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Fórmulas repetidas Por Artemio López

Con la intangible fórmula de sujeción de salarios a la “productividad” se quiere interrumpir la recomposición de poder adquisitivo que los trabajadores.

Jorge Triaca, designado ministro de Trabajo por Mauricio Macri, se reunió esta semana con empresarios y sindicalistas para explorar la posibilidad de implementar un acuerdo social, que en el caso de los salarios tendrá como variable principal de análisis “la productividad de la economía”, le dijo el futuro funcionario a este diario. “Les vamos a pedir a todos los sectores que a la hora de negociar tengan en cuenta el proceso productivo y tirar hacia adelante la economía. El tema central va a ser la productividad”, amplió Triaca.

Repitió de manera textual el nuevo ministro aquello que en días previos sostuvieron los representantes de la UIA y consultores de empresas Julián de Diego y Daniel Funes de Rioja. Entre los desafíos laborales para la gestión de Mauricio Macri, los especialistas destacaron los altos costos. “El problema no es la paritaria, es la inflación, que nos ha llevado a una tensión con aumentos salariales que generan más inflación”, señaló Funes de Rioja, quien también advirtió sobre el estancamiento en la generación de nuevo empleo en los últimos años.

“Los salarios convencionales tuvieron un aumento importante frente a la inflación y han generado distorsiones. El costo laboral aumentó considerablemente y cayó la productividad. Si no hay competitividad no habrá inversiones, esenciales para el empleo genuino”, indicó De Diego. También señaló ya en clave humanista la necesidad de transferir a los “subsidiados” –personas que reciben un plan social o “planeros” – “al mundo y la cultura del trabajo”.

La remisión del aumento salarial sujeto a la misteriosa en inmedible productividad, que a su vez está sujeta a la más oculta aún tasa de ganancia empresarial, es una de las novedades que pueblan el museo del neoliberalismo criollo.

Aplicando esa extravagante fórmula de sujetar salario a productividad los gurúes neoliberales lograron que la participación salarial sobre el PBI cayera del 47% en 1974 en la última Encuesta Permanente con Perón vivo al 17% cuando asumió Néstor Kirchner en el año 2003, interrumpiendo casi tres décadas continuas de reinado neoliberal en la economía.

En rigor, con la intangible fórmula de sujeción de salarios a la “productividad” se quiere interrumpir la recomposición de poder adquisitivo que los trabajadores observaron durante los 12 años de políticas heterodoxas desplegadas por el kirchnerismo, donde el salario real creció medido en dólares y obviamente siempre evolucionó por sobre los niveles de inflación, con la sola excepción del año 2014, cuando la actualización salarial estuvo dos puntos por debajo del IPC.

Una muestra de lo que sostenemos y como proxy consistente del ritmo de mejoras salariales acontecido durante estos últimos 12 años es el cuadro que acompaña esta columna que muestra la evolución del salario mínimo vital y móvil (congelado durante once años por el neoliberalismo) respecto de dos variables consideradas piedra filosofal por la ortodoxia económica, como el dólar oficial o el dólar cueva, ilegal o blue, donde se observa que la evolución salarial está muy por encima del aumento del dólar en todas sus variantes.

¿No sería penoso interrumpir esta trayectoria virtuosa de creciente y sistemática recomposición del poder adquisitivo del salario, estimados lectores? ¿O acaso ustedes son todos patronos?

*Director de Consultora Equis – columnista de Perfil