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El caso Bauza: una decisión entre el cinismo dirigencial y su resistencia a dejar el cargo

La nueva AFA no quiere al técnico y apuesta al desgaste para que se vaya solo; mentiras, presiones y millones; Sampaoli espera.

El plan desestabilizador, el doble discurso dirigencial y la resistencia de Bauza . “Hay un entrenador con contrato vigente y hay que respaldarlo, pero debemos revisar todo”, asegurabaClaudio Tapia en su asunción como presidente de la AFA . No confirmaba la continuidad del técnico y abría la estrategia del desgaste. Ayer, después de charlar cara a cara, el dirigente agregó: “Me dejó una buena impresión, lo vi convencido. Tenemos que seguir trabajando, tenemos que seguir conociéndonos”. Otra vez la ambigüedad para dilatar el tema, para incomodar al entrenador hasta el punto del hartazgo. La nueva administración de la AFA lo quiere afuera a Bauza, que advertido de la maniobra, no piensa renunciar. Atrapada queda la selección, quinta en las eliminatorias, sin plaza directa y hoy afuera de Rusia 2018.

La nueva AFA no quiere pagar el costo político de romper un contrato ni desembolsar los 900 mil dólares de la rescisión. Tampoco tienen asegurado un sucesor, por eso especulan con los tiempos. Y se burlan de Bauza. Pudieron echarlo argumentando que lo habían heredado y que no compartían su línea futbolística. Podían aferrarse a que el Comité de Regularización indebidamente había firmado un contrato que iba más allá de su mandato. No. Eligieron la táctica del destrato. Los dirigentes apuestan a que Bauza no soporte la agonía.

La charla que se prolongó por algo más de una hora giró sobre observaciones futbolísticas. Tapia sentó su preocupación por la marcha en las eliminatorias. Y el presidente hizo una confesión: “Estoy presionado por los otros dirigentes”. Por el tono de la conversación, no se podría presagiar una inminente destitución. Fue sólo una aproximación entre dos hombres que por primera vez en sus vidas charlaron con tiempo. Pero Bauza aprendió a desconfiar. Tapia le dijo que llevará el contenido de la reunión al consejo ejecutivo de la AFA y la próxima semana volverán a verse. Sin más precisiones se despidieron y Bauza citó a sus colaboradores para seguir trabajando el próximo lunes en Ezeiza. Más tarde, se dirigió al Vilas Racket para jugar al tenis. Hace unos días rechazó el tanteo que le acercó la Federación ecuatoriana.

La presencia de Marcelo Tinelli en la reunión se redujo a la de un testigo preferencial del diálogo. ¿Para quién juega Tineli? Para él. Si bien respalda a Bauza y cree en el entrenador, no puede desconocer el proceso de deterioro al que lo están sometiendo. Tinelli desea ahorrarle la angustia y sueña con un final distinto para elPatón, pero le aclaró que él no tendrá la última palabra. Bauza lo tranquilizó: le pidió que no ponga en riesgo su futuro político, que sólo lo acompañe hasta la puerta del cementerio. No más allá.

La «operación sentencia» que se había activado desde la noche del miércoles, se reactivó tras el mediodía de ayer. Para que no quedasen dudas de que el ciclo de Bauza se agotó. Para que nadie fuese a creer que su figura se había fortalecido porque Tapia no lo había despedido durante el almuerzo en el predio. Entonces, algunos dirigentes, siempre en off, volvieron a agitar el tembladeral alrededor de Bauza. Que los futbolistas no le responden, que declara mal ante los medios, que ha perdido contacto con la realidad… Detestable. “Sólo será cuestión de tiempo”, subrayan para rematar sus intervenciones.

A Bauza nunca lo quisieron. El lunes 27 de marzo empezó la maniobra, cuando incluso antes de que la Argentina perdiera 2-0 en La Paz, muchos dirigentes que 48 horas después iban a tomar el control de la AFA, ya ventilaban que su etapa estaba acabada. Bauza desembarcó frágil porque todo el mundo supo que fue la sexta opción, detrás de las negativas o imposibilidades de Simeone, Bielsa, Sampaoli, Pochettino y Berizzo. Luego, su gestión se agrietó más entre un rumbo desconcertante, malos resultados y declaraciones inoportunas. Por último, estos manoseos siguieron limando su cuestionada autoridad. ¿Cómo se pararía este hombre frente a jugadores que no movieron ni un músculo en su defensa?

Jorge Sampaoli sigue a la distancia deliberaciones de las permanece ajeno. Mientras su equipo, Sevilla, se hunde en el final de una temporada que hasta no hace mucho era fabulosa, él acumula propuestas. Roma, Dortmund, Holanda, Qatar… Cuentan que está ansioso. Imagina que las demoras le recortan posibilidades.

Bauza especula con que el tiempo quizá le juegue en favor. Eso no ocurrirá. Sí, su imagen ante la opinión pública se refuerza desde el victimismo. La mayoría condena el cruel manejo dirigencial. Y desde la sensatez, o desde la compasión, en los últimos días se han sumado voces de apoyo como las de Gareca, Batistuta, Cocca, Lammens, Maradona. Incluso Pratto, Buffarini y Caruzzo se atrevieron a desobedecer el silencio y romper la indiferencia de sus compañeros históricos y apoyaron a Bauza.

“¿Quién dijo que Bauza se iba?”, preguntó desafiante Tapia al retirarse ayer del predio. Si mira a su alrededor encontrará la respuesta. Y él lo sabe mejor que nadie.

Por Cristian Grosso