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Grabois habló de la marcha con Moyano y de su relación con Quintana

El dirigente social acompañará al líder sindical Hugo Moyano el 21 de febrero, también se refirió a relación con el vicejefe de Gabinete de la Nación, Mario Quintana.

¿Cuál es el reclamo, hoy?

Vemos que no existe un plan para los que no tienen cabida en la economía formal, algo que sí habíamos logrado trabajar durante el primer año de la gestión.

¿En qué momento se interrumpió el trabajo conjunto?

El diálogo se deterioró mucho en la previa a la campaña electoral. Lo de Santiago Maldonado influyó, las diferencias se agudizaron, y el Gobierno apostó por un discurso demagógico, populista y de derecha.

¿El caso Chocobar alimenta la polarización?

En lo cotidiano, nosotros trabajamos muy bien con Desarrollo Social, y lo dicen desde Carolina Stanley para abajo. Pero hay cosas intolerables: la doctrina Chocobar le dice a las fuerzas de seguridad “Dispará sin preguntar”, y rompe un pacto democrático: las fuerzas no pueden estar para matar.

¿Teme represalias?

No temo una escalada represiva contra los movimientos. Sí una escalada de violencia en los barrios: no una explosión social, sino un montón de implosiones.

¿Cómo le va a la “economía popular”?

El pan de cada día de los que están afuera del mercado se empezó a deteriorar. Se están cortando las changas porque a la clase media le está costando pagar sus gastos fijos y recorta donde puede. También, con los desalojos de La Salada (con los que somos antagónicos) y los manteros se destruyeron más de 18.000 puestos de trabajo. ¿Qué van a hacer esos compañeros? La solución, hoy, pasa por patear el hormiguero.

¿Y cómo cree que se resuelve?

Nuestra perspectiva es la siguiente: ¿cuánto tiene que crecer el PBI para que todos ingresen al mercado laboral? Hemos crecido al 7% y no lo logramos. ¿No será que hay un sector creciente que siempre es excluido? Planteamos una segmentación entre el sector privado, el sector público y el sector popular.

La CTEP participará de la marcha del miércoles que viene, ¿qué opina de aquellos dirigentes sindicalistas que no adhieren?

Tendrán sus razones. Nosotros vamos a tratar de participar en todas las manifestaciones que defiendan los derechos de los trabajadores. Eso le pedimos al sector de la CGT que lo está impulsando, que no sólo es Moyano (Hugo) sino que también está Schmid (Juan Carlos), que es una persona con una integridad como pocos, muy austero, que vive como un obrero. A él le pedimos que cambien la fecha porque el 22 coincidía con el aniversario de la tragedia de Once. Pero también porque se había instalado que era la marcha de Moyano, cuando la consigna es que es una marcha en favor del trabajo.

Quizás Moyano siente que es la marcha de Moyano

Puede ser. No lo conozco personalmente. A Pablo, su hijo, lo conocí hace poco. En cualquier lucha hay intereses coincidentes y otros disímiles. No se marcha por la situación judicial de este Moyano, perseguido, pero que es el mismo que hace un año y medio se abrazaba con el Presidente. Camioneros es un sindicato muy movilizado, no se va a conformar con un aumento del 9% o 15%, cuando el Gobierno reconoce que la inflación puede ser del 21%. Están perdiendo salario.

¿Es amigo del vicejefe de gabinete, Mario Quintana?

Me llevo muy bien. Pero hace un tiempo que no hablamos. Me parece un tipo con sensibilidad y capacidad para entender que este es un camino posible.

¿Él comparte su visión?

Mario entiende que la autosustentabilidad de los proyectos lleva muchísimos años. De todos modos, es alguien con quien se podía discutir. Al Gobierno le cuesta, a muchos nos cuesta, entender que debemos trabajar más allá de nuestras diferencias ideológicas.

¿Qué le genera que se hable de pena de muerte?

Me parece un retroceso y estoy absolutamente en contra.

¿Comparte o reprueba los dichos de Zaffaroni?

Lo peor que nos puede pasar es un quiebre de la institucionalidad. Estoy en desacuerdo con él, pero cargar las tintas contra sus dichos no me parece adecuado. Lo grave es que Patricia Bullrich exprese su pensamiento, cuando debe respetar y cumplir la Constitución y trabajar por los objetivos que marcó el Presidente. Yo no veo que se trabaje para la unidad de los argentinos; al contrario, me parece que proponen la división.

¿Habla de esto con el Papa?

Siempre hablamos estos temas en términos globales.

Dijo estar “preocupado”…

Él está preocupado por la situación del mundo, con la Argentina incluida. No me gusta opinar sobre lo que el Papa dice o no del país, porque se usa para dañar. Se quiere instalar que el Papa es un militante de una unidad básica kirchnerista, y eso es una campaña orquestada por funcionarios del Gobierno y por Durán Barba para denigrar al máximo referente del pensamiento humanista. Cualquier persona de bien está preocupada por lo que pasa en la Argentina, que no está bien.

¿Qué le diría al Presidente?

Le hablaría del permanente daño cultural que está generando la grieta social, no la política, y la importancia de tener una política integral para los sectores populares urbanos, los campesinos e indígenas.

Por Bernardo Vázquez y Ezequiel Chabay – Cronista Comercial