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Del “Soy yo pelotudo” al “hola amorcito”: el audio hot que aterroriza a Parrilli

¿Nadie sabía que los operadores de las escuchas telefónicas son técnicos reclutados y que siguen respondiendo a Jaime Stiuso? ¿Nadie suponía que las copias de cada escucha van a parar a la colección privada del ex SIDE?

Oscar Parrilli quedó desestabilizado porqué sus hijos le reprocharon que una mujer ajena a la familia, por más que se trate de Cristina Fernández, lo ninguneó y trató como a un mayordomo cualquiera.

Mucho se habló en privado de la histeria galopante de la ex Presidente en su intimidad. El audio reciente mostró que no era una leyenda urbana sino una triste realidad. Poco se sabe del test psicológico a que debe someterse un candidato a Presidente. Es una formalidad obligatoria pero para que el análisis sea positivo están esos psicólogos a comisión que firman test truchos. ¿Pasaría Cristina un análisis hecho en serio, por profesionales serios? Duda imposible de responder.

Pero Oscar Parrilli vive aterrorizado por otra escucha que él sabe que existe y se lo hicieron recordar. Se trata de una amigovia del ex jefe de la SIDE, que siempre empezaba sus diálogos con el “hola amorcito”.

Lo que sigue después, nos cuentan los “gargantas profunda” que conocen la intimidad de muchas horas de escucha, es la conversación común que pueden tener dos amantes clandestinos.

Y Parrilli teme que de hacerse público esas escuchas su matrimonio termine de naufragar y su esposa legítima pida el divorcio express y con ello la mitad de los bienes que hoy son de ambos. Ya se sabe que el divorcio express es inmediato, no tarda nada y no hay mediación que valga.

Stiuso lo tortura –le devuelve gentilezas- avisándole que va a salir en cualquier momento. Ya se sabe que el histórico ex jefe de inteligencia es un maestro en psicopatear y torturar psicológicamente a sus enemigos. Y con Parrilli tiene esas cuentas pendientes que nunca se olvidan.

Cuando escuches ese “hola amorcito” vas a escuchar en simultáneo un estrepitoso ruido, el de la caída del frente interno de quien quedó como el nabo más grande en la historia del espionaje argentino.

Por Jorge D. Boimvaser – @boimvaser – Seprin