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El hijo de Guillermo Vilas ya sigue los pasos de su papá

Raquetas en mano, Junior se lució en una de las canchas del Montecarlo Country Club.

Para los que creen que el destino está escrito las imágenes que acompañan esta nota les parecerán lógicas. Guillermo Vilas Junior, al fin y al cabo, es el único hijo varón del mejor tenista argentino de la historia. Y su relación con el tenis, por ende, era inevitable. Pues es así: Guillermito ya empezó a demostrar que se lleva genial con las raquetas. Y eso que aún no cumplió ni un año, ya que nació el 4 de abril del 2017.

Fruto del matrimonio de Vilas con la tailandesa Phiangphathu Khumueang, Junior pisó el polvo de ladrillo de una de las canchas del exclusivísimo Montecarlo Country Club, donde se juega el Masters 1000 de dicha ciudad. Y en el que Willy se consagró campeón en tres oportunidades: 1976, 1981 y 1982.

Guillermo Vilas Junior, en Montecarlo, tras los pasos de su papá.

Guillermo Vilas Junior, en Montecarlo, tras los pasos de su papá.

Guillermo Vilas Junior, en Montecarlo, tras los pasos de su papá.

Guillermo Vilas Junior, en Montecarlo, tras los pasos de su papá.

Abrigado, sonriente y con una raqueta en cada mano, el pequeño Vilas se divirtió y dejó embobado a su papá, quien no dudó en compartir esas imágenes a través de las redes sociales. “¡Qué alegría verlo así!”, comentó el propio Willy, quien en Montecarlo se siente como en casa. Y no es una manera de decir. ¿Por qué? Veamos…

Sonrientes Guillermo Vilas y Guillermo Junior que cumplirá un año eel 4 de abril.

Sonrientes Guillermo Vilas y Guillermo Junior que cumplirá un año eel 4 de abril.

El Principado de Mónaco siempre fue un lugar especial para Vilas. De hecho, ahí nació su hijo y tiene su residencia. Pero lo más jugoso ocurrió hace casi 40 años, en el inicio de los 80, cuando conoció y entabló un fugaz romance con la princesa Carolina, una de las mujeres más bellas del mundo.

Todo comenzó el 11 de abril de 1982, cuando un joven Vilas, luego de recibir el trofeo de campeón de manos de Grace de Mónaco, se fue a festejar junto a su grupo de amigos a Jimmy Z, una disco súper top. Ahí, claro, se encontró con Carolina y el flechazo fue instantáneo.

Aunque intentaron desmentirlo, en cuestión de horas el romance ya estaba en la tapa de todos los medios. Y eso generó un pequeño escándalo puertas adentro del palacio real, ya que ni a Rainiero ni a Grace les parecía bien que su hija mayor se mostrara con el tenista argentino a pocos meses de haberse separado de Phillipe Junot, su primer marido.

Guillermo Vilas junto a Carolina de Mónaco. Un romance fugaz.

Guillermo Vilas junto a Carolina de Mónaco. Un romance fugaz.

Pero el amor fue más fuerte. Y los encuentros no se interrumpieron. En Montecarlo o en París, la pasión prevaleció durante cinco eternos y calientes meses. Una historia que quedó en el pasado, claro. Hoy, está a la vista, Vilas no se despega de su familia. Y así como alguna vez inventó la Gran Willy, hoy apoya al Pequeño Guillermo.