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Donald contra el mundo Por Gabriel Coronel

Donald Trump está aplicando políticas que desconciertan a sus propios socios internos y externos. La “guerra comercial” con China, el conflicto también de índole económica con Turquía, los desencuentros con Irán, con Rusia, con la mismísima OTAN y tantos otros bloques comerciales y políticos, son parte de las particularidades del Jefe de la Casa Blanca.

Si existe alguien que nunca pasa desapercibido en el escenario internacional es el presidente de los Estados Unidos. Ninguno de los que ostentó el cargo anteriormente y menos el actual mandatario Donald Trump.

El líder estadounidense ganó las elecciones con promesas “políticamente incorrectas” pero que fueron de alto impacto electoral y que rindieron finalmente sus frutos. Trump, hombre acostumbrado a manejar sus empresas a “gusto y piacere”, sin consultar nada a nadie, tiene su paralelismo en la manera de llevar adelante su gobierno desde la presidencia de los Estados Unidos, mas allá de los históricos lobbies que dominan la política y la economía estadounidense, acotando el margen de maniobra presidencial. Pero eso a Donald no le importa demasiado y arremete más de lo aconsejable desorientando hasta a la misma diplomacia norteamericana rompiendo cualquier molde protocolar que exige normalmente las relaciones internacionales, lo que provoca también, en ciertas ocasiones, el estupor de los propios soldados de la tropa política republicana, tanto en el Congreso como en el interior de su partido.

Tras el fin de la guerra fría y la desintegración soviética, Estados Unidos se erigió como el amo y señor de las relaciones internacionales. El contrapeso se había derrumbado y el gigante norteamericano lideraba la política y la economía mundial sin opositores de fuste a la vista. Pero aquella época del reverdecer de la hegemonía capitalista estadounidense se fue desinflando poco a poco. Rusia, a partir de la asunción de Putin al poder, se convirtió nuevamente en un rival militar a tener en cuenta por parte de los Estados Unidos. China se transformó en el gran rival económico y también militar (en menor medida que Rusia) de los norteamericanos. Irán es una potencia regional “hostil” en Medio Oriente y ahora Turquía, con un Erdogan casi tan poco diplomático como el propio Trump.

La amenaza norcoreana fue parcialmente encapsulada tras la cumbre Trump-Kim Jong Un, pero a los estadounidenses se le han abierto los frentes anteriormente mencionados y que merecen una atención primordial. La cuestión es que Trump no es muy afecto a resolver las controversias con una diplomacia protocolar, al menos en las formas de expresarse y referirse a estos temas. Es un líder eminentemente pragmático.

El conflicto comercial con China puede transformarse en una novela con varios capítulos y un final incierto. El aumento de los aranceles a los productos chinos que ingresan a los Estados Unidos, ha provocado el disgusto y la reacción del gigante asiático, que frenó las importaciones de los productos agrícolas norteamericanos, generando un perjuicio económico a los productores estadounidenses que en su mayoría le votaron al propio Trump. Esta controversia entre los dos gigantes recién comienza, y promete continuar con resultados impredecibles. La Argentina ¿puede verse beneficiada con este escenario? China buscará nuevos mercados que satisfagan sus necesidades de adquirir lo que comenzó a vedarle a Estados Unidos, y nuestro país puede aumentar de esta manera, sus exportaciones agrícolas a la potencia asiática.

Pero este no es el único frente abierto para Trump. Al aumento de las sanciones a Rusia (siempre hay algún motivo para sacudir la estantería de la economía rusa), se le suma el restablecimiento de las sanciones a Irán, los roces con algunos aliados de la OTAN y ahora con Turquía, que también sufrió los arrebatos proteccionistas del presidente estadounidense, con el aumento de los aranceles a la importación del acero y el aluminio provenientes del país que dirige Recep Erdogan, quien ya prometió “represalias” casi con la misma pseudo diplomacia que Trump. Mientras tanto, la lira turca se desplomó y el dólar sale fortalecido de esta tormenta económica originada por una política comercial bastante agresiva de los Estados Unidos.

Hoy el mundo se pregunta: ¿Qué pasará con el dólar? ¿Qué ocurrirá con los indicadores económicos en EE.UU.? ¿Y en China? ¿Quién saldrá fortalecido y quien debilitado? ¿Alguien gana o todos pierden? ¿Podrán Rusia y China enfrentar los resultados de la inestable política exterior de Trump? ¿Turquía tendrá la fuerza suficiente para responder de manera adecuada a la política comercial estadounidense? ¿Estamos asistiendo a un proceso de “desglobalización”? Son preguntas que solo el paso del tiempo develará. Por el momento solo conocemos el título de esta novela: “Donald contra el mundo”.

*Desde Córdoba