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Flechner: “La Justicia no usa la misma vara para todos, aquí hay presos por las dudas”

La actriz se queja de que los jueces en el país no aplican un trato igualitario en todos los casos, pero prefiere “no dar nombres” de los ex funcionarios que, según considera, están hoy detenidos de modo irregular. También le apunta al “relato macrista” que “convierte en enemigo” a todo el que no esté de acuerdo con sus políticas.

Actriz de teatro, cine y televisión, mantiene viva la pasión por la vocación y el oficio, con la misma energía que, allá por el 86, le ponía al emblemático grupo de humor de mujeres con las Gambas al Ajillo, que hacía estallar de risa al público en el Parakultural. Lo mismo sucedió con Confesiones de mujeres de 30 y El Método Grönholm, que hicieron explotar la cartelera porteña, recuerda hoy Alejandra Flechner, quien lleva 20 años de carrera ininterrumpida. En su relato se puede percibir una mirada inteligente, racional y sensible respecto de la actualidad. Acaba de estrenar Tarascones, en el Teatro Picadero, comedia dramática que el año pasado la premió con un ACE como “mejor actriz de comedia”.

“Es una obra en verso para cuatro mujeres, cuatro señoras bien, tirando a monstruas, muy racistas, muy xenófobas, muy clasistas, que se juntan todos los jueves a jugar a la canasta, a tomar el té y algunos tragos”, comenta la actriz sobre el espectáculo que arrancó hace dos años en el Teatro Nacional Cervantes a sala llena.

¿Cuál es tu análisis respecto de la situación que atraviesa el teatro comercial?

-Hace dos años el teatro comercial tuvo una caída atroz, y no lo digo yo, lo dice AADET (Asociación Argentina de Empresarios Teatrales), está en la lona. La regla siempre se rompe con alguien. Recuerdo que en el 88, cuando hacíamos Gambas al ajillo, pasamos del Parakultural al Empire, la yerba tenía un precio a la mañana y a la tarde salía el doble. Sin embargo, el espectáculo fue un bombazo y llenábamos. Cuando algo tiene que suceder, se rompe la regla, pero hoy por hoy son pocos los espectáculos que llenan, el resto rema. Los productores comerciales han cambiado sus estrategias porque al haber menos público, se achican los elencos.

¿Cómo ves el área de Cultura de la ciudad de Buenos Aires?

-El área de Cultura está con problemas graves, como muchas otras áreas en relación al trabajo. Sinceramente, lo que se ve es un trabajo como de ir vaciando de a poquito los lugares. Ha habido despidos masivos, arrancaron con el CCK, siguieron con áreas de Cultura, se levantaron programas, hay una restricción enorme. En Buenos Aires tenemos dos teatros del Estado, el Cervantes, que es nacional, y el General San Martín, que es de la Ciudad, y seguramente, ambos tendrán igual o menos presupuesto que el año pasado. Hay un deterioro en cuanto a los sueldos. Cultura es un área donde siempre hay que pelear mucho, y no sólo hablo de este gobierno o el anterior. Esos teatros están con presupuestos miserables.

¿Cómo manejás tu economía?

-Tengo la suerte de haber trabajado con continuidad. El rol del actor no es regular y si sos racional te acostumbrás a tener un canuto para épocas de escasez. Soy afortunada. Cuando logré comprar mi casa, me dije, “ya está”. No soy de gastar mucho, no soy consumista, le huyo a los supermercados, compro en los lugares que me quedan cómodos. Como evito usar el auto, camino mucho la ciudad y en vez de mirar vidrieras, miro verdulerías, y tengo algunos hábitos que me vienen de familia. Los super son caros, compro en el “chino”. Soy gasolera porque tengo conciencia del mango y no amarroco, pero prefiero gastar en una cena con amigos. El dinero te da la posibilidad de tener, pero ese “tener”, cada vez más te pide algo, y yo no quiero ser esclava del dinero. Ahorro para poder tomar decisiones.

¿Cómo te impacta el panorama social, lo que se ve en la calle?

-Me angustian muchas cosas y a medida que pasa el tiempo, la angustia se va transformando en otra cosa, hay una línea de tiempo en lo que se ve. Hay cosas que vemos todos, más allá de la ideología, como la pobreza, la gente en situación de calle… se ve muchísimo el deterioro social y cada vez se ve más gente hecha mierda, quemada, rota. Es muy heavy, muy triste lo que pasa, por ejemplo, cuando salgo del teatro a la noche. Está todo más estallado y se empieza a notar esa paranoia inconsciente en la calle. Siento que antes iba más tranquila y ahora me pasa lo contrario.

¿Qué noticia te impactó en los últimos tiempos?

-Ver a Etchecolatz viviendo en Mar del Plata, me da miedo. La cuestión de los derechos humanos me parece aterradora. Yo puedo pensar que las políticas neoliberales son políticas que uno saben que existen, si vos votás un gobierno que va a llevar adelante determinadas políticas, no es sorpresivo que las lleve adelante, me puede gustar o no. Pero hay determinadas cuestiones que me parecía que estaban zanjadas, en las que no podíamos retroceder. Pensar que Etchecolatz salga y se vaya a vivir al bosque Peralta Ramos, al lado de alguien que tuvo una hermana desaparecida y torturada por él, me parece una película de terror.

¿Cómo viviste los hechos de corrupción que llevaron a la cárcel a ex funcionarios K?

-El tema es complejo, pero creo que los funcionarios que cometen hechos de corrupción deben ser juzgados y la Justicia debe llevar adelante sus procedimientos naturales. Eso debe suceder para todos y siento que sucede para algunos… Cuando hay causas, pruebas, sí, pero hay gente que está presa “por las dudas”, y prefiero no dar nombres. La Justicia debería tener la misma vara en todos los casos. Si es igualitario, que caiga quien tenga que caer.

¿Qué pensás del Gobierno?

-No comparto que hayan armado la creencia de que todo lo que se le opone es un enemigo. La realidad es un poco una construcción, es el relato macrista. Si les hacés una crítica, sos kirchnerista, y hay gente que no lo es. Me parece que es peligroso, porque construye un enemigo que por no estar de acuerdo en todo es odiable, golpeable y masacrable.

Por Alejandra Canosa – 3 días