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Daniel Catalano: “Si no pasás de la resistencia al algo más, hay Macri para ocho años”

El secretario general de ATE Capital analiza el escenario a dos meses de la Marcha Federal y habla de la interna en la CTA. “Cachorro Godoy y Víctor De Gennaro no quieren la unidad”.

Daniel Catalano es secretario general de ATE Capital. Cercano a Hugo Yasky, fue uno de los dirigentes sindicales que desde la CTA ayudaron a motorizar la Marcha Federal, de la que por estos días se cumplen dos meses. A pesar de aquella multitudinaria convocatoria, para Catalano hoy “estamos peor que hace dos meses”. Para el gremialista, aquel 2 de septiembre la plaza reclamó un paro nacional y la reapertura de las partitarias “y al final fuimos a discutir unos bonos”. Crítico del camino elegido por la CGT, opina que el bono de fin de año “genera un daño, no es un paliativo”, que el “triunvirato no funciona” y que la alternativa es “volver a reconfigurar eso que se puso en la calle” durante la Marcha Federal. En esta entrevista, el principal dirigente de los trabajadores estatales porteños habla, además, de la visita de Cristina Fernández a la sede de ATE Capital a mediados de septiembre, su visión sobre el gobierno de Rodríguez Larreta, el ascenso de Martín Lousteau, la incapacidad de generar una propuesta alternativa en Capital y de la dura interna que mantiene con el sector comandado por Hugo “Cachorro” Godoy, secretario general de ATE Nacional, que, pocas horas después de realizada esta entrevista, terminó con enfrentamientos en un congreso realizado en el hotel Bauen. “Cachorro Godoy no quiere la unidad de la CTA”, asegura Catalano y apunta también contra Víctor De Gennaro. “Cuando vos negás el peronismo y pensás que sos algo superior a eso, que lo podés imponer, y las urnas ya hablaron, y además rompiste ATE y rompiste la CTA, bueno, hay que dejarse de joder, ¿no? Si te fue todo mal, replanteate”.

¿Cómo ve el escenario dos meses después de la Marcha Federal?

Creo que estamos peor que hace dos meses. La Marcha Federal dejó una perspectiva de paro, que fue lo que se aclamó en esa plaza de más de 200.000 personas. Había una lectura de parte de la institución sindical más importante, que es la CGT, de que eso se iba a poder materializar, y se creó toda una expectativa respecto a la posibilidad de que con un paro podamos estar en mejores condiciones de confrontar con el gobierno y de que el gobierno pueda tomar medidas más populares de las que estaba tomando. No hubo ni una cosa ni la otra. Por eso ahora la necesidad es de volver a construir un escenario en donde las organizaciones podamos empezar a profundizar esa discusión que quizás quedó trunca después de la Marcha. Después de la plaza creímos que ahora venía la CGT, con otra impronta, y que íbamos a ir todos detrás. Pero la CGT no llegó. Y eso nos dejó en un lugar de indefensión porque, después de la Marcha Federal, lo lógico que tenía que pasar era un gran paro nacional que abra una mesa de discusión. Y al final fuimos a discutir unos bonos.

¿Están pensando en algún plan de lucha?

Ahora lo que hay que hacer es volver a encuadrar todo. Hay que reconfigurar eso que se puso en la calle. Hay que armar las regionales, hay que empezar a buscar a los de la CGT que piensan parecido a nosotros, hay que unir todo lo que es materia de oposición y, sobre todo, hay que empezar a discutir un modelo de país. Porque vos en la calle con un gobierno liberal vas a estar siempre, porque siempre vas a tener despidos. El tema es qué construís como alternativa a eso. De la Marcha Federal salimos con cuatro ejes comunes. Ahora hay que pensar un país porque ya no alcanza con ser la resistencia. Si no pasás de la resistencia al algo más, hay Macri para ocho años.

¿Tienen algún canal de diálogo con el gobierno?

Hablamos con (Jorge) Triaca, con (Andrés) Ibarra, nunca dejamos de hablar con el gobierno. El tema es que es un gobierno que escucha el reclamo pero no resuelve porque tiene un objetivo político claro. De fondo vos lo que estás pidiendo es que dejen el modelo económico que tienen y que tengan un modelo nacional y popular. Y eso es algo que no van a hacer. Entonces, los tipos no te pueden dar más respuestas. Lo preocupante es que ellos han salido ahora con un paliativo que es bajar guita a las organizaciones sociales para comida mientras pone la policía en los barrios. O sea, te calman el hambre y de ultima hasta te cagan a palos. ¿Qué hacemos con eso? Porque muchos hablan de diciembre y diciembre es como cualquier otro mes. Están haciendo todo como para que en diciembre no pase nada, cosa que me parece bien, porque los muertos los pone el pueblo, pero la pregunta es cómo llegamos a diciembre. Porque el bono vino para romper todo marco de discusión. La CGT te caga con eso. Porque te dicen que el bono es de $2000, que cada uno defina si te lo pagan o no te lo pagan, que ese es el piso. Pero ahora hay que salir a ver si el bono lo cobran todos los nacionales, todos los provinciales, todos los municipales, si los cobran las fábricas, si lo cobran en las empresas, si lo cobran en el banco. ¿No estábamos discutiendo apertura de paritarias? No, ahora discutimos un bono. El bono te lo dan, dos lucas, buenísimo, ponele que logremos que lo den, porque ahora hay que salir a pelear para que sea para todos. Los tipos te inventaron una pelea.

Foto: Georgina García | Zoom

Foto: Georgina García | Zoom

María Eugenia Vidal ya dijo que la provincia no tiene fondos.

Vidal dice que no y vos estás obligado a salir a pelearte con ella porque tiene que pagar el bono. No tiene que abrir la paritaria, ahora tiene que pagar el bono. Porque no va a haber un solo portero de las escuelas, un solo maestro, que no diga “dame el bono, flaco”. Entonces los tipos te inventaron un problema. Tu problema era la paritaria, discutir la pérdida de salario, que es entre un 6 y un 12% y ahora discutimos un bono. Nos inventaron un nuevo quilombo porque además no se lo dan a todos y a vos te aíslan, porque el que lo cobra no va a salir a pelear por el que no lo cobró, qué necesidad tiene. Yo tengo que ir ahora a peregrinar para que los nacionales que van a cobrar el bono salgan a solidarizarse con los compañeros de la Provincia de Buenos Aires. Te rompieron. Te corrieron el eje y además te rompieron.

¿Cómo quedó la relación de ustedes con la CGT?

Nosotros trabajamos con la Corriente Sindical Federal. Con los compañeros venimos trabajando, articulando, nos reunimos. Con el triunvirato creo que no se junta nadie.

Hugo Yasky tenía diálogo con ellos.

Sí, pero después mediáticamente detonaron todos los puentes de comunicación que había. Tiene que ver con esto que les decía. Me parece que el bono genera un daño, no es un paliativo. Entonces te vas a sentar con la CGT a decirle qué. Ellos estuvieron con los empresarios, estuvieron con el gobierno y cuál fue el planteo, qué trajeron de vuelta. No trajeron nada. ¿Qué le podés reclamar? Venimos de hacer un 29 de abril con las cinco centrales obreras en la calle reclamando que haya una ley que proteja el empleo. Vetaron la ley y no hubo una respuesta sindical. Bueno, ya está.

Más allá de la Corriente, Pablo Moyano tiene una actitud muy crítica con el triunvirato. ¿Tienen diálogo con Camioneros?

No, sabemos que (Pablo) Micheli tiene diálogo con Pablo pero son esos diálogos que son de coyuntura. Creo que en profundidad no se está recreando una nueva institucionalidad. Que todo debería apuntar a eso. El triunvirato no funciona. Sirve para este momento. Hay que recrear una nueva institucionalidad. CGT, llamalo como quieras, pero hay que recrear algo nuevo porque lo que hay hoy no contiene. La idea es contener, que haya respuestas, soluciones. Si con la Marcha Federal, con el esfuerzo que hicimos, logramos un volumen político como el que se logró, imaginate si la CGT tuviera ganas de que los trabajadores vivamos en mejores condiciones. Ahora, vos escuchás a sus dirigentes y te dicen: ¿qué quieren que hagamos, un paro de 24 horas? Bueno, lo hacemos. ¿Y si no hay respuesta qué hacemos, uno de 48? Sí, campeón. Sos un gremio. Si te van a rajar a la mierda a todos los trabajadores, hacé paro. ¿Cuándo vas a parar las fábricas, cuando estén cerradas? En eso es lo que yo creo que vamos a destiempo. Yo creo que el momento de pelear es ahora, con la gente en las fábricas y no cuando estén todos suspendidos o en sus casas. En ese momento ya no hay nada para pelear. Hay que dejar de mentirle a la gente con todo lo que somos capaces de hacer y hacerlo ahora.

¿Cómo vienen las conversaciones respecto de la unidad de la CTA?

Viene complicado porque la CTA Autónoma tiene una suerte de golpe institucional interno. El sector de (Hugo “Cachorro”) Godoy está tratando de desfinanciar a Micheli por las internas que tienen. Entonces la CTA Autónoma tiene adentro un golpe institucional al que tiene que sobrevivir primero. Pablo Micheli viene laburando con Yasky para la unidad, y el sindicato más grande, que es ATE, a nivel nacional, lo está abandonando para que eso no suceda. No quiere la unidad de la CTA.

¿Por qué no quiere la unidad?

No saben explicarlo. Lo que dicen es que no se puede hacer unidad con lo que venga, con lo que sea, sino que hay que ser selectivo. Nosotros pensamos que no es momento para eso. Es momento de armar una nueva CTA. El problema es que nadie quiere perder el sello. Todos tienen inscripción en el Ministerio de Trabajo, todos son actores políticos frente al gobierno, frente al patrón, y les alcanza con eso. Micheli y Yasky vienen laburando para la unidad pero Pablo tiene un problema muy severo adentro que lo tiene que tratar de resolver. El problema es con Godoy y con (Víctor) De Gennaro.

Foto: Georgina García | Zoom

Foto: Georgina García | Zoom

¿Qué papel tiene hoy De Gennaro al interior de la CTA?

Está relanzando UP (Unidad Popular), que es su partido político. Lo están relanzando para ver si tienen suerte y sacan un poco más de lo que sacaron la otra vez, que creo que fue el 0,4%. Dentro de la CTA es el actor de peso que tiene Godoy. Los tipos diseñaron un sindicato que les posibilitaba ser la herramienta para llegar a la política. Detonaron todo, porque ATE lo rompieron, rompieron la CTA, llegaron al partido político, y ahora lo que tienen que hacer es sostenerlo a como dé lugar. La gran cabeza de eso es Víctor. Víctor está obsesionado con que tiene que ser él, y tiene que llegar. La verdad es que Víctor desconoce y niega el peronismo como el movimiento nacional y sentido del pueblo. Entonces cuando vos negás el peronismo y pensás que sos algo superior a eso, que lo podés imponer, y las urnas ya hablaron, 0,4%, y rompiste ATE y rompiste la CTA, bueno, hay que dejarse de joder, ¿no? Si te fue todo mal, replanteate. Ya estás jubilado, me parece que hiciste una gran experiencia, fuiste un gran luchador en los 90, recuperaste el sindicato de la mano de los mejores luchadores que hubo, estuviste con Germán Abdala, hiciste un gran historia para el movimiento obrero. ¿Por qué salir ahora por la puerta chica? Para nosotros Víctor perdió la brújula y estamos pagando las consecuencias. ATE está en una crisis desde hace años y también la CTA producto de estas mezquindades que tienen ellos.

¿Cómo surgió la idea de organizar una charla con Cristina acá en la sede de ATE Capital?

Cristina viene después de una insistencia para que venga. El sindicato de estatales, que es ATE, estuvo durante muchos años al margen del gobierno de Néstor y Cristina, que fue un gobierno netamente estatal, estatista. Nuestro sindicato estaba en manos de una conducción gorila. Cuando fue la 125 estuvo con el campo, no se pudo expresar respecto de la Ley de Medios, no tomó postura respecto de la estatización de los ferrocarriles. Cuando nosotros ganamos, ganamos levantando las banderas de Néstor y Cristina, no es que nosotros nos presentamos como una alternativa apolítica y de golpe dijimos “che, nos gusta Cristina”. No. Lo que hicimos fue hacer la experiencia de traer a una ex mandataria, que para nosotros es una referente política, a la casa de los estatales, con este valor agregado de que es un gobierno que hizo crecer al Estado. Y fue importante porque ese día vinieron compañeros y compañeras que no son kirchneristas pero que son de ATE y que entendían que estaba muy bien que haya venido Cristina a charlar sobre el proyecto de país, a charlar sobre el rol de los gremios, sobre cómo podemos crecer y articular. Parte de lo que le planteamos a Cristina es que, durante los doce años de gestión, no hubo un acercamiento entre los gremios y el gobierno, sino que eran como cosas más separadas. Y hay todo un movimiento obrero, sindical, que está dispuesto a articular más finito con la política, que no significa el entreguismo, sino ser parte de un proyecto político que pueda aportar y que mejore la calidad de vida. No tiene grandes secretos, es lo que históricamente se propuso el peronismo con los sindicatos. No sucedió durante los doce años, entonces la idea es plantear cómo lo pensamos para adelante

Se rumorea que el gobierno tiene en carpeta una nueva tanda de despidos en la administración pública para fin de año. ¿Qué saben de esto?

A fin de año lo que va a haber seguro son jubilaciones, 11.000. Eso estaría dentro del marco legal. Lo que hay ver es si los que están en edad de jubilarse tienen los años de aportes, que son dos cosas distintas. Una cosa es que tengas la edad y los aportes, y otra que tengas la edad y no tengas los aportes. Vamos a ir a discutir ahí. Después hay que ver qué pasa con los contratados. Podemos tener un diciembre de mucho tironeo porque si despiden trabajadores vamos a entrar en un conflicto. Pensamos que no van a ser tan suicidas en el gobierno de volver a despedir trabajadores y en diciembre. Pensamos que no sería lo lógico pero, bueno, con este gobierno todo puede pasar. Esperemos tener un diciembre tranquilo. La verdad es que desde que Macri asumió hasta ahora no pudimos tomar ni un mes para poder plantear y pensar y descansar y relajar, venimos palo y palo. Ojalá que ahora tengamos un cuarto intermedio.

¿Cómo es la relación con el gobierno de la Ciudad?

Es mala la relación con (Horacio Rodríguez) Larreta. La semana pasada estuvimos en la calle declarando la emergencia en niñez. El 0,1% del presupuesto de la Ciudad de Buenos Aires se va en el Consejo de Derechos del Niño. Si vas a Lugano tenés quinientos pibes para dos trabajadores sociales, no puede ser. Dos de cada cinco ciudadanos son pobres, los hopistales se caen a pedazos, se bajó el presupuesto en educación, cosa que no sucedió en otros lugares. Eso habla de una muy mala gestión.

Ustedes como ATE Capital están en cierta medida acostumbrados a lidiar con gobiernos del PRO. ¿Qué semejanzas y qué diferencias, si es que las hay, pueden marcar entre la gestión de Macri en la Ciudad y la nacional?

Es calcado. Macri cuando asumió en la Ciudad lo primero que hizo fue rajar a tres mil laburantes contratados. Intervino la obra social, Sutecba, negoció, levantó la intervención y dejó tres mil laburantes afuera. Una barbaridad. Después creó el Ministerio de Modernización, le sacó funciones a todos los ministerios y se las dio a Ibarra, que es el mismo que tenés ahora en la Nación. A nivel nacional es lo mismo: los tipos entran, despiden laburantes, después negocian con los sindicatos y le dan toda la guita de las obras sociales. Negocian y le bajan toda la plata. Son dos cosas iguales. Toman deuda, que es lo que hacen en la Ciudad de Buenos Aires y la meten en obra pública. ¿Quiénes son los que hacen obra pública? Las empresas de ellos. El circuito de la Ciudad y el circuito de la Nación son dos gotas de agua.

Foto: Georgina García | Zoom

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¿A nivel de lucha qué experiencia pudieron sacar de esos ocho años de macrismo en la Ciudad?

El problema no es lo que nosotros hagamos o no, el problema es la gente que lo elige. En realidad, vos deberías empezar a pensar que tu propuesta, en todo caso, no es lo suficientemente sólida como para que se enamoren, se apropien y salgan, y eso también es parte de un problema. No es que vivo en una utopía pero a Macri los sectores más populares lo votaron. No es que lo votó la clase media y alta, lo votaron todos. Ese 50% lo pudo construir en base a que hubo gente que lo votó que no debería haberlo votado. Yo me niego a ser de derecha, entonces me quedo en el lugar donde estoy y trato de construir donde estoy. Lo que no significa que eso después se pueda materializar en algo. Hay que pelear y hay que pelear. Hay que construir un nuevo proyecto de país.

¿Y en la Ciudad?

Y en la ciudad parece que va a venir (Martín) Lousteau. El embajador de los Estados Unidos es el que viene ahora, en un gran acuerdo político. Pero acá los tipos no bajan los índices. La gestión del PRO es malísima. Salud, educación, niñez, vivienda, está todo detonado y sin embargo los tipos están parados. La gente de la Ciudad de Buenos Aires, los vecinos, no sé por qué pero van y los votan. Se hace muy difícil poder interpretar el sentir de los porteños, se hace muy difícil interpretar y llevarlo eso como una propuesta política.

¿El problema ahí no sería la falta de una alternativa sólida?

Sí. Y porque hubo también una definición política de la oposición de no apostar a Lousteau el año pasado. Porque si vos hubieras apostado a Lousteau y Lousteau ganaba, el PRO hubiera tenido un quilombo bárbaro. Hoy no había Macri.

¿Eso lo ve como un error político?

Sí, yo lo voté a Lousteau. Yo decía: mirá, los purismos no. Si yo le gano ahora a Macri, va a tener más problemas en las nacionales. ¿Por qué inventamos un enemigo y le damos tanto crédito? Además, la ciudad funciona para la mierda, no tiene que estar más Macri o Larreta, no es una cuestión de lo que yo quiero. Lousteau tampoco me gusta pero frente a eso que venga este tipo y rearme todo de cero. Lousteau venía y tenía que armar todo de cero, te cambiaba todos los directores de área, funcionarios, todo, te ponía la ciudad patas para arriba. Se presentaba un nuevo escenario. Hubo algunos que pensaron que se entregaba la ciudad y el país se ganaba igual. Todo parece lo mismo pero no lo es. Larreta no es Macri, Macri no es Larreta, Lousteau no es ni Macri ni Larreta. Cada uno tiene intereses distintos. Pero bueno, pasó.

¿Qué opiná de la política comunicacional de estos últimos años?

Me parece que no alcanzó. Cuando vos decís, había que haber expropiado Clarín, yo creo que sí, que hubiera sido un manto de justicia haberlo hecho. A mí me toca recorrer mucho el país con el armado de ATE y no hay provincia en donde vos no llegues a un bar y no estén viendo TN. Hay una contaminación. Y vos decís, escuchame, estás en el Chaco, ¿por qué estás viendo las noticias de la Ciudad de Buenos Aires? Estás en Tierra del Fuego, ¿qué te importa la temperatura de Buenos Aires, qué te interesa el robo que hubo acá en Corrientes y Callao, si vos en Tierra del Fuego tenés tus propios quilombos? La Ley de Medios justamente lo que te daba era la posibilidad de que vos en vez de tener los medios nacionales, tengas el medio regional en donde puedas tener la temperatura de tu barrio, que puedas saber lo que le pasa a tu vecino, lo cotidiano. Sin embargo, se le resta valor a eso. Y el Grupo Clarín es el gran comunicador, te guste o no te guste. Yo creo que hubiese sido otra la situación si nosotros hubiéramos intervenido de alguna manera los medios de comunicacion.

¿Pero no hubo un error en los medios a los que apostó el kirchnerismo, en la aplicación de la Ley de Medios?

Sí. La política comunicacional nuestra fue un desastre, la verdad que no fue buena. Y eso es parte de lo que nosotros tenemos que poder ver. Y que quizás no lo resolvías con la expropiación de los medios de comunicación, quizás hubieras tenido otro quilombo más. Pero lo que creo es que es una injusticia que haya un monopolio tan grande como el Grupo Clarín, que sean los únicos que comunican.

Por  – Foto Georgina García  para Revista Zoom