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El extraño caso del ex secretario de De Vido y su “pase libre”

José María Olazagasti logró, al menos por ahora, conservar su principal activo: el bajo perfil. Así, mientras su jefe, Julio De Vido , pasó su primera noche detenido, el “Vasco” se mantiene en la periferia de múltiples investigaciones.

Desde el “caso Antonini” hasta la “embajada paralela” en Venezuela y desde la supuesta compra de activos -y voluntades- hasta el presunto traslado de valijas de dinero en efectivo.
Olazagasti ya era empleado público cuando el kirchnerismo llegó a la Casa Rosada. Pero fue con De Vido que el “Vasco” gozó de los beneficios del poder. Primero se convirtió en secretario privado del entonces ministro de Planificación Federal -y custodio de su insulina-, luego asumió la jefatura de Ceremonial y hasta representó al país en el exterior.

No sólo eso. Cuando La Cámpora desembarcó en la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE), Olazagasti también ingresó al espionaje, donde recibió hasta un nombre en clave y algunos pretendieron señalarlo como el número tres de “la Casa”.

Antes y después, la Justicia se topó con su nombre en múltiples ocasiones. Pero nunca afrontó mayores molestias judiciales. Acaso porque siempre se llevó muy bien con uno de los operadores dilectos del kirchnerismo: Alfredo “Freddy” Lijo, hermano del juez federal Ariel Lijo.

Así fue como, por ejemplo, Olazagasti fue quien autorizó el ingreso de Guido Alejandro Antonini Wilson en la Casa Rosada, 48 horas después del decomiso de la valija con dólares en el Aeroparque, según él mismo reconoció ante la consulta de LA NACION. Luego se retractó y lo negó.

Su nombre reapareció en los cables confidenciales que el entonces secretario de Integración Económica Americana y Mercosur de la Cancillería, Eduardo Sigal, envió al flamante canciller, Héctor Timerman. Lo alertó sobre la diplomacia “paralela” que Olazagasti desarrollaba en Venezuela, donde definía qué empresas participaban en las rondas comerciales y cuáles no.

La revelación de esos cables, le costó su cargo a Sigal, pero no a Olazagasti, que también se encargó de vender la participación argentina en el proyecto ecuatoriano Coca Codo Sinclair. Otra polémica de la que salió indemne.

También salió ileso de la denuncia que radicaron las diputadas opositoras Cynthia Hotton (Valores para mi País) y Elsa Álvarez. Lo señalaron como uno de los funcionarios que les ofrecieron dinero o prebendas para que aprobaran el proyecto de presupuesto 2011 o, por lo menos, que se ausentaran de la sesión.

De Venezuela a los bolsos

Tampoco le ha ido mal hasta ahora en la investigación sobre los negocios de la familia Levy en Venezuela. Mientras los empresarios ya fueron procesados, Olazagasti y De Vido aparecen mencionados en el expediente, pero no pasaron a la categoría de imputados.

Tampoco afrontó problemas serios después de que quedó en la mira de la otrora asistente del presidente Néstor Kirchner Miriam Quiroga. Lo señaló como uno de los encargados de transportar bolsos de dinero, junto a Daniel Muñoz y Francisco “Paco” Larcher, por entonces número dos de la SIDE.

Buen amigo de Jorge “Corcho” Rodríguez -señalado en el capítulo argentino del Lava Jato- y cuñado del intendente de Hurlingham, “Juanchi” Zabaleta, Olazagasti tampoco padeció dolores de cabeza cuando apareció, de un día para el otro, dando órdenes en Radio El Mundo.

Fuente: Hugo Alconada Mon – La Nación

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