Image default

Internas en la AFA, una pelea que mancha la pelota

La batalla política salpica a la Selección a una semana del inicio de la Copa América. La deuda con Martino y los cambios de dirigentes.

Las esquirlas de la pelea por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) llegaron al único espacio que parecía blindado: la Selección. Aunque falte poco más de una semana para el debut en la Copa América de Estados Unidos, y con todo el plantel ya reunido en el país, la máxima atención de los dirigentes del fútbol está lejos de posarse en Lionel Messi y compañía.

La puja por ver quién se sienta en el sillón que hoy ocupa Luis Segura hace que el plantel que conduce Gerardo Martino se haya convertido en un tema secundario. Y las consecuencias de eso, ahora, empiezan a verse.

La punta del ovillo fue el atraso salarial del entrenador. Martino no cobra su sueldo desde hace seis meses, algo de lo que prefirió no hablar cuando se lo preguntaron en una conferencia de prensa.

Casualidad o no, la última vez que el técnico cobró fue antes de la insólita votación del 3 de diciembre, cuando hubo más votos que votantes y nadie –ni Segura ni Tinelli– resultó electo.

Los meses pasaron, los candidatos cambiaron, y el mapa político de la AFA –incluso más complejo que a fin del año pasado– se modificó sustancialmente. Los grandes ocuparon espacios de poder. El presidente de Boca, Daniel Angelici, entró a la Secretaría General; el de San Lorenzo, Matías Lammens, a la Tesorería.

Y el de Racing, Víctor Blanco, se hizo cargo de la Secretaría de Selecciones Nacionales. Y aunque Martino insista en que “está alejado” de este entramado político, sabe muy bien que tantas idas y vueltas ya empezaron a perjudicarlo directamente.

El mismo Blanco, encargado de la Selección desde febrero, le reconoció a este diario que, además de Martino, ningún integrante de su cuerpo técnico cobra su salario desde el año pasado, algo que se lo atribuye a la crisis económica y política que vive la Asociación.

“Primero hay que normalizar la AFA, y eso traerá aparejado acomodar ciertas situaciones que suceden en el ámbito de las Selecciones”, le dijo Blanco a PERFIL.

La designación del presidente de Racing fue el primer síntoma de que a la Selección había llegado la tensión entre los diferentes grupos que se disputan el poder del fútbol nacional.

En esos días, Segura llamó al anterior encargado, Juan Carlos Crespi (ex vicepresidente de Boca), y se lo comunicó sin ambages: “Necesito el cargo”. Crespi intentó convencerlo, pero la decisión estaba tomada. “Me hinchó las pelotas. Fue peor que cuando me metieron preso en el 76”, lamenta hoy entre lágrimas.

Crespi reconoce que su salida se debió a una decisión política, pero enseguida aclara que esa secretaría, puntualmente, “no es un cargo político, sino de mucho laburo”.

Tal vez por eso, el ex vice de Boca trata de establecer una comparación entre la actualidad y lo que sucedía durante su gestión: “Los jugadores y el cuerpo técnico cobraban porque yo hacía un rol de delegado sindical. Iba y reclamaba por ellos. Estaba todo el día pendiente de la Selección. Blanco es presidente de Racing y tiene mil temas en la cabeza. ¿Vos creés que se va a ocupar de que Messi tenga determinados botines?”.

Blanco lo contradice con una visión más pragmática de la situación: “Estas cuestiones no se solucionan con dedicarles 24 horas, sino con tener fondos suficientes”. La interna entre los grupos que se disputan la AFA está en llamas, y la Selección padece los daños colaterales.

Desprolijo. Lo que está pasando con la convocatoria de Paulo Dybala a los Juegos Olímpicos es otra de las muestras de imprevisión en estos tiempos turbulentos. El delantero de la Juventus no fue convocado por Martino para la Copa América porque tenía planeado integrarlo a la lista para Río de Janeiro, pero la Juventus ya anunció que no lo dejará ir.

Es decir: el entrenador argentino lo convocó sin antes asegurarse de que la Juve lo dejaría viajar. Ahora, contra reloj, el que comanda la misión para aflojar a los italianos es Angelici, que los conoce por las negociaciones que llevó adelante para repatriar a Carlos Tevez.

Para el presidente de Boca, que este mes perdió cada una de las batallas que libró en Viamonte 1366, destrabar lo de Dybala será al menos un consuelo entre tanta derrota.


Por Agustín Colombo  (*) Nota publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil.