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Defender a los Clubes. Defender a la gente Por Daniel Kiper

El dinero del fútbol debe quedar en los Clubes. La transmisión de los cotejos de fútbol es una fuente importantísima de dinero. Implica superar los límites físicos de los estadios y ampliar a todos los habitantes del planeta el número de espectadores posibles.

Esta transmisión hoy puede realizarse por diferentes medios tecnológicos. Radial en tiempos de Fioravanti. Vía Streaming después de Steve Jobs. Y por medios que no alcanzamos a imaginar en un futuro inmediato. Ya existen dispositivos que permiten la proyección tridimensional de imágen y no sería sorprendente que en pocos años exista uno en cada hogar.

Estas nuevas formas de transmisión multiplican los ingresos del fútbol. De la recaudación por venta de entradas a la recaudación por venta de publicidad o venta de abonos de cable, existen millones de dólares de diferencia.

Es natural. Pasamos de un máximo de 60.000 espectadores a un máximo de 7.200.000.000 ( la población mundial).

El debate no es, según se pretende instalar, fútbol pago o gratuito.

El debate debe desarrollarse en torno a dos preguntas:
1º) ¿Quién paga el costo del fútbol? y
2º) ¿Quién se beneficia con la recaudación del fútbol?

En función de las respuestas que demos a estos interrogantes – y otros vinculados – podremos solventar la transmisión gratuita del fútbol y tener instituciones deportivas económicamente sólidas o condenar al espectador y a los clubes a una sangría económica cada vez mayor.

El negocio de la transmisión del fútbol está enlazado con la venta de publicidad. La publicidad puede hacerse por distintos canales, entre otros, 1º) publicidad en los estadios (los cárteles estáticos o dinámicos que vemos alrededor del campo de juego) 2º) la publicidad en pantalla televisiva (ya sea a través de un spot publicitario, un zócalo de publicidad, un”chivo” publicitario u otros recursos).

Se trata de dos cajas de un mismo negocio, motivo por el cual las cámaras de televisión se preocupan por enfocar los carteles alrededor del campo de juego con el mismo o mayor empeño que a la pelota misma. Por ello los costos de la publicidad en los carteles alrededor del campo son elevados (aunque los clubes reciben cifras insignificantes, merced a los contratos que firman sus dirigentes).

Entendiendo las claves del negocio de la transmisión del fútbol podemos responder ambos interrogantes.

1º) Los costos del fútbol deben ser solventados mediante la explotación integral de la publicidad. La publicidad necesita espectadores. A mayor número de espectadores es mayor el ingreso por publicidad. La gratuidad en la transmisión del fútbol incrementa el número de espectadores y, consecuentemente, incrementa la recaudación por venta de publicidad.

2º) Los clubes de fútbol deben beneficiarse con la transmisión del fútbol y no las empresas intermediarias. Estas no son necesarias. Bien pueden los clubes, instalar sus propias cámaras y tener sus propios relatores (de hecho existen los relatores identificados con determinados colores) para explotar de manera directa el negocio que producen y cuyos costos soportan (el mantenimiento del estadio, el sueldo del personal, las remuneraciones de futbolistas, la seguridad, etc. ).

En síntesis: toda forma de explotación económica del fútbol debe ser en beneficio de los clubes. Defendamos a los clubes y defendamos a la gente.