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El fantasma Bradley merodea posible triunfo de Trump Por Pedro Garassino

Tom Bradley, respetado referente del partido demócrata, fue el único alcalde afroamericano de Los Angeles durante 20 años en el período 1973-1993. Disputó la gobernación de California en dos ocasiones (1982 y 1986) contra el republicano George Deukmejian. Si bien las encuestas mostraban diferencias significativas a favor, Bradley perdió en dos oportunidades contra Deukmejian para el asombro de los analistas. Surgieron diferentes versiones para explicar las diferencias entre las encuestas y los resultados inesperados de las elecciones adversos a Bradley. La que más prevaleció, fue que algunos votantes que no querían ser señalados como “racistas” por conveniencia social, se pronunciaron por el afroamericano en las encuestas, pero terminaron votando por el republicano dando lugar a lo que se difundió como el “efecto Bradley”.

En la contienda electoral del 2008, los demócratas encendieron la alarma Bradley durante la campaña de Barack Obama, sin embargo, el demócrata ganó contra el republicano McCain y el fantasma Bradley se había esfumado. En la actualidad, se reavivan otras derivaciones fuera de las temáticas raciales tomando su esencia y enfocando hipótesis sobre las personas que terminan votando de manera diferente de lo que se pronunciaron en las encuestas.

No hay un argumentos estrictamente técnicos a la luz de la opinión pública, pero algunos analistas consideran “razonable” y preocupante la postura de Kellyanne Conway, actual Jefa de Campaña de Donald Trump – antes, su encuestadora oficial – durante una entrevista el 22 de agosto pasado para una televisora del Reino Unido. Conway, aseguro que hay un voto oculto a favor de Trump, un verdadero “efecto Bradley” detrás de las encuestas. Además, aseguró tener resultados sobre la cantidad de “votantes de Trump encubiertos” los cuales prefiere “mantener en secreto”. Uno de los argumentos de Conway, es que Trump mide más en las encuestas en línea que en las telefónicas. El anonimato de las primeras, justificaría que hay votantes de Trump que no se quieren dar a conocer.  Lo “socialmente deseable” no necesariamente está reflejado en las encuestas. Algunos expertos, especialmente demócratas, temen que esto se convierta en realidad, en virtud de que sería plausible que votantes de clase media, por vergüenza, no quieran reflejarlo en los sondeos de opinión pero terminen votando por Trump. Celinda Lake, una encuestadora demócrata, coincidió durante la convención de ese partido, que hay una votación secreta hacia Trump, especialmente entre los hombres blancos.

De comprobarse técnicamente, ¿cuántos votantes están dentro de esta variante del efecto Bradley en favor de Trump?

Lic. Pedro Miguel Garassino