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Kamala Harris será la compañera de fórmula de Joe Biden

El candidato a la presidencia por el Partido Demócrata anunció que Kamala Harris, actual senadora de California, será su compañera de fórmula en las elecciones generales del próximo 3 de noviembre.

En caso de triunfar en los comicios, Harris se convertirá en la primera mujer en llegar a la vicepresidencia de Estados Unidos. De madre india y padre jamaiquino, Harris se convirtió en una de las voces femeninas más potentes de los demócratas en el Senado y, en las últimas primarias, se presentó como precandidata presidencial hasta que abandonó la carrera para apoyar a Biden. Biden y Harris intentarán disputar la reelección de Donald Trump en medio de la peor crisis económica y sanitaria del país en décadas debido a la pandemia de coronavirus, que afecta a Estados Unidos como a ningún país del mundo.

“Tengo el gran honor de anunciar que he elegido a Kamala Harris, una valiente luchadora por los más débiles y una de las mejores servidoras públicas del país, como mi compañera de fórmula”, escribió el exvicepresidente Biden en su cuenta de Twitter. “Cuando Kamala era fiscal general, trabajó cerca de Beau”, recordó el virtual candidato, en referencia a su fallecido hijo y al cargo que la senadora ocupó en California hasta 2017. “Vi cómo enfrentaban a los grandes bancos, ayudaban a los trabajadores y protegían a las mujeres y niños de los abusos. Estaba orgulloso entonces y estoy orgulloso ahora que será mi compañera en esta campaña”, concluyó el también exsenador.

Minutos después, Harris se expresó también a través de su cuenta de Twitter: “Joe Biden puede unir al pueblo estadounidense porque se ha pasado la vida peleando por nosotros. Y como presidente, él va a construir unos Estados Unidos que estén a la altura de nuestros ideales”. “Me siento honrada de unirme a él como la nominada por el partido a la vicepresidencia, y haré lo que sea necesario para convertirlo en nuestro Comandante en Jefe”, agregó.

 

Harris creció en Oakland, en la California progresista de los años 60, orgullosa de la lucha por los derechos civiles de sus padres. “Mi madre me decía a menudo: Kamala, podrías ser la primera en lograr muchas cosas. Asegúrate de no ser la última”, le gustaba repetir a la senadora durante su desafortunada campaña para las primarias demócratas, a la que puso fin en diciembre.

Estudió en la Universidad de Howard, fundada en Washington para acoger a estudiantes afroestadounidenses segregados, y recuerda regularmente su membresía en la asociación de estudiantes negros Alpha Kappa Alpha. Casada desde agosto de 2014 con Douglas Emhoff, abogado y padre de dos hijos, Kamala Harris pone a su familia primero: había elegido a su hermana Maya para liderar su fallida candidatura a las primarias.

Después de dos períodos como fiscal en San Francisco (2004-2011), fue elegida dos veces fiscal de California (2011-2017), convirtiéndose en la primera mujer, pero también en la primera persona negra en dirigir los servicios judiciales del estado más poblado del país. Luego, en enero de 2017, juró como senadora en Washington, convirtiéndose en la primera mujer con raíces en el sur de Asia en llegar a la Cámara Alta, y en la segunda senadora negra en la historia de Estados Unidos.

Harris conoce bien al candidato demócrata a la Casa Blanca, a quien a veces llama simplemente Joe en público, porque tenía una amistad muy cercana con su hijo Beau, quien murió de cáncer en 2015. Pero cuando todavía era precandidata presidencial demócrata, sorprendió al atacar con virulencia a Biden durante el primer debate del partido, en 2019, por haber trabajado con senadores segregacionistas para oponerse a las políticas de transporte escolar en la década de 1970.

En ese debate Harris contó conmovida cómo, cuando era niña, viajaba en uno de los colectivos que llevaban a los escolares negros a barrios blancos. El áspero intercambio con el exvidepresidente de Barack Obama la hizo disparar en las encuestas. Pero a pesar de un inicio de campaña con bombos y platillos frente a más de 20 mil personas, rápidamente bajó en los sondeos, sin lograr definir claramente su candidatura. Luego de finalmente abandonar las primarias antes de las primeras votaciones en febrero, Harris anunció su respaldo a Biden en marzo.

Algunos aliados del exvicepresidente de Barack Obama no le perdonaban el hecho de no haberse retractado lo suficiente de sus críticas y advertían sus reparos frente a una compañera de fórmula demasiado “ambiciosa”, una apreciación considerada sexista por los partidarios de Harris. Pero su experiencia en los poderes legislativo, judicial y ejecutivo y una personalidad que mezcla simpatía y rigidez como exfiscal, finalmente vencieron esos temores.

Su pasado como fiscal también le pesaba en contra. Desde Carolina del Sur hasta Michigan, los votantes negros y progresistas lamentan su reputación de dureza. Cuestionan en particular sus iniciativas como fiscal para castigar fuertemente los delitos menores que, según sus críticos, afectaron más que nada a las minorías. Pero el debate sobre la necesaria reforma policial que desató el movimiento nacional Black Lives Matter, después del asesinato de George Floyd, seguramente sirvió para rescatar su figura.

En los últimos tiempos, creció la preocupación en los estrategas de campaña del Partido Demócrata por el impacto que las movilizaciones contra la violencia policial podían tener sobre el voto moderado que, consideran, terminará definiendo las elecciones. La figura de la ex fisca experta en el tema seguridad puede contribuir a tranquilizarlos. Al reunirse con los votantes, su imagen cálida también contrasta con cierta rigidez, mostrando en ocasiones una falta de autenticidad. Resta ver si ahora Kamala Harris logrará movilizar a este electorado potencialmente clave para alcanzar, junto a Joe Biden, la Casa Blanca.