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El macricaputismo auspicioso Por Jorge Asís

Consagración del Primer Premier y de la figura del Co-Presidente.

El macricaputismo auspiciosoAl apartarse de las banalidades hegemónicas aún se puede tomar con rigor el macricaputismo auspicioso.
Si se prescinde, sobre todo, de las filosóficas disidencias protocolares. Frívolas derivaciones del “traspaso del mando”. Tonterías que incluyeron hasta “violencias de género”. Tratadas con admirable gratuidad en los canales de noticias, donde sobran los minutos, y los nutridos analfabetos funcionales pueden emitir previsibles puntos de vista.
Se los puede tomar con alguna seriedad si es que se pone “debajo de un paraguas” (fórmula de la diplomacia) la inquietante ligereza formal. Entonces pueden apreciarse mejor ciertas cuestiones de fondo. Características de la nueva estructura de poder, que merecerá críticas más profundas en 120 días. Pasado el vigente periodo de gracia.

El Premier Peña

En principio, debe destacarse que por primera vez, después de 21 años, en Argentina habrá un Primer Ministro. Como se lo dispuso, en vano, durante la Convención Constituyente de 1994.
El macricaputismo auspicioso

Un Premier, aquí piadosamente descendido, por la sobreactuación del presidencialismo, a la categoría ornamental de Jefe de Gabinete. En la práctica, hasta aquí, ese Jefe es poco más que un vocero matinal. Que a lo sumo se dirige, de vez en cuando, al Congreso, a brindar las explicaciones, siempre evasivas. Trámite aburrido que todos quieren que se termine rápido.
Pero con el advenimiento del presidente Mauricio Macri, El Arrendatario, va a ser -por lo que trasciende- distinto. Ya que Marcos Peña, El Pibe de Oro, va a cumplir aquel sueño fallido de Milton Capitanich, El Montenegrino Denso. Para elevarse como Premier de verdad. Tal como Ernesto Sanz, Eterna Esperanza Blanca, aspiraba también a serlo. Pero hoy Sanz prefiere disfrutar de su familia. Traducido: lo vacunaron.
Peña no va a dedicarse sólo a la virtual “jefatura administrativa” del gobierno. Competencia que se le reserva en el inciso 1 del artículo 100 de la Constitución.
De acuerdo al relevamiento de Oximoron, en adelante Peña también pondrá en práctica activa el inciso IV del artículo idem. Es el que autoriza al Presidente “a delegar las funciones”.
Justamente lo que Capitanich ambicionaba recibir. Pero con el pretexto de la crisis policial en Córdoba se le interpuso Carlos Zannini, El Cenador. Para convertirlo, al pobre Capitanich, en el boletinero matinal. Símbolo del último fracaso peronista en el intento de desembarcar, para copar, el gobierno en declive de La Doctora.

Ministritos

En cambio El Pibe de Oro, como Premier, estará en condiciones de auditar de cerca, y cotidianamente, el ejercicio de la economía. Una faena sustancial que hoy se presenta fragmentada en seis ministerios. En una sincronizada devaluación estructural que mantiene a Alfonso Prat Gay, El Amalito, como el mini ministro más importante.
Al dividir Economía en parcelas, Mauricio demuestra que no quiere saber nada con tener un superministro. Prefiere ministritos.
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Ninguna remake que evoque al enciclopédico Domingo Cavallo, El Corralero, que ocupaba -solo- lo que hoy son por lo menos ocho ministerios.
Tampoco, por su noción del “trabajo en equipo”, Mauricio se banca ningún epígono de Roberto Lavagna, La Esfinge. Y ni siquiera la oralidad febril de un Axel Kicillof, El Gótico.
No hay espacio, en este flamante team, para ningún otro Riquelme que le haga el Topo Gigio. O el jactancioso Bianchi. O menos el equivalente de un Maradona que lo apodaba “el cartonero Báez”.
La única estrella, aparte de Mauricio, es el incondicional. Casi un dibujo. Peña. El que Mauricio prepara sigilosamente para su sucesión. Lo ubica en el mismo nivel en que se ubica sola, por propia gravitación, la señora María Eugenia Vidal, La Chica de Girondo.
Fue la Gobernadora la que posibilitó, con su triunfo en La Provincia Inviable, que Mauricio hoy se comporte como un estadista ansioso que despierta admiración universal. Aunque se deslice en perdonables desequilibrios. Y quede como lo que en el fondo no es. Un maltratador. Al contrario, como dice Laura Alonso, la Desperdiciada, “es un hombre de bien”. No puede comparárselo con Larroque, El Cuervo Malo.
Para auditar las multiplicadas franquicias de Economía, el Premier Peña se encuentra respaldado por la presencia de Lopetegui, El Humillador de Aerolíneas.

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Es otro CEO (de LAN) pero ideal, que cumple con el requisito básico de los nuevos Gerentes PRO. Con el agregado de la experiencia política, ya que El Humillador fue ministro del Mejor Cuadro del Felipismo. Solá.

La Dama de Mundo

Pero además, al Premier Peña se le pueden “delegar las funciones” que aluden a “la política exterior”.
Para colmo, Peña se cree también académicamente capacitado para la especialidad. Por lo tanto con Mauricio buscaron -y encontraron- una Canciller a medida. A la carta.
La señora Susana Malcorra, La Dama de Mundo, mantiene las conexiones internacionales de cualquier funcionario de organismo multilateral. La Dama se encuentra en la proximidad de la tranquilizadora jubilación, y también tiene el conveniente pasado gerencial en empresas presentables, como corresponde a una ostensible Gerente PRO.
Después de trece años de ausencia, sin siquiera disponer de un bulín de un ambiente, con una hija en un país y un marido en otro, La Dama de Mundo tiene que establecer algún lazo vital con Buenos Aires. Dejar el hotel de la curva de Arroyo. Y sobre todo hacer un curso aceleradamente básico del manejo de la cancillería devastada.
Pero hoy, repentinamente, Malcorra es descubierta como una mujer genial. Mantiene el mérito de ser casi una desconocida y es aún más beneficioso. Todos los Buscapinas dicen que la conocen desde Telecom.
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Malcorra fue recomendada, según nuestras fuentes, por la ensayista Virginia Gamba, especialista en la utopía de Malvinas.
Con La Dama de Mundo le será más fácil a Peña auditar también de cerca todo lo maravilloso que les puede ocurrir. Por las ganas que sobran en el mundo. Deseos de que Argentina recupere algún atisbo -siquiera- de sensatez. Objetivo que los eficientes gerentes podrán lograrlo.

El Co-Presidente y La Troupe

Significa confirmar que el macricaputismo, en su abordaje al poder real, tiene expectativas auspiciosas. Impulsado por “el viento de cola de la algarabía”. Por el alivio que produce la certeza de saber que el tiempo de La Doctora se terminó. Aunque ella, con su infinita habilidad, aún se ingenia para enredarlos, y les marca la agenda hasta el último día. Al extremo de generar, con el traspaso, un ejemplar grotesco. Acompañada, en exclusiva, por Mauricio.
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De todos modos, el mecanismo del poder macricaputista mantiene en la cumbre la misma mesa ratona. Con espacio, tan solo, para los dos amigos, socios de siempre.
Mauricio, el Presidente real, es el que se preocupa por los atributos y debe poner el rostro y el cuerpo. Y Nicolás Caputo, el Co-Presidente Misterioso, siempre con facturas y en la sombra.
Un par -El Co-Presidente Caputo- que se mantiene, para Oximoron, en el mismo nivel que el Presidente Mauricio. Sobre todo para la toma de decisiones.
Y más allá de los lineamientos que surgen de la mesa ratona, después de los “amigos de la vida” viene el máximo gerente, Marcos Peña. Responsable, a su vez, de todas las subdivisiones gerenciales, a los efectos de encarar la aplicación de la nueva política, con el motor inspirador de Jaime Durán Barba, El Equeco, Avelluto, El Teórico Destapado, y Carlos Grosso, El Lúcido, cada día más idem.
Y en el mismo nivel de Peña, por “prepotencia de trabajo”, como decía Arlt, emerge Vidal.
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Entre ambos -Peña y Vidal- dejaron relegados, más acá de la banquina, a Horacio Rodríguez Larreta, El Geniol. A la señora Gabriela Michetti, La Novicia Rebelde, y al ascendente Emilio Monzó, El Diseñador.
Más allá, asoma el complemento gerencial de la troupe.

Por Oberdán Rocamora, Redactor Estrella, especial de Jorge Asís Digita