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El Club de los Cinco contra la épica de “la 126” que impone Macri

Larreta, Monzó, Frigerio y Vidal rechazan la expropiación, pero no quieren guerra con el peronismo. Del otro lado, el expresidente y Bullrich se pintan la cara.

El banderazo del 20 de junio para rechazar la expropiación de Vicentin despertó a Mauricio Macri del silencio autoimpuesto. “A su juego lo llamaron”, celebran en su entorno. El macrismo duro festejó su escueto mensaje del sábado: publicó en sus redes sociales una bandera argentina a la misma hora de la caravana que, violando la cuarentena obligatoria, llegaba al Obelisco y otros puntos del país, como la localidad santafecina de Avellaneda, donde se encuentra la casa matriz de la agroexportadora endeudada. En la jerga PRO, el expresidente emitió una señal y enfervorizó a quienes quieren ir a la guerra con el peronismo. El sector dialoguista de la oposición, agrupado en el Grupo de los Cinco, refunfuña y le quiere cerrar la tranquera a la epopeya de la 126 que lideran Macri y Patricia Bullrich.

El PRO, con sus distintas líneas, no tiene un consenso básico sobre cómo etiquetar la jugada del oficialismo ni cómo resistirla. Todos sus referentes salieron a rechazar el grado de intervención del gobierno de Alberto Fernández en la empresa, pero hay grises.

Tanto Bullrich como Emilio Monzó y Rogelio Frigerio coinciden en impugnar ese punto. Lo mismo opinan Horacio Rodríguez LarretaMaría Eugenia Vidal Martín Lousteau. Sin embargo, el Grupo de los Cinco mira para otro lado cuando el macrismo duro plantea la defensa de Vicentin como una cruzada y se hace eco del banderazo. Estos referentes de Juntos por el Cambio tuvieron hace días una cumbre presencial para empezar a tallar un posmacrismo sin Macri como principal líder. Una reunión, desnudada por la noticia de que la exgobernadora dio positivo de coronavirus, en donde se abogó por llevar a Cambiemos al “centro” y alejarlo de “posicionamientos extremos”.

Esa postura implica oponerse al peronismo esquivando la grieta: un bloque interno en Cambiemos que pueda mostrarse propositivo, pero que tampoco sienta vergüenza de estrecharle la mano al oficialismo en algunos puntos. Bajo ese concepto, Larreta, Monzó, Vidal y Frigerio acuerdan un posicionamiento político para huirle a la mística 125 que Macri, Bullrich y el exministro Luis Miguel Etchevehere le imprimen hora por hora al caso Vicentin.

De todas formas, Monzó y Frigerio avanzaron un paso más. Sus diputados elevaron un proyecto en el que rechazan la estatización sin comparar la movida con el régimen chavista, pero plantean que la empresa sea gerenciada por acreedores privados del sector. Ese texto, de autoría del diputado bonaerense Sebastián García de Luca, corre por su cuenta.

Rodríguez Larreta evita pronunciarse sobre la propuesta y procura una salida ordenada, mientras el eje Macri-Bullrich no ofrece un plan alternativo para Vicentin más que preservar el statuo quo. Los halconces PRO tampoco hacen referencia a la abultada deuda, amasada en la gestión Cambiemos y en los gobiernos kirchneristas. Vidal mantiene el silencio y Lousteau dirime la respuesta parlamentaria dentro de la Unión Cívica Radical (UCR), que el jueves tendrá una cumbre por videoconferencia para reafirmar la “ilegalidad” de la propuesta de la Casa Rosada.

El Club de los Cinco se aleja de la epopeya de la 126 y construye otro relato desde la oposición, para pescar en el electorado que no está dentro del 40,32% de 2019. Una construcción que no se agote en el votante opositor radicalizado, que marchó por Vicentin empujado por el antikirchnerismo. Todos abonan la teoría de que con los ultras no alcanza y sin los ultras no se puede.

No obstante, si el Gobierno se radicaliza no habrá margen para otra respuesta. Ahí es donde Macri ve una oportunidad. Desde Los Abrojos, con una simple imagen de una bandera argentina flameando, también utilizada en las marchas del #SíSePuede de su fallida campaña para la reelección, el expresidente dijo presente como integrante del conglomerado opositor.

“Se la dejaron picando”, evaluó ante Letra P un exministro de Macri que sigue cerca y comparte los análisis políticos que hace el expresidente en cuarentena. El Grupo de los Cinco confía en que las rebobinadas del Gobierno en torno a Vicentin no culmine en una estatización. Cuestión de fe.

Por Gonzalo Palese – Letra P