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El Papa siempre fue Bergoglio Por Guido Encina

“La verdad y la solidaridad son dos elementos claves que permiten a los profesionales de los medios de comunicación convertirse en promotores de la paz”

Juan Pablo II

La indignación de los creyentes del macrismo se intensifica con el ex cardenal Bergoglio. “El Papa K” es la expresión más utilizada para deslegitimar cada acto que, indirectamente, afecte al gobierno de Cambiemos. Otra óptica la tienen internamente, desde una posición más intransigente, se plantea fortalecer el liberalismo en su totalidad, romper relaciones con el Vaticano y dejar de sostener el culto católico. 

Hace unos días el vaticano rechazó 16 millones que venían del gobierno argentino. “El Gobierno argentino tiene que acudir a tantas necesidades del pueblo, que no tienen derecho a pedirle un centavo” expresó el Papa, que no deja de ser Bergoglio, y agrietó un poco más la distancia entre el ejecutivo nacional y el sumo pontífice.

Los medios de mayor influencia lo plantean a Bergoglio como el enemigo del país y se empecinan en marcar el rosario que se le envió a Milagro Sala, la reunión con Bonafini polarizando los 22 minutos del recibimiento de la máxima autoridad del Vaticano al flamante Presidente de su país. Las fotos post mitin político hicieron eco y marcó una tajante diferencia entre la relación del actual mandatario con su predecesora.

Ahora, Bergoglio nunca dejó de ser Bergoglio. Porque el ex cardenal fue uno de los hombres del poder que más incomodó a Néstor Kirchner, tal es así que en el 2005 el entonces presidente de la Nación Néstor Kirchner dejó de hacer el Tedéum en la Capital Federal, incómodo por las críticas homilías del cardenal ante sus primeros años al frente del país.

El diario La Nación, con un tono más simpático, el 26 de Julio del 2009 titulaba: “Cardenal que no le teme al poder” y como argumento utilizaba que fuentes cercanas al cardenal explicaban que que la relación con los Kirchner no era mala, sino pésima. Al mismo tiempo, el diario, por entonces oficialista, Pagina 12 mediante su escriba estrella: Horacio Verbisty, se empecinaba con marcar a Bergoglio como un opositor más.

Por aquellos meses se discutía la Ley de Medios y eran justamente los medios quienes se tironeaban a Bergoglio como un vocero. “El peor riesgo, la peor enfermedad es homogeneizar el pensamiento” expresó el 19 de septiembre del 2009, lo que fue interpretado como un mensaje al ejecutivo encabezado por Cristina Kirchner. Y fue más allá, tras mandar un mensaje directo y molesto para la rosada cuando se refirió a la pobreza.

CFK no tardó en replicarlo: “En la vida y en el mundo, hay dos clases de personas: las que hacen declaraciones sobre la pobreza y las que nos dedicamos a ejecutar acciones concretas para combatirla todos los días”.

La tensión continuó con otros episodios de la misma índole, y por aquellos años Bergoglio era el mejor vocero de la oposición para los medios tradicionales y de mayor impacto a nivel nacional. No obstante, Macri no se quedaba afuera de las críticas del entonces Cardenal.

“Faltó gravemente a su deber de gobernante” al no apelar el fallo que permite el matrimonio entre dos personas del mismo sexo, expresaba un comunicado direccionado a Macri mientras una pareja del mismo sexo contraían matrimonio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El fuego cruzado se intensificó cuando se encaminaba la aprobación del matrimonio igualitario. Una de las pocas batallas que lo tuvo al ex presidente Néstor Kirchner sentado en su lugar como diputado nacional para votar a favor de la ley que luego se empoderaría el kirchnerismo, y que se vió como una provocación a quien desde algunas cuadras se empecinaba en convocar a una guerra de Dios ante “una ‘movida’ del Padre de la Mentira”.

En el año 2010 la tensión marcaba la marcha paralela entre el ejecutivo y la iglesia. El arzobispo de Buenos Aires encabezaba una misa en el templo de Buenos Aires, mientras la presidente Cristina Kirchner instaba con ir a la Basílica de Luján. Los medios oficialistas procuraban vincularlo con la dictadura y Bergoglio.

“El liderazgo centrado en el servicio es la respuesta a la incertidumbre de un país dañado por los privilegios, por los que utilizan el poder en su provecho, por quienes exigen sacrificios incalculables mientras evaden responsabilidad social y lavan las riquezas que el esfuerzo de todos producen” expresó sin tapujos el arzobispo de Buenos Aires con destino a Balcarce 50, diez días antes de la muerte de Néstor Kirchner.

Pasada la conmoción post matrimonio igualitario, y tras el fallecimiento del ex presidente, Bergoglio ofició de pacificador y llamó “dejar de lado las diferencias” en una misa oficiada por la muerte del esposo de la presidente, que contó con la presencia de Gabriela Michetti una devota del catolicismo.

A poco menos de un año del “inicio” de una buena relación, Bergoglio volvió a la carga contra el ejecutivo, pero en este caso con las autoridades de la capital: “Buenos Aires es una ciudad coimera” expresó en septiembre del 2011 y, rápido de reflejos, Mauricio Macri no se dio por aludido y apostó a que su relación mejore mediante sus emisoras políticas cristianas María Eugenia Vidal y Gabriela Michetti.

Meses más tarde, la iglesia reemplaza a Bergoglio, el obispo catalogado como opositor al gobierno K dejaba su lugar lo que fue interpretado como  el fin de una relación tensa, distante e incluso conflictiva, que ya no estaría al frente de la Conferencia Episcopal Argentina.

En su último Tedeum Bergoglio dejó un mensaje que quedará marcado como la entrada de Bergoglio como conocemos: el sumo pontífice, como Papa, pero sin dejar de ser Bergoglio el hombre de la iglesia que siempre se sintió cómodo discutiendo al poder desde un lugar de poder. Más que peronista, Bergoglista.

“Ya conocemos hacia dónde nos llevan las pretensiones voraces de poder, la imposición de lo propio como absoluto y la denostación del que opina diferente: al adormecimiento de las conciencias y al abandono”. Todo dicho.

Fuente: misionesopina.com.ar