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Del prejuicio a la certeza: para el macrismo hay ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda

Nos quieren distraer con la idea de que en el segundo semestre cambia el país, pero a su vez, como si fuera estudiado y muchos creen que así lo es, hay un “sinceramiento” no solo de la situación económica, sino del verdadero espíritu ideológico que impregna al gobierno.

“Hay que decir la verdad” repiten muchos funcionarios y legisladores del PRO, cosa que es cierta, pero en el afán de poner nuevas reglas y derribar mitos, nos dicen que no todo el mundo puede ser feliz y que el Estado no puede garantizarle el bienestar al pueblo.

Los recientes dichos del ex presidente del Banco Central, Javier González Fraga o de la misma vicepresidente, Gabriela Michetti, se suman a los constantes desaciertos retóricos de Jaime Durán Barba, Marcos Peña y Juan José Aranguren y reafirman esto y la idea de que para el gobierno hay ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Ideológicamente parece ser el lugar donde el gobierno se siente cómodo, y observando a sus representantes en cada provincia o municipio, son muy pocos los que salen de esa caracterización, muchos ni se preocupan en disimularla.

Que Mauricio Macri gobierna para los ricos no es un mito urbano, son evaluaciones que hace el hombre común cuando ve que cada vez le cuesta más cubrir sus necesidades básicas y en cambio se favorece con políticas públicas a los que más tienen y esto que en un principio podía ser un prejuicio, con el correr de los meses se fue convirtiendo en certeza.