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Endeudarse para pagar deuda

Un total de 39,6 millones de dólares vence este lunes por el bono denominado BOCADE. El Gobierno de Chubut los pagaría con la reciente emisión de nueva deuda en moneda estadounidense, que ascendió a 34,5 millones.

El mecanismo fue diseñado por el ministro de Economía, Oscar Antonena -quien monitorea su jugada mientras se repone de un cuadro de Coronavirus- sacando de la manga una autorización de endeudamiento producida en 2012. El ministro de Gobierno, José Grazzini, insistió con el fin del pago escalonado para noviembre y reconoció que “por ahora” quedará pendiente de pago la mitad de los salarios de agosto, todos los de septiembre y el medio aguinaldo de junio.

La espiralización de la crisis económica y financiera de Chubut parece no tener fin. Este lunes se producirá el vencimiento trimestral del BOCADE, y la provincia deberá efectivizar el pago de 39.677.105 dólares. De ese total, 27.083.355 dólares corresponden al primer vencimiento de la amortización del título emitido por Mario Das Neves en 2016. Los 12.593.750 dólares restantes representan el pago habitual de intereses.

Para afrontar estos elevadísimos vencimientos y tras el fracasado tratamiento en la Legislatura de un nuevo endeudamiento por 50 millones de dólares que autorizó el Gobierno nacional, el ministro de Economía Oscar Antonena -actualmente reponiéndose favorablemente tras contagiarse de Coronavirus- ideó un mecanismo para generar la posibilidad de emitir nueva deuda en dólares.

Se trata de una emisión concretada el pasado 15 de octubre. Chubut asumió nueva deuda por 34.500.000 dólares en el mercado. La garantía de pago de este título denominado BUA23 serán los recursos provenientes del Régimen de Coparticipación Federal de Impuestos.

Es que las regalías petroleras cobradas por Chubut no están siendo suficientes para cancelar las emisiones de deuda anteriores, en especial la del BOCADE con que se tomaron 650 millones de dólares. Dado que los ingresos petroleros no son suficientes, el titular del área económica decidió recurrir a este nuevo mecanismo de endeudamiento.

Si bien esta opción no fue confirmada por las fuentes oficiales consultadas, los montos a pagar y los del nuevo endeudamiento son similares. Es casi seguro que dichos fondos emitidos el 15 de octubre irían a parar a las manos de los bonistas privados que son tenedores del BOCADE y con los que el actual Gobierno provincial sigue renegociando la deuda.

El complejo entramado de Antonena

Aislado y sin olfato, pero sin síntomas graves tras contagiarse de Coronavirus, el ministro Antonena emprendió una carrera contra el reloj porque lo acorralan los vencimientos de deuda. Todavía no cuenta con la autorización legislativa para emitir 50 millones de dólares y las regalías petroleras son insuficientes porque estarían rondando los 20 o en el mejor de los casos llegarían a los 22 millones de dólares durante este mes.

En ese marco, desde hace diez días, Antonena decidió embarcarse en un nuevo endeudamiento. Los mecanismos reglamentarios para la emisión fueron la Resolución 301/20 EC del pasado 13 de octubre y la Resolución 304/20 EC del 14 de octubre; ambas firmadas por el propio ministro y sus funcionarios Verónica Inés Campazzo, Pedro Domínguez y Ángel Ernesto Nurchi.

Tomando como punto de partida la autorización de endeudamiento que brindó la Legislatura en 2012 durante la gestión de Martín Buzzi -de la que Antonena fue subsecretario de Finanzas y también estuvo a cargo del Banco del Chubut- el ministro se aferró a la Ley II 145 que fuera promulgada en junio de ese mismo año.

Esa normativa autorizó al gobierno de Buzzi a instrumentar un Programa Global de Endeudamiento. Originalmente permitía emitir deuda en dólares por 100 millones pero que luego modificado por leyes, decretos y resoluciones que elevaron dicho monto a los 221 millones de dólares.

Con un complejo entramado de normativas, Antonena encontró el vericueto por el cual emitir estos 34,5 millones de dólares que le posibilitarán  cancelar casi la totalidad de los vencimientos del BOCADE. Para conseguirlo tuvo que recurrir nuevamente a la emisión de deuda en dólares, que se sigue ampliando de manera preocupante.

La casi interminable enumeración de leyes, decretos y resoluciones que habilitarían este nuevo endeudamiento en dólares es extremadamente complejo, al punto tal que en la ley originaria solamente autorizaba la emisión de 100 millones de dólares y luego se llegó a los 221 millones que cita el ministro en el entramado legal construido.

¿Salvavidas de plomo?

De no haber conseguido esa hendija por donde volver a emitir, Chubut no habría podido pagar a los bonistas las cancelaciones  y la provincia habría ingresado casi inevitablemente en una cesación unilateral de pagos. Tanto fuentes oficiales locales como nacionales interpretan que en ese caso se hubiese profundizado aún más la crisis provincial y se habría esfumado cualquier posibilidad de seguir renegociando la deuda.

Con este salvavidas que pesa como si fuera de plomo, Chubut sigue relativamente a flote. Antonena encarará una nueva vuelta de página con los bonistas del BOCADE para ver si tras mostrarles una impensada voluntad de pago consigue que el 75% acepte las propuestas de correr los vencimientos hasta 2023 y extender los plazos de pago en las cuatro alternativas que maneja el ministro.

Con esta jugada Antonena lograría pagar el vencimiento de deuda  y se agencia otros 90 días de plazo hasta que en enero del año que viene vuelvan a vencer 39.152.365 dólares del BOCADE.

En noviembre deberá pagar 2.957.422 dólares por los vencimientos del BOPRO -también emitido en 2016 por Das Neves- y 5.680.717 dólares que vencerán en diciembre por el BODIC 2 -emitidos por Buzzi en 2015-.

En los próximos tres meses, seguramente más pronto que tarde, el ministro de Economía tendrá que conseguir el aval de los bonistas para que acepten mayoritariamente renegociar la deuda de los 650 millones de dólares del BOCADE.

Si no se cierra la renegociación de la deuda y se amplían los plazos, los problemas financieros de Chubut serán más que preocupantes porque los vencimientos y la acumulación de regalías para cubrir el Fondo de Garantía de los endeudamientos seguirán siendo elevadísimos durante todo el 2021 con retenciones por la deuda que sumarán entre 47 y 40 millones de dólares hacia finales del año que viene.

Antonena cuenta con un poco más de tiempo, pero los plazos se le van acortando de manera precipitada y es muy posible que para enero no haya una recuperación muy significativa de los ingresos por regalías. Es muy difícil que pueda volver a emitir deuda en dólares como lo hizo en la actualidad con el BUA23 y solamente se podría aferrar al aval legislativo para emitir los 50 millones de dólares autorizados por Nación. Ese proyecto aún no tuvo tratamiento.

Condiciones y plazos

Las condiciones en que se emitieron estos nuevos 34,5 millones de dólares de deuda no son muy ventajosas para la provincia, aunque tienen como única opción diferenciada que deberán ser cancelados dentro del período de gobierno de Mariano Arcioni.

La emisión de la “Serie LVII de las Letras del Tesoro de la Provincia del Chubut” -que tienen la denominación bursátil BUA23- es por un plazo de 30 meses para el pago del capital y fueron liquidadas el mismo 15 de octubre en que se emitieron. Obviamente, le brindaron al ministro un cierto respiro dentro de lo que parecía un callejón sin salida para afrontar los pagos del capital y los intereses del BOCADE.

La entidad emisora fue el Banco del Chubut S.A., bajo legislación de la República Argentina y el plazo de vencimiento para la cancelación del BUA23 será el 15 de abril de 2023. Tendrá una tasa de interés de 5% nominal anual. El pago de intereses será trimestral y vencerán los 15 de enero, abril, julio y 15 de octubre, debiéndose pagar la última cuota el 15 de abril de 2023.

La forma de pago del capital y los intereses será en pesos convertibles al tipo de cambio vigente del dólar al cuarto día hábil de la cancelación de cada vencimiento; tomando como punto de partida que a la fecha de emisión del BUA23 el tipo de cambio considerado fue de 77,10 pesos por dólar oficial.

Cualquier efecto alcista del dólar o una devaluación del peso como por la que viene pugnando el mercado financiero en estos días, disparará el monto a pagar por Chubut en los próximos dos años y medio; lo que indefectiblemente se traducirá en un incremento de la pesada carga de la deuda provincial.

La deuda salarial puede esperar

El ministro de Gobierno, José Grazzini, ratificó en las últimas horas que a partir de noviembre y en los meses subsiguientes finalizará el pago escalonado de los sueldos de los empleados estatales de Chubut.

El funcionario salió a ratificar el anuncio del gobernador Mariano Arcioni -quien resultó negativo en el hisopado por COVID-19- pero en paralelo admitió que por el momento no hay plan para la cancelación de los sueldos adeudados, el medio aguinaldo de julio y las cláusulas gatillo impagas por la paritaria del 2019.

“Nosotros vamos a cumplir con lo que anunció el Gobernador, esto no va atado a la aprobación de la Legislatura sobre la nueva colocación de Letras”, expresó Grazzini en declaraciones a Radio del Mar. Reafirmó que “Así lo hemos anunciado. No es mi palabra, es la palabra que ha dado el gobernador y así lo haremos”.

Justificando la jugada de Antonena, sostuvo que “Lo de las Letras es una herramienta más que necesitamos y nos da más plazo para la devolución, pero nosotros estamos encarando una nueva etapa de reordenamiento financiero y económico de la provincia”.

“Todo el mundo habla de que estamos tomando deuda y no lo estamos haciendo, sino que tomamos las herramientas financieras que nos provee el Gobierno nacional para acompañarnos y ayudarnos en esta crisis. Son instrumentos que los tomamos dentro del propio mandato del gobernador, sin comprometer ningún mandato futuro”.

No menos contundente fue la aceptación de Grazzini cuando señaló que “Nosotros ya lo hemos explicado y llevaremos previsibilidad juntando una masa salarial, pagando en tiempo y en forma el recibo salarial que corresponda a cada uno de los rangos, aunque sí vamos a mantener por ahora el retraso salarial”.

La sinceridad se apoderó del ministro al aseverar que “Esto implica que vamos a emitir el recibo salarial de agosto y septiembre a lo que se denominaba rangos 1, 2, 3 y 4 en el mes que corresponde a cada empleado público. El retraso salarial lo asumimos y lo reconocemos, pero lo vamos a ir acortando en cuanto a los plazos, en la medida que vayan mejorando los ingresos de la provincia”.

A los bonistas todo, a los estatales nada

La admisión del ministro Grazzini de que no hay plan “por ahora” para pagar las deudas con los empleados públicos y los jubilados podría generar una profundización del nivel de conflictividad que se viene viviendo en la provincia.

Hace más de una semana los estatales han ahondado las protestas en las principales ciudades de Chubut; incluyendo el acampe que se produjo hace más de una semana en las puertas mismas de la Casa de Gobierno en Rawson.

Aunque el paro general de actividades que se había anunciado por parte de los gremios estatales que conforman la Mesa de Unidad Sindical (MUS) no se efectivizó esta última semana, varios dirigentes buscan abrir una nueva instancia de negociación con los diputados y senadores nacionales de Chubut para ver si se logra votar en el Congreso una ley que asista a la provincia con 30 mil millones de pesos. Por debajo crece el descontento, la bronca y la desesperación de quienes se quedaron sin cobrar sus últimos salarios.

La deuda de la administración de Arcioni en el rubro salarial es enorme, y ahora se sabe por los dichos de Grazzini que no hay fecha ni forma de pago.

Tal como publicó El Extremo Sur el fin de semana pasado, la provincia tiene un pasivo que supera los 22.000 millones de pesos; incluyendo la deuda salarial, la existente con proveedores, con SEROS, las ART, CAMMESA e YPF.

Por los salarios adeudados la cifra asciende a 15.683 millones de pesos. Allí se contabilizan 4.517 millones de deuda por la cláusula gatillo del 2019; 2.305 millones de pesos por el aguinaldo de julio; 3.431 millones de salarios correspondientes a agosto de los Rangos 3 y 4; y 5.430 millones de pesos correspondientes a toda la masa salarial de septiembre aún impaga.

Aunque el panorama financiero parece quedar enmendado transitoriamente con la cancelación de los vencimientos de mañana que se producirán por el BOCADE, Chubut sigue teniendo una relevante deuda con los empleados públicos y los jubilados; que hasta ahora tiene destino incierto.

Chubut pagará este lunes -al tipo de cambio oficial actual- 3.048 millones de pesos por el BOCADE y con los demás vencimientos de deuda en los meses de noviembre y diciembre sumará 3.720 millones de pesos de las arcas provinciales que irán a manos de los bonistas.

Si bien es cierto que la deuda con los estatales supera los 15.000 millones de pesos, ellos no serán la prioridad a la hora de cancelar pagos pendientes; primero cobrarán los bonistas privados y los empleados públicos deberán seguir esperando. Quizás este termine siendo el “ajuste a la Santa Cruz” del que tanto se habla en los últimos tiempos.

 

Por Marcelo García-El Extremo Sur