Image default

Juan Grabois: “El Gobierno está a tiempo de evitar conflictos sociales en diciembre”

El referente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP es una figura clave de la alianza entre los movimientos sociales y el sindicalismo, Juan Grabois se muestra a favor de un acuerdo con el oficialismo, a pesar de que disiente con la política de Cambiemos.

—Siempre hubo diferencias entre los sindicatos y movimientos sociales, ¿por qué?
—Existe una fragmentación de la clase trabajadora, producto del sistema económico. Están los asalariados y una enorme masa de trabajadores en la economía popular. La demanda de trabajo no alcanza a cubrir la oferta, entre otras cosas, por lo que Francisco denomina el paradigma tecnocrático: la aparición de nuevas tecnologías, en función de la maximización de ganancias y no de la dignidad humana.

—¿Cómo se alcanzó un acuerdo con la CGT?
—Queremos que nuestro sector sea parte de la CGT, incluso sin voto por un par de años. La clave es que no se siga extendiendo la brecha entre la cúspide salarial y la base. Porque eso genera una brecha cultural: el curtiembrero del barrio Los Tanos de Lanús tiene como su peor enemigo al villero de Acuba, que labura en el cartón. Esa brecha hace que vivamos en una sociedad cada vez más violenta. Frente a esta crisis nos matamos o nos unimos.

—¿Aún hay diferencias?
—No estamos enamorados de la dirigencia gremial. Hay muchos sindicalistas que viven como grandes empresarios. Pero nosotros creemos que la organización vence al tiempo y que una central única es mejor que miles de centrales chiquitas.

—¿Estuvo el Papa detrás de la última marcha contra el Gobierno?
—No hay forma de que pueda demostrar una cosa que no pasó.

—Pero la Iglesia argentina sí acompañó la convergencia con la CGT…
—Nosotros les pedimos a algunos obispos que acompañen las reuniones, porque la Iglesia nos parece un actor importante para la facilitar el diálogo. Pero estamos hablando de personas con nombre y apellido: Carlos Accaputo (Pastoral Social porteña), Fernando Maletti (obispo de Merlo-Moreno) y Jorge Lozano (Pastoral Social nacional).

—También acompañan las negociaciones con el Gobierno.
—Sí, están haciendo de “traductores” en algunas reuniones. Ayuda que alguien más neutro te acompañe, ése es el rol que pedimos a algunos obispos en particular

—Usted alertó sobre los conflictos policiales y el peligro de diciembre, ¿cree que se combate a las mafias policiales?
— Las fuerzas de seguridad en la Argentina son estructuralmente corruptas y vinculadas a los peores crímenes. La política se acomoda a la mafia narco-policial, y no al revés. Pero cuando viene una nueva gestión se mueve el avispero. ¿Están dando una lucha feroz contra el narcotráfico? Ojalá, aunque yo no la veo. Pero cuando viene una nueva gestión se mueve el avispero. Ese reacomodamiento, con peleas intermafia, es una de las dos condiciones para que haya saqueos y desbordes. El otro es una crisis social, que la pradera esté seca.

—¿Y hoy la pradera está seca?
—Está recontra seca. No es 2001 ni de casualidad, pero está seca. El Gobierno está a tiempo de resolver esto en diciembre. Hay que compensar el deterioro económico en los sectores populares y garantizar que no haya especulación con los precios de la canasta navideña, como las que ocurrieron hace un año. También deben tener la correa corta con los sectores mafiosos de la Policía. Porque donde hay una transa, en cualquier lugar del país, hay un policía.

—Son muy críticos pero mantienen el diálogo, ¿por qué?
—No vamos a aplaudir una política que reproduce la ideología neoliberal y la teoría del derrame. Pero también hay una cotidianeidad que nos obliga a trabajar con el Estado. Los que más sufren cuando se pudre son los humildes.

Hijo de un Guardia de Hierro

El abogado, militante y consejero del Vaticano Juan Grabois es una de las personas más influyentes en los movimientos sociales. Es hijo del dirigente peronista Roberto “Pajarito” Grabois, de Guardia de Hierro, quien publicó hace poco sus memorias. Aclara que “no se siente parte del Partido Justicialista”, aunque reconoce al peronismo como parte de la “identidad popular argentina”. Se reconoce como un dirigente “social” antes que “político”. Integra desde 2002 el Movimiento de Trabajadores Excluidos, una organización que representa a trabajadores informales, como los cartoneros. Participó en la construcción de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP). También fue central en la elaboración de una hoja de ruta legal para el reconocimiento de los trabajadores de la economía informal. Participó con Francisco de la organización de un encuentro mundial de movimientos sociales, donde el Papa resaltó su rol en la búsqueda de la justicia social.