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Gary Oldman contó cómo enfrentó su adicción al alcohol: “Transpiraba vodka”

Recordó cuando dejó de tomar y lo que le pasaba durante los rodajes. La comparación con el personaje que interpretó en “Mank”.

Durante mucho tiempo el actor Gary Oldman fue adicto al alcohol. En el diario Los Angeles Times, el protagonista de Mank se abrió y contó la forma en la que enfrentó ese problema, del que pudo salir hace 24 años. “Transpiraba vodka”, recordó.

Oldman viene de hacer el papel de Herman Mankiewicz en el film de David Fincher. La película retrata el proceso de formación del guion de El ciudadano, la gran producción de Orson Welles. El personaje que encarnó el actor era, justamente, alcohólico.

Cuando le llegó el libro del film, Oldman no estaba seguro de aceptarlo, pero después cambió de opinión. “Mank tenía esa líneas que lanzaba y había que infundirle suficiente encanto para que sean agradables. ¿Cómo hacer que este tipo sea querible y no un gruñón borracho? Eso fue todo un desafío”, comentó.

El intérprete repasó con lujo de detalles cómo vivió la etapa en la que bebía. “El alcohol se convierte en una parte tuya. Mi lengua estaba negra por la mañana. No le desearía a mi peor enemigo estar bajo sus garras. Es el infierno“, reflexionó.

La bebida afectó el trabajo de Oldman, pero no al comienzo. Cuando arrancó su carrera no veía a su hábito como algo que lo complicara en el futuro ya que siempre tenía trabajo. Con el tiempo, algunas de sus actuaciones no iban por buen camino. Esto, trajo a la memoria una comparación de su vida con el personaje de Mank.

“Herman, con ese humor autodespreciativo, almuerza con un amigo, que le dice: ‘¿Por qué no volvés a tu casa sobrio para variar?’, y responde: ‘¿Qué? ¿Para que mi esposa me eche pensando que soy un impostor?’. Yo hacía lo mismo. Me sentaba y le decía al mozo: ‘Quiero un vodka tonic grande. Y traémelo rápido porque soy alcohólico’”, afirmó.

La última vez que tomó un trago fue hace 24 años. Por eso, Oldman critica la buena recepción de muchas personas a la bebida. “La gente lo romantiza e incluso yo lo romanticé. Todos mis héroes eran bebedores o adictos al opio, y los poetas, dramaturgos y actores que eran grandes bebedores te ponen los ojos empañados”, definió.

Oldman nunca para de trabajar. Ahora está filmando Slow Horses, una serie para Apple basada en un thriller de espías de Mick Herron. El actor interpreta a Jackson Lamb, un brillante agente exiliado con otros integrantes del MI5 que se consideran desactivados. “Es grosero, flatulento, en las puertas del alcoholismo, fumador, con sobrepeso, sin sentido de la moda, con el pelo grasoso, dientes en mal estado. Es decir, es fabuloso”, remató, con una sonrisa.