Image default

El día que a Máximo Kirchner le pegaron un balazo en la pierna

Los hombres que tenía el Presidente de USA en la Argentina (los que están fuera del protocolo de la Cancillería), empiezan a retirarse del país. Van a pasar las fiestas de fin de año en sus tierras de origen y no volverán a Buenos Aires. Algunos se despiden de sus contactos locales y otros desaparecen sin dejar rastros. Hasta cambian sus correos electrónicos para ya no ser identificados. No sabemos quiénes pertenecían a algunas de las agencias federales (CIA, DEA, FBI y demás) o tenían otras misiones en Buenos Aires. Por Jorge D. Boimvaser para Tierra de Periodistas

Conocíamos a uno de esos personajes desde una reunión que realizó la Universidad de Yale en el MALBA, seguimos en contacto con ese hombre hasta que hace unos días nos dijo que regresaba para no volver, al menos formalmente.

Una despedida breve (los gringos son muy fríos hasta en la hora de decir adiós), cada uno paga su parte de lo consumido (no gastan el dinero de sus gastos de representación como lo hacen los diplomáticos argentinos invitando comidas y tragos costosos), y antes de la despedida le preguntamos si nos podía revelar algún secreto que se lleva de la Argentina. Obvio, que no comprometiera su gestión en Buenos Aires.

Tardó menos de un minuto en revelarnos una cuestión que la teníamos algo olvidada, fruto del paso del tiempo y de la avalancha de sucesos que ocurren en nuestro país sin solución de continuidad.

La contamos en palabras nuestras, no textualmente como se nos reveló.

Néstor Kirchner le había cortado las alas a uno de los carteles del contrabando de efedrina, para favorecer al grupo que eran sus recaudadores de campaña (Héctor Capaccioli, Pérez Corradi y los tres muertos de General Rodríguez). Efedrina y remedios truchos fueron gran parte de la recaudación del FPV.

Los desplazados juraron venganza, y para mostrar su poderío enviaron un grupo de sicarios al Sur, concretamente a Río Gallegos.

La información oficial a partir del 12 de junio del 2012 fue que Máximo Kirchner tuvo un accidente grave en su rodilla, enviaron el avión Presidencial y el Tango 01 lo trajo a Buenos Aires para internarlo en el Hospital Austral de Pilar bajo un presunto diagnóstico de “artritis séptica” en su rodilla derecha.

Toda la información oficial en su momento fue ambigua y confusa. Hasta que el Austral (un centro de salud de lujo, nada nac&pop como se precia el kirchnerismo) dejó de emitir comunicados oficiales y menos la Casa de Gobierno.

Lo que se nos contó que tenía confirmado la representación de EEUU en Buenos Aires fue que la noche del 12 de junio de ese año, un grupo de sicarios llegó a Río Gallegos, redujo a la pequeña custodia que tenía el hijo de la Presidente e ingresó en la casa de Máximo. Lo que le dijeron nadie lo sabe, pero le pegaron un balazo calibre 22 en la pierna derecha. No lo quisieron matar ni siquiera le tiraron con una de esas municiones que le podía destrozar la pierna y arruinársela para siempre, sólo quisieron mostrarle a Presidencia de la Nación y a la entonces SIDE que ellos tenían voluntad y estaban dispuesto a todo. Era una lucha de facciones del narcotráfico de efedrina y los Kirchner habían tomado parte por la banda que aportaba dinero a su comité de campaña.

Le pregunté al informante: “¿Y si yo publico esa historia y Máximo Kirchner la desmiente, que pruebas tengo qué sea cierta?”. Es cierto que en su momento se tejieron varias conjeturas y circularon muchas versiones antojadizas sobre el episodio. Un operador de la exSIDE llegó a decir que el problema de Máximo no fue la rodilla sino su nariz (sobredosis, que le dicen). O sea, la ola de rumores aún desde el propio riñón oficialista daba cuenta que el gobierno ocultaba la verdad del episodio.

La respuesta de nuestro contacto fue rápida. Si Máximo Kirchner se somete a un chequeo de un médico forense, va a quedar en claro que lo que tenía en la rodilla no fue lo que dijo el Austral, sino una bala calibre 22 que deja huella para siempre.

Desde hoy podríamos denominar al 12 de junio de 2012, “el día del corchazo al hijo de la Presidente”. Otra mentira del kirchnerismo que desnuda la trama secreta del poder mafioso instalado en la Presidencia de la Nación desde el 2003.