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Dramático relato de una argentina varada en Ecuador: “Estamos esquivando los cadáveres en la calle”

Clara es profesora de inglés y se había ido a vivir a Guayaquil en diciembre. Aguarda ahora ser repatriada por el Gobierno: “Lo único que quiero es estar allá”.

El lunes nueve de diciembre, un día antes de que Alberto Fernández jurara como presidente de la Argentina, Clara y su novio, Mateo, partieron rumbo a Ecuador. Ella es profesora de inglés, él chef. Hoy se encuentran varados en Guayaquil, sin asistencia médica y con el temor a que en las próximas horas el Gobierno de Lenín Moreno decrete el toque de queda total: “Estamos esquivando los cadáveres en las calles. Es como si estuviéramos en guerra”.

Después de Quito, Guayaquil es el segundo distrito más importante y rico del país. Se trata del polo industrial en el que se concentra la mayor cantidad de riqueza. Sin embargo, tal como sucede en muchos países latinoamericanos, no existe la clase media. “La ciudad hoy está completamente vacía. No hay casi movimiento por las calles. Tenemos un toque de queda: sólo podemos salir hasta las dos de la tarde. Pero no hay restricciones de circulación, como leí que está pasando en la Argentina”, explica.

El día a día cambió de modo radical el pasado 16 de marzo, cuando el Gobierno oficializó la medida de aislamiento obligatorio; aunque más laxo que el implementado por la gestión de Fernández. Desde entonces a esta fecha, Ecuador se convirtió en el país sudamericano con mayor tasa de mortalidad y contagios.

Clara era profesora de inglés en un exclusivo colegio bilingüe privado del barrio de Belgrano en Buenos Aires. Una vez en Guayaquil, consiguió trabajo como coordinadora general del laboratorio de inglés de una universidad técnica local. “Nuestra idea era hacer la cuarentena acá y esperar a que pasara el pico de la infección. Ahora estamos sin ingresos, casi sin plata para poder comer y no sabemos qué hacer. Es muy angustiante”.

Frente al angustiante cuadro, el consulado argentino se puso en acción. “Estamos en el listado que abrió el Gobierno. Hicimos el trámite online y rápido. Nos dijeron que por el momento tenemos que tener paciencia, porque son más de 15 mil argentinos los que están varados en el extranjero. El problema es que nosotros acá no tenemos atención médica. Mi novio sigue teniendo el seguro médico de viaje, pero el mío venció el día que declararon de la cuarentena”.

Clara y su novio tenían fecha para sacar la visa de extranjeros el 17 de marzo. “Nos dijeron que no la podíamos tramitar por la cuarentena. No estamos ilegales, todavía tenemos unos meses más. Pero sin la visa, tampoco puedo contratar un seguro médico. Acá es privado y es muy caro. Además, no cubre la mayoría de las prestaciones. Es muy angustiante saber que no tenés contención alguna si te pasa algo. No me quiero morir en Ecuador”.

“El Gobierno argentino nos está ayudando con la comida. Mañana, por ejemplo, ya nos avisaron que podemos ir a un supermercado a retirar una caja con alimentos”, reconoció, al tiempo que remarcó: “Hay mucho desabastecimiento en la ciudad. Es imposible conseguir leche, huevos, papel higiénico; ni hablar de alcohol en gel o productos vinculados a las recomendaciones por el virus”.

Con la familia a la distancia, quien los contiene es Flor, la dueña del hostel en el que se hospedan. “Estamos en un lugar que se llama Portón de la Fuente. Es una casa que Flor, la dueña, alquila para estudiantes y trabajadores. Nos acompaña mucho y está constantemente mandándonos mensajes para ver cómo estamos o si necesitamos algo. Hay un chico mexicano también”.

El cuadro de situación en Ecuador es grave. En las últimas horas, las imágenes de los cuerpos sin vida en el medio de las calles y veredas conmocionaron al mundo. Al momento, se reportaron 2.758 contagios y un total de 98 fallecidos, aunque desde el Gobierno reconocen que la cifra de víctimas fatales es notablemente superior. “No se están haciendo la cantidad de testeos necesarios. Hay mucha gente que muere en su casa y todavía no sabemos si fue o no producto del Covid-19”.

“Estamos viendo un escenario de guerra, esa es la realidad”, advierte Clara, al momento de recibir las cifras actualizadas del país en el que vive. “Intentamos no ver mucho la televisión porque la realidad es que nos genera angustia. Todo el tiempo se suman más muertos, todo se agrava minuto a minuto. Nos vamos enterando de lo que pasa por la prensa escrita o por lo que hablamos con nuestra familia en la Argentina. Ellos están más asustados, en especial desde que los medios de allá empezaron a contar qué era lo que se estaba viviendo en Ecuador”.

En las últimas horas, el Gobierno les pidió disculpas a los ciudadanos por la cantidad de cuerpos en las calles y aseguró que se trató de una falla del “sistema mortuorio” de la ciudad. “Recogimos en las últimas horas 150 cadáveres de la vía pública. La intención del gobierno es que todos, no sólo los fallecidos por el Covid-19, sino todas las personas que fallezcan en estos días tengan un entierro digno, acompañado del representante de la religión que profese”, sostuvo Otto Sonnenholzner, vicepresidente ecuatoriano.

El desborde pandémico afectó en a la provincia en la que viven Clara y su novio: Guayas, que concentra al 70 por ciento de los casos infectados del país. De acuerdo a las cifras oficiales de la Organización Mundial de la salud, la tasa de mortalidad ahí es de 1,35 por cada 100 mil habitantes; muy por encima del 0,93 de San Pablo. “El principal factor es que en Ecuador no hemos conseguido con rigor estricto todas las medidas que se deben tomar para afrontar una emergencia de esta magnitud, ni las personas han hecho caso de las observaciones del Gobierno”, explicó el epidemiólogo ecuatoriano Esteban Ortiz a BBC Mundo.

“Acá, la única recomendación que dieron era que te bañaras cuando volvías de la calle. No es como en Argentina que, por lo que me cuentan, están haciendo una fuerte campaña de prevención. Hace unos días renunció la ministra de Salud, está todo desbordado”, aporta Clara, en alusión a la salida de Catalina Andramuño, quien denunció no haber recibido el apoyo económico, ni político para enfrentar la pandemia: “Es difícil hacerlo sin recursos. No recibimos ninguna asignación presupuestaria por parte de la autoridad competente para el manejo de la emergencia”.

Mientras esperan el subsidio alimenticio, Clara y su novio tachan los días para regresar al país, en cuanto el Gobierno habilite los vuelos para repatriar a los cientos de argentinos que como ellos permanecen en Ecuador. “Nosotros nos fuimos de Argentina en diciembre con la idea de trabajar y de empezar una nueva vida en Europa. Todo cambió muchísimo. Hoy en día, lo único que quiero es estar en la Argentina, con mi familia y en mi país. No me quiero contagiar acá sin asistencia médica”.