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El debate: ¿debe Edgardo Bauza convocar a Mauro Icardi al seleccionado argentino?

Para entender que Mauro Icardi merece una oportunidad en el seleccionado argentino habrá que abrir la mente. No valdrá revisar las revistas de moda ni detenerse en las de los asuntos del corazón. Mucho menos en los absurdos códigos del fútbol que se defienden ante los micrófonos, pero que muchas veces -más de lo que piensa la mayoría- no son tan tajantes dentro del vestuario. Sin prejuicios, los argumentos futbolísticos que justificarán la convocatoria saltarán a la vista.

Icardi apenas tiene 23 años y hace rato que juega en la elite del fútbol europeo: empezó en España y al poco tiempo se mudó a Italia con un suceso que largamente excedió lo mediático. Sampdoria le dio la bienvenida y una sucesión de tareas destacadas lo llevó directamente a Inter a mediados de 2013. Se ganó la cinta de capitán y si no hubiera sido por la boca floja en su biografía, en la que arremetió contra los hinchas, hoy no tendría discusión.

Pero para zambullirnos en el seleccionado, Icardi merece la oportunidad porque cada DT dice tenerlo en cuenta y nadie lo citó seriamente: Sabella (lo llevó a un partido para que no jugara para Italia), Martino o Bauza. Se la ganó por rendimiento (55 goles en 102 partidos en Inter). Es el momento porque los hinchas precisan aire fresco frente a la irritación que provocan Gonzalo Higuaín y Sergio Agüero. Es injusto no llamarlo porque puede pelearle de igual a igual un lugar a Lucas Pratto (Atlético Mineiro). Tiene el porte: altura y pies prolijos. ¿Algo más? Renovación. Justo lo que precisa el seleccionado.

Por Francisco Schiavo

¿Un jugador puede cambiarlo todo? Depende del sentido que quiera dársele al cambio. Se supone que un entrenador convoca nuevos futbolistas a su seleccionado para suplementar la idea que lo desvela, aceitarla, darle realce. No necesariamente el par de piernas convocadas tienen que ser las de Maradona o Messi para dejar sus huellas.

Sin embargo, este examen es parcial: sólo se remite a lo que sucede dentro de la cancha. Edgardo Bauza no es el primero que se enfrenta a un clamor en torno a la convocatoria de Mauro Icardi; ciertamente, a los entrenadores que lo precedieron les resultó más sencillo rehusar la invitación, por una lógica de desarrollo. Pero en función del grupo que maneja, que Bauza eligió para sentar las bases de un proceso que bajo su conducción acabe en Rusia 2018, que se siente más cómodo tanto con la autogestión como con la ausencia de Icardi en el plantel, la convocatoria del futbolista del Inter restaría más de lo que eventualmente pudiera agregar. Acaso equivaldría a tirar una bomba atómica en este plantel ya alcanzado por los temores. Al DT tampoco se lo ve deseoso de manera particular. Ayer insistió en que Lucas Pratto está por encima del atacante neroazzurro y en que Alario es, según su criterio, “el futuro de la selección”. Si malas nuevas sacuden a la selección argentina, en Belo Horizonte o más allá, un llamado a Icardi parecería menos otro paso en una estrategia trazada que una medida desesperada.

Por Pablo Vignone

Fuente: Cancha Llena