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Disritmia sexual, cuando en la pareja hay un desacuerdo de timing

La frecuencia y la duración de las relaciones pueden generar roces y malentendidos. En esta nota, te damos tips para hablar el tema y volver a sincronizar los relojes internos.

Cuando en la pareja el deseo o la necesidad de encuentros sexuales coincide, todo fluye. El problema comienza cuando uno de los dos quiere una frecuencia mayor y el otro está conforme con relaciones más esporádicas o cuando un necesita un poco más de dedicación y el otro no le ve ningua contra al “rapidito”.

Con esta presión, comienza a generarse una carga emocional muy importante. El que quiere un encuentro con mayor frecuencia, comienza a frustrarse. Siente el rechazo, se preguntan por su grado de atracción y hasta llegan a creer que su pareja las dejó de amar o que no desea mantener relaciones porque quizás esté con alguien más.

También dudan de su performance y dejan caer su autoestima. No comprenden qué están haciendo mal. Se preguntan si su compañera o compañero está enfermo o deprimido o si la situación quedará así para siempre.

Quien queda del lado pasivo, se siente incomprendido y muchas veces duda sobre si su comportamiento es normal. Acrecienta su temor sobre la obligación de tener que “cumplir” sin ganas, para que no sea un puntapié para una infidelidad. El resultado es la frustración y el dolor para los dos y una crisis que aleja el bienestar.
Sincronizados
Al igual que la frecuencia en la actividad física y que la cantidad de comida que nos satisface, el deseo de relaciones sexuales difiere para cada persona. Ninguno de los dos es mejor que el otro, simplemente es diferente. Por otro lado, la sexualidad es una parte importante de la relación de pareja. Cuanto más se comparta y disfrute, mayor será la unión. ¿Qué hacer, entonces?  Acá algunas claves.

Hablar: la comunicación es la clave para el éxito en todas las relaciones. Decirle al otro amorosamente lo que nos pasa, quitar los fantasmas que provoca el silencio y darse cuenta de que hablando y generando un intercambio los problemas se aclaran y resuelven permitirán empezar un nuevo camino. Además, una palabra dulce, un halago o un “me gustás” generan esa confianza necesaria para relajarse entendiendo que la pareja está bien conformada, que solo debe mejorar su encuentro.

Interpretar positivamente: consiste en entender que la diferencia en la frecuencia sexual no está relacionada directamente con el grado de amor. También implica quitar los pensamientos negativos y buscar juntos el acercamiento. En esto, es importante no esperar un cambio inmediato pero ponerse en acción.

Darse un tiempo para el relax: descansar mejor, bajar el nivel de estrés, tomarse unos minutos para respirar, distraerse o compartir un momento al aire libre siempre ayudan a predisponerse mejor para el encuentro.Promover un equilibrio: la armonía surge cuando ambos ceden. Puede ser que el que sienta baja su líbido necesite una previa durante el día con roces corporales, mensajes de texto erotizantes, miradas seductoras. El más activo, por su parte, puede ayudar a fomentar el juego.

Despertar el deseo: la incorporación de la cosmética sensorial como disparador para nuevos encuentros es mágica. Algunas estrategias: vendar los ojos, pasar una pluma recorriendo la piel, aromatizar el cuarto con una o colocar dos gotitas de aceite comestible en el cuello. Con muy poco condimento se puede potenciar en un ciento por ciento el encuentro. Solo es cuestión de buscar innovar y comenzar el recorrido del placer.

Mejorar el estilo de vida: el ejercicio físico, la buena alimentación o un buen descanso son algunas de las maneras que ayudan a liberar endorfinas y a sentirnos mucho más a gusto con nosotros mismos. La sensación de bienestar general es fundamental para que mejore nuestro humor y el deseo de compartir juntos una solución para la felicidad sexual de la pareja.

Por Mariela Tesler, directora de Isabellina -EntreMujeres

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