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Insultos, piñas y patadas: así se despidió Huracán de la Copa Libertadores

En la eliminación por 4-2 ante Atletico Nacional, en Medellín, el plantel del Globo se sintió robado por la actuación del venezolano Argote; “Es culpa de esos de traje que cobran un montón de guita”, estalló Wanchope Abila, en referencia a los dirigentes de la Conmebol

El duro Huracán de los milagros se jugaba el pase a cuartos de final ante el mejor equipo de la Copa Libertadores en la primera ronda, Atlético Nacional de Medellín. Acostumbrado a rozar la hazaña, el equipo de Domínguez se forjó en las adversidades y jamás se entrega, pero en la noche colombiana debió también pelear contra el arbitraje que lo perjudicó claramente. Perdió 4-2.

El Globo salió mejor parado y los primeros minutos dominó el encuentro, pero sin llegadas claras. Los locales lo fueron emparejando de a poco con su estilo característico de buena tenencia y manejo de pelota.

Fue así que a los nueve minutos llegó la primera clara para los colombianos a través de un disparo con pelota parada de Bocanegra, que dio en el travesaño. A los 24′, el árbitro venezolano José Argote vio un -al menos- dudoso penal de Bogado a Guerra tras un toquecito. Ibarbo cambió por gol para adelantar a los colombianos.

Pero tan sólo dos minutos después, Huracán llegó al empate que le da un poco de tranquilidad y lo acerca al pase de ronda. Espinoza definió un mano a mano luego de recibir de Bogado una gran asistencia. Ese tanto cortó una racha de 656 minutos con la valla invicta para Franco Armani.

Rápidamente en el complemento quedó expuesta la tendencia localista del árbitro y lo poco preparado que se mostró para un encuentro de esta magnitud. A los 52′ expulsó a Federico Mancinelli por una supuesta agresión a Guerra, pero el defensor de los de Parque Patricios no había hecho nada. Todo se complicó.

Pese a esto, Huracán no se metió atrás y supo tener una situación inmejorable para ponerse en ventaja con su goleador, Wanchope Ábila. A los 55′, el nueve ganó en velocidad tras un pelotazo largo, definió cruzado y el arquero local tapó de manera imposible.

Pero el hombre de más ya había hecho mella en el funcionamiento del Globo y agrandado al Atlético Nacional. Tras una pared con Berrío, Guerra definió de caño a Marcos Díaz y el partido empezó a irse.

Diez minutos después, con Huracán jugado en ataque y un hombre menos, los colombianos estiraron ventaja con otro golazo de Guerra. El delantero encontró una pelota suelta en el área y dejó pasar a su marcador sin tocar la pelota. Amagó,le pegó de derecha y la clavó contra un palo. Era el 3-1 y todo parecía liquidado.

Pero nada de nada achica a Huracán. Siguió empujando y poniendo mucha gente en ataque y Wanchope metió la perla de la noche a los 76′. El goleador clavó en el ángulo una tijera impresionante para el 3-2 que le daba vida en el encuentro.

En los últimos minutos los de Medellín tuvieron varias contras para liquidar el juego pero su propia impericia se los impidió. Huracán tuvo una para ponerse 3-3. Fue alos 80′: Bogado disparó fuertísimo desde lejos un tiro libre, el arquero dio un rebote largo que encontró Wanchope y no pudo definir bien.

La cifra definitiva la puso Copete a los 93′, en tiempo de descuento. Ya totalmente jugados al ataque, los de Domínguez quedaron en inferioridad numérica y los locales lo aprovecharon.

El encuentro terminó en escándalo. Los jugadores de Huracán sintieron que el árbitro cobró mal siempre en contra de ellos (pensamiento más que sustentado en los hechos). Esto, sumado a lacanchereada que vieron de los locales, fue un combo tremendo. Volaron piñas y patadas, pero por suerte no pasó de ahí. En los vestuarios siguieron los empujones y los disturbios.

Los incidentes al final del partido