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Encargado de un imperio

El jefe del SUTERH,  Víctor Santa María, agiganta su negocio en los medios mientras surfea el poder con un pie en cada tabla. Abrazo progresista y silla a la mesa del establishment.

Veinte años después, Víctor Santa María logró cumplir uno de los objetivos que se propuso a fines de la década del noventa, cuando fundó la revista Caras y Caretas: dejar de ser solo un sindicalista. El jefe del SUTERH montó una formidable estructura que le permite hoy sentarse a la mesa de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) con el traje de un hombre de medios que tiene trato con los dueños de las grandes empresas de comunicación. Sin embargo, el otro propósito que se había fijado en sus inicios, según cuentan sus amigos de toda la vida, le resulta más esquivo. Ahora lo ve claro: revertir la mala imagen que tienen algunos emblemas del sindicalismo, lo que el hijo de José “Pepe” Santa María pretendía lograr, no depende únicamente de acumular propiedades, lo que puede incluso convertirse en un arma de doble filo.

Con toda una vida de militancia en el peronismo y una larga relación con Alberto Fernández, Santa María acaba de comprar el 90% de Canal 9 y FM Aspen en una operación que costó 55 millones de dólares; parece haber sorteado una madeja de juicios cruzados entre Buenos Aires y Estados Unidos y genera intrigas incluso en el propio oficialismo. “¿Cómo hizo?” se preguntan los funcionarios que se paran lejos del SUTERH y las respuestas no son tan simples, aunque pueden inscribirse en un recorrido largo. Hace años que el todavía secretario general del PJ porteño no para de acumular medios y sumar periodistas a su plantilla de empleados. Lo hace, según le dijo a la revista Noticias, para fomentar “el cambio cultural”, aunque en un formato accidentado que también le genera disgustos y críticas. Santa María es la cabeza visible del Grupo Octubre y cuenta entre sus propiedades a la radio AM 750, cuatro FM (AspenMalena y FM Palermo I y II), el diario Página 12, la señal de noticias IP, un grupo de revistas y una editorial. Quienes lo vieron en los últimos meses afirman que se lo nota “contento y tranquilo” con sus nuevas adquisiciones, aunque reconocen que -puesto a ocupar el rol de la patronal- Víctor le paga mal a sus empleados y hasta prefiere no hablar con los delegados sindicales de su diario.

A la mesa de ADEPA

A los 55 años, Santa María es un hombre nuevo e integra la mesa chica de ADEPA a través de Carlos Azzariti, el secretario de organización de la entidad que pertenece al Grupo Octubre y tuvo un paso por la función pública durante la recordada gestión de Víctor Alderete en el PAMI. Azzariti tiene vínculo cotidiano con Martín Etchevers, el gerente del grupo Clarín que fue reelecto como presidente en septiembre pasado. El debut de Víctor en las tertulias que organizan los empresarios de medios que maldicen al populismo fue el 13 de diciembre de 2019. Llegó acompañado por la diputada nacional Gisela Marziotta y se sentó en una de las mesas principales. Ese día, el discurso en nombre del gobierno lo dio Francisco “Pancho” Meritello, el flamante secretario de Medios que había trabajado durante años en Página 12 a las órdenes de Santa María.

La integración a la familia de ADEPA le sirvió a Santa María, en el arranque del año, para apuntar con el respaldo de los grandes diarios contra el portal El Destape, al que se acusó de “la manipulación de datos de audiencia” y las “conductas fraudulentas en Internet”, sustentado en un trabajo sobre audiencias realizado por el Grupo Octubre. La sintonía es fina. El diario de Héctor Magnetto dejó de “investigar” a Santa María, como hacía durante los años de Macri con información de la UIF amarilla, y ahora sus directivos suelen pedir que el sindicalista reciba un trato especial. Además, el diario que fundó Jorge Lanata se imprime habitualmente en Perfil y, en la última semana, pasó a imprimirse en la gráfica de Clarín debido a un desperfecto en la planta de impresión de Jorge Fontevecchia.

La expansión del jefe del SUTERH en el terreno de los medios con Meritello en un puesto clave en representación del Estado genera más críticas entre los rivales internos de Santa María que compiten por la pauta estatal que entre sus socios de ADEPA.

Según el último trabajo que Santiago Marino y Agustín Espada publicaron en Letra P en 2020, el Grupo Octubre pasó de recibir 45 millones de pesos en el último año de Macri en el gobierno a recibir 105 millones de pesos entre enero y septiembre del año pasado. Si se le suma lo que percibieron Canal 9 y FM Aspen -que ya eran administrados por Santa María-, la cifra es mucho más alta. La mayor parte de la publicidad se cursa a través de la AM 750, que figura cuarta en audiencia y cuenta con Víctor Hugo Morales como columna vertebral. Enemigo de Clarín, el periodista y relator es el único obstáculo que todavía advierten los gerentes del Grupo para confraternizar con Víctor. Sin embargo, la epopeya parece tener límites claros. Según publicó Horacio Verbitsky en El Cohete a la Luna, Santa María tiene una “lista negra” de 17 nombres que no pueden aparecer en sus medios.

El sindicalista y empresario tuvo su momento de mayor tensión con Macri cuando Verbitsky publicó en Página 12 la lista de familiares del expresidente que había entrado en el blanqueo de Cambiemos. Ese día, según cuentan, el egresado del Cardenal Newman entró en un estado de furia en la residencia de Olivos y amenazó con meter preso a Santa María. Poco después, Verbitsky se fue del diario que había integrado desde su fundación. Todo parece haber terminado en una negociación en la que pesaron el asesor presidencial Juan Manuel Olmos y socios históricos del jefe de los encargados de edificios como Horacio Rodríguez Larreta y Silvia Majdalani.

Pariente lejano 

Fogueado en el PJ porteño durante los años de Carlos Menem como presidente, Santa María se esforzó a partir de la llegada de Néstor Kirchner al poder por ir al abrazo de un progresismo que siempre le había resultado ajeno. El paso más osado que dio fue la compra de Página 12, en 2016, una operación que le trajo réditos pero también dolores de cabeza. El jefe del SUTERH suele quejarse de los reclamos que recibe en el diario y padece el colmo del gremialista: no tolera la organización sindical. El diario es una fuente de legitimidad única dentro del universo oficialista para alguien que todavía carga con la cruz de su militancia menemista, pero él sólo busca reducir costos para seguir creciendo. Después de ir al paro a fines de diciembre, la comisión interna del diario mantiene por estos días un quite de colaboración bajo la consigna “El sueldo no alcanza” y afirma que los salarios que paga Santa María están entre un 15% y un 20% abajo de la canasta básica. Además, desde SIPREBA denunciaron al sindicalista en el ministerio de Trabajo por afiliar de manera compulsiva al gremio Utedyc a los periodistas de la web que son contratados por la Fundación Octubre.

Como si no tuviera problemas económicos, a fines de 2020, Santa María hizo otra inversión fuerte: lanzó la programación de la señal IP y buscó posicionarse en “el centro” como forma de desandar el camino que había iniciado con Página. Con la dirección periodística de Sebastian Rolandi, la apuesta es a diferenciarse de C5N, el canal de mayor audiencia entre los que respaldan al gobierno. Quienes conocen la lógica de Santa María afirman que se intenta un tono entre ascético y edulcorado, pero reconocen que las internas menores dentro del frente oficialista se advierten detrás de cámara y respiran, más de una vez, a través de la pantalla. Se filtran por lo bajo reclamos laborales que el sindicalista no atiende o minimiza y el rápido regreso de Diego Iglesias -una de las figuras que había convocado IP- a la pantalla de C5N. Ahora, según dicen cerca del jefe del SUTERH, todo indica que IP irá a una sinergia con Canal 9, inspirada en el modelo Telefé. Crease o no, en Casa Rosada, afirman que nada de lo que emprende el titular del PJ porteño cuenta con el impulso entusiasta de Fernández. Pese a su buena sintonía con Clarín, Santa María solo consiguió que la señal se difunda a través de Flow pero no pudo cerrar un acuerdo con Cablevisión y Telecentro.

Tantos años asociado al kirchnerismo no impiden que Santa María aparezca como blanco del cristinismo duro y siga siendo considerado un pariente lejano. Máximo Kirchner pareció aludir a él cuando, en su discurso de diciembre, cuestionó al jefe de gobierno porque “le brillan los ojitos” con el peronismo porteño. El PJ de la Ciudad fue socio menor del PRO durante años en la Legislatura porteña y levantó siempre la mano para las leyes claves que necesitaba Larreta. Sin embargo, esa postura coincide con la alianza fuerte que mantienen desde hace tiempo Juan Manuel Olmos y el senador Mariano Recalde, algo que se reflejaría en breve cuando -según publicó Clarín– Santa María le deje su lugar como jefe del PJ al dirigente de La Cámpora y a la esposa de Olmos, María Rosa Muiños. Experimentado, rápido y audaz, Santa María no vive acomplejado el presente que le toca afrontar. Suele exhibir como garantía última de su pureza el muy buen vínculo que mantiene con Cristina Fernández de Kirchner.

Por Diego Genoud- Letra P