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El Padre Ignacio y la pregunta que le realizaría a Dios

Es uno de los sacerdotes más famosos del país. En Rosario, recibe a miles de enfermos por mes que buscan una sanación. ¿Su fórmula? Fe y confianza. Ahora cuenta qué le preguntaría a Dios.

¿Cura sanador?

-“Yo no quiero decir que soy un cura sanador porque cuando yo bendigo a la gente no lo hago en nombre de Ignacio Peries. Lo hago en nombre del Padre, del hijo, del Espíritu Santo. Es decir, en nombre de Dios. Cuando yo hago cosas en nombre de Dios no puedo decir que el resultado final es mío. Es una equivocación cuando me llaman cura sanador. A muchos le gusta el título, pero a mí no. La sanación no la hago yo. Simplemente despierto la fe y le pido a Dios que sane”.

-“Lo que sana es la fe y la confianza de la gente. La mayor cantidad de enfermedades son psicosomáticas, por problemas emocionales, sentimentales, económicos. Por eso la gente que sabe manejar las cosas con sonrisas, con alegría, con paz, tiene otra respuesta a la vida”.

-“Yo creo que Dios me dio alguna gracia. A veces yo mismo me sorprendo de estar parado horas y horas, tener paciencia, cariño, afecto para dar. Y también para detectar lo que está pasando con otra persona”.

-“Cuando uno despierta la fe y le pone una onda positiva diciendo que Dios está presente con ellos para llevar su peso de la vida, mucha gente cambia su mentalidad”.

Por qué la Argentina

-“Nosotros somos misioneros y tenemos que ir donde nos mandan. Fue una sorpresa porque siempre me decían que me iba a quedar en Londres porque la gente me amaba. Hasta ahora, porque cuando voy de vacaciones la cantidad de gente que se acerca, me quiere, quiere que vuelva a Londres, es muchísima”.

-“Cuando llego a Sri Lanka tengo que estar escondido dos días para estar tranquilo. Hasta en el templo budista anuncian que el padre Ignacio está en casa. Y mi casa es peor que la parroquia Natividad del Señor. Desde las 5 de la mañana hasta las 12 de la noche sin cortar. Viene gente de todo tipo: hindú, budista. Todos tipo de gente”.

Religiones

-“Una cosa que nunca hago es pedir a nadie que cambie su religión. Porque es una estupidez. No hace falta que una persona cambie su religión para sentirse sanado. Porque si yo sano en nombre de Dios, por eso digo que no soy un cura sanador, tiene que afectar a cualquier persona que cree en algo superanatural, ¿no? Yo nunca exijo que cambien su religión. Al contrario. Por suerte yo estudié budismo desde chiquitito entonces yo puedo enseñarles a ellos cómo se puede pedir al mismo Dios de diferente forma. Por ahí ellos llevan agua bendita para tomar. Pero nunca jamás intento pescar en la pecera”.

-“Antes de ser sacerdote yo estudié siete religiones diferentes. Diferentes iglesias. Pero nunca nada me convenció totalmente hasta que fui a la India para estudiar mucho más otras costumbres religiosas. Y la palabra de Jesús me pareció muy real, muy actual. Y lo que me dejó muy impactado es cuando él dice: yo soy camino, vida es la verdad. Como diciendo: yo soy el camino que lleva en la vida de ustedes a que encuentren la verdad”.

-“Meditar no está contra la religión. Me encanta meditar. Por ejemplo, antes de predicar el domingo, me siento, me tomo tiempo, me relajo. Es bueno para reconocerse a uno mismo, tu capacidad, la alegría de dar, compartir, y muchas veces eso se puede lograr a través del yoga y la meditación”.

Abierto a todos

“Muchas veces me dicen, soy ateo, soy agnóstico, no creo en nada. Y vienen. Pero me gusta la sinceridad. La mía no es una misión que se limita a una persona elegida. Está abierta para todos. Eso también me sirve mucho. Imagínese una persona no cree en Dios y me dicen que viene por curiosidad, o por tal problema, o para sacarse el miedo. Muchas veces vienen muchos agnósticos. A mí me da alegría porque es un ser humano más allá de su forma de ser, su vida intelectual, social, moral. Eso es lo que más me gusta. Yo no veo un católico, un número, a cada uno lo atiendo como un ser humano que lo necesita”.

Protegido

-“Yo siempre antes de empezar y después también pido a Jesús que me proteja. Por eso también el título que dice sanador no me gusta, porque yo también estoy refugiado en Jesús. Yo me relajo mucho. Me siento protegido por Cristo”.

“Duermo sin pastillas. Llego a la cama y a los 15 minutos estoy durmiendo. No estoy dando vueltas, no estoy buscando la pastilla”.

Relación con los médicos

-“Muy buena relación tengo con los médicos. La verdad es que me gusta mucho porque hasta en la Facultad de Medicina me han dado reconocimiento por mi misión apostólica. Además, yo nunca estoy contra la medicina, porque a veces la gente que cree que sana, lo primero que dice es no vayas al médico, no hagas tratamiento. Yo a veces digo, esperá para hacer tratamiento cuando la persona no está bien psíquicamente. Y más cuando la persona hace quimio o rayos, y tiene miedo o ya siente que va a morir, le digo que espere”.

-“Yo me hago chequeos médicos todos los años”.

Críticas dentro de la Iglesia

-“Yo nunca vivo mi sacerdocio por miedo a nadie. Siempre digo: yo hago de mi corazón lo bueno posible. Y si alguien entiende mal es problema de esa persona. Yo no tengo competencia tampoco. Ni sucursales ni competencia. Entonces yo vivo tranquilo, como un ser humano más. Al principio los médicos también pensaban que yo iba a sacar a la gente de la medicina. Al contrario. Yo puedo tener un don, pero los médicos también tienen un don. La Medicina es un don de Dios. Lo mismo pasa en la Iglesia: algunos a lo mejor no están de acuerdo con la misión que yo hago. Pero tengo respaldo de mucho obispos, muchos sacerdotes, hasta el Papa reconoce la misión que hago. En ese sentido la Iglesia me apoya mucho, pero la crítica siempre sale. Yo siempre digo: si me aplauden 400 mil personas, 50 mil me critican. Es natural”.

Una pregunta a Dios

-“Por qué todavía no nació un tratamiento concreto para la gente que sufre de cáncer. Es una de las cosas que yo rezo y le pido a Dios. Por qué, aunque ha avanzado la ciencia y la tecnología, todavía no hay un remedio para sanar el cáncer. La quimioterapia alivia, pero no sana. Yo le preguntaría cuándo tendrá una respuesta para la gente que tiene cáncer”.

El sentido de la vida

-“Mi sentido de la vida es servir a los demás. Dar de mi corazón un poco de paz, un poco de felicidad a los demás. Mientras yo cumpla esta misión me siento feliz. El sentido de mi vida me despertó mi papá: El siempre decía: tu puedes muchas cosas en la vida, aprendé a compartir con los demás. Ese es el sentido de la vida”.

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