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Federico Andahazi: “A la casa de Nisman entró una banda de criminales a profanar pruebas”

El escritor fue orador en el acto a dos años de la muerte del exfiscal. Dijo que la muerte de Nisman fue un “crimen de lesa humanidad”.

El escritor Federico Andahazi fue el segundo orador en el acto que se llevó a cabo en la Plaza de Mayo para recordar al fiscal Alberto Nisman a dos años de su muerto y tuvo un discurso muy duro para el gobierno de Cristina Kirchner, aunque sin nombrarla a ella ni a ninguno de sus funcionarios.

Sin rodeos, expresó que “con la muerte de Nisman murió una parte de la República” y apuntó contra el tratamiento de la escena del crimen y la “memoria” del fiscal de la AMIA: “A la casa entró una banda de criminales a profanar pruebas de manera premeditada y delimitada y otra banda de criminales salió a destruir su memoria, mansillar su prestigio, herir los sentimientos de sus hijas, familiares y amigos. Volvieron a morir los muertos de la AMIA pero también resucitaron los fantasmas más oscuros del terrorismo de Estado”.

“Hay que decirlo: si a Nisman lo asesinaron, se trató de un crimen de lesa humanidad. Hubo un Estado que desde lo más alto hasta los subsuelos más bajo del espionaje puso en marcha para matar, ocultar mentir, difamar y sugerir que ‘algo habrá hecho’ como en esas épocas siniestras”, sentenció.

Hizo también un detalle de todas las irregularidades de la causa y culpó al gobierno anterior: “Vimos los pies sucios de los funcionarios que no solo pisotearon el lugar donde yacía sino que pretendieron pisotear su memoria, su figura, su trabajo y sus papeles. No solo destruyeron pruebas, ensuciaron sus investigaciones, sus anotaciones, no solo alteraron deliberadamente el lugar, sino que ahí mismo, con el cuerpo todavía caliente del fiscal, iniciaron el acto de profanación más aberrante que haya podido ver este país. Pisaron la sangre de Nisman, robaron los archivos de su computadora, las fotos privadas de su teléfono, violaron su intimidad, su casa, sus objetos personales”.

Asimismo, criticó enfáticamente a la Justicia: “No venimos a construir un héroe sino a reclamar la verdad y limpiar su memoria. No venimos a poner a Nisman sobre un pedestal pero sí a elevarlo por sobre el barro que quisieron hundirlo. No somos fanáticos que venimos a exigir una verdad que se acomode a nuestras creencias, sino a saber qué pasó realmente. Hubo sectores de la política y Justicia que lo impidieron sistemáticamente hasta hoy. Conocemos las caras de los que quisieron matar por segunda vez al fiscal Nisman”.

Andahazi resaltó que la muerte de Nisman tuvo “el impacto emocional de los magnicidios” porque “el país entero estaba esperando” su presentación en el Congreso de la Nación: “Tal era la magnitud de la denuncia que jamás llegó al recinto. Ese sentimiento de espasmo y dolor invadió a miles de argentinos que no podíamos salir del desconsuelo”.

“La sociedad suele ver a la Justicia como un sistema impersonal, deshumanizado, pero ante la muerte violenta, salvaje, brutal, de los hombres que representan los órganos de la Justicia, entendemos la dimensión humana de las leyes porque la república está ante todo para defender la vida de todos nosotros. Ese lamento por Nisman no era solo el dolor por la muerte de un hombre, sino el temor apocalíptico que produce la muerte de un hombre de la Justicia. Es muy duro vivir sin privaciones, pero es imposible vivir sin justicia”, sintetizó el escritor.