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Entre Mario Puzo y Jaime Durán Barba Por Jorge Asís

“Te manda matar y con anteojos negros va al funeral”.

Entre Mario Puzo y Jaime Durán BarbaLos muchos precipitados que aún subestiman a Mauricio Macri suelen desconocer que arrastra mayores influencias intelectuales de Mario Puzo que de Jaime Durán Barba.
“The Godfather”, o El Padrino, novela consagrada de Mario Puzo, es el más magnífico aporte para interpretar la cultura italiana que porta Mauricio.
Nuestro Freddy Mercury, el Hijo de Franco, representa la imagen que se fortalece en la Argentina.
Aunque aquí no exista la menor representación del Padrino, el fenómeno Puzo es perceptible. Basta con un mínimo esfuerzo.

En sintonía con la “insoportable levedad” de la época (Milan Kundera), o con “La era del Vacío” de Gilles Lipovetsky, o con el menjunje intelectualmente líquido de Zygmunt Bauman, aquí emerge la osadía transgresora del pensador Jaime Durán Barba.
El ilustrativo “Arte de Ganar”, escrito por don Jaime, resulta ideal para los cultores que pretenden innovar con el cuento de “la nueva política”.
Entre Mario Puzo y Jaime Durán Barba

Los que deambulan con traje, camisa abierta y zapatillas. Es la onda PRO, el partido que contiene más inocentes por metro cuadrado que cualquier otra formación sociopolítica.

Durán Barba es la usina productora de los éxitos electorales que complementan las generalizaciones de la Fundación Pensar. Y de la cultura “ceocrática” que formaliza las devaluaciones inconsistentes de la política clásica. Tradicional. Del Siglo XX.

El Tercer Gobierno Radical de Macri instala las enseñanzas inofensivamente victoriosas de Durán Barba.
“Para no perder ni un minuto con el pasado”.
Pero aplica, en el fondo, la metodología de Mario Puzo.
– No te equivoques, te manda matar y después va con anteojos negros al funeral.

El recurso del método

El método Puzo se aplica en las situaciones puntuales. Con víctimas escogidas (como Lorenzetti, Tinelli, Angelici), en el primer rubro.
Y con La Ley Seca, que mantiene como damnificado principal a Cristóbal López. El segundo rubro.
En el primero, emerge como sicario principal la señora Elisa Carrió.
Si no es así, o al menos “no es tan así”, en el horizonte cercano Carrió va a transformarse en un problema insoluble para Macri.

Entre Mario Puzo y Jaime Durán Barba

Cuando Carrió avanza contra Angelici, “para que no se entrometa tanto con la justicia”, los iniciados en mauricismo básico sospechan que se trata de un correctivo.
El correctivo que Macri, a través de la dama ingobernable, le aplica al amigo Angelici que extiende sus poderes.
“¿Pero cómo sospechan eso de mí? Los que me conocen saben que esos no son mis códigos” –sostiene Macri, según las Gargantas.
Pero el correctivo a Angelici está aplicado.

Más grave aún cuando Carrió dispara sus injurias contra el doctor Ricardo Lorenzetti, apenas el presidente de la Corte Suprema.
De inmediato, y sin anteojos negros, Macri atiende telefónicamente las recriminaciones de Lorenzetti. Para diferenciarse del correctivo que al jurista, de todos modos, le entró.
Corresponde indagar en el ámbito de Lorenzetti. Si cree que Macri tiene o no que ver con los ataques desorbitados de Carrió.
O si le aplican el Método Puzo.

En lo que respecta al transitoriamente indispensable Sergio Massa, por ahora el arma de destrucción masiva de Carrió está desactivada.
Claro que, en cualquier momento, la lengua se puede activar. Como antes de la Convención Radical de Gualeguaychú, donde Massa debía salir derrotado.

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Sin necesidad de Carrio, hoy Macri le aplica la frialdad del correctivo a Marcelo Tinelli.
Pero Tinelli es menos eclesiástico que Lorenzetti. Le replica con una simple producción de red social que ironiza con aquello que para Puzo es intocable. “La familia”.

Cristóbal y la perversidad del Método

Contamos ya que el macricaputismo, para llegar a la presidencia, desde la ciudad puso con generosidad.
Pero en cuanto llegaron a la presidencia los macricaputistas dejaron de poner.

La verdad atormenta a las empresas que pierden. Y a los comunicadores inapelablemente acostumbrados a beber leche de pauta. O de la excepcionalidad de los sobres sin textos.
Con la Ley Seca, aparte de reducir el drama patético del déficit, se simula el objetivo real.
Consiste en secar la totalidad de la plaza para secar, sobre todo, a Cristóbal López.
La acción merece un próximo tratamiento especializado sobre la actualidad del negocio del juego. El sistema que no sólo influye en la política. La determina.
Entre Mario Puzo y Jaime Durán Barba

Todos pierden con La Ley Seca. Pero sin pauta, colmado de los medios “clavelitos”, es Cristóbal quien tiene que desembolsar más dinero que nadie.
Por los “claveles” de Szpolski que debe financiar. Para que su ascendente epopeya mediática no concluya con los periodistas de los medios claveles movilizados con bombos y cánticos.

“Sin pauta, los medios claveles, los que Cristóbal debe hacerse cargo por instrucción de La Doctora, están destinados a morir de sofocación”.

La pregunta desconcierta a los profanos: ¿Hasta cuándo va a poner Cristóbal?
Curiosamente, Cristóbal es la nueva víctima del Método Puzo. Se la aplica aquel que tanto subestimaba. Con tantos amigos comunes.
Tres años atrás, cuando uno de los amigos comunes le sugirió a Cristóbal que era conveniente pedirle una entrevista, dijo:
¿Qué tengo que hablar yo con un subordinado al que le mando tanto mensual?

Entre Mario Puzo y Jaime Durán Barba

Una última pregunta cuando lo que se deben dar son respuestas. ¿Hasta cuándo los medios y comunicadores del tachín tachín, van a aguantar sin recibir de vez en cuando una alegría? Como recitaba aquella pegadiza canción de Las Primas.
Sin las dulzuras elementales de “la pelusa”. El “combustible espiritual”.

Es justamente aquí cuando el Método Puzo cierra la perversidad del círculo.
“Si ahora nos critican, queda que nos critican solo porque no les ponemos más”.