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Cristina Caamaño, una espía con sirena

La jefa de la AFI no tiene el don de la discreción. Asado con Víctor Hugo, allanamiento a su hijo y pliego congelado.

Cristina Caamaño, la interventora de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), llegó al máximo organismo de los espías con la misma premisa que llegan todos: limpiarlo. La AFI, antes conocida como SIDE, siempre tuvo la fama bien ganada de ser la cloaca del poder, allí donde el submundo de la política mueve las piezas de un ajedrez que no se puede jugar de cara a la sociedad.

Caamaño tiene una debilidad estructural, que se la proporciona su propio gobierno: su pliego está congelado en el Congreso, es decir que todavía no es oficialmente la directora de la AFI y esa condición de jefa provisoria empieza a generarle dolores de cabeza.

La última novedad en este sentido fue el allanamiento que le hicieron a su hijo Federico Barea en el marco de una causa por unos libros que pertenecían a un descendiente del prócer y primer presidente de Argentina Bernardino Rivadavia. El episodio dejó expuesta la debilidad del diálogo entre la Agencia Federal de Inteligencia y otras fuerzas. Agentes de la Policía de la Ciudad llegaron hasta la casa del hijo de Caamaño y ella se enteró con el llamado de él, que le avisó: “Mamá, la policía me está allanando”. Falló la Inteligencia.

El hijo de Caamaño no estaba imputado en el expediente que investigaba una denuncia por apropiación de material que habría pertenecido al tataranieto de Rivadavia. La policía llegó hasta él porque tiene una librería llamada “Pucherito” que habría comprado esos libros de buena fe, pero al parecer fueron robados. El interés del hijo de Caamaño por estos ejemplares estaría en que uno de los libros habría estado autografiado por Julio Cortázar. Barea es un estudioso de la vida y obra de ese escritor.

Al final del operativo, la policía decidió llevarse demorado al hijo de Caamaño por tener en su poder seis macetas con plantas de marihuana, aunque en la Argentina no está prohibido el consumo de esa droga puertas adentro. Si no fuera por lo insólito de la situación, las mentes más conspirativas podrían encontrar en este cuadro un mensaje mafioso contra la jefa de los espías.

Más patinadas. A este blooper institucional se le suman otros episodios que expusieron la gestión de Caamaño y demostraron que lo suyo no es la discreción. El más grave de todos fue la filtración del libro de actas de la AFI que incluía el nombre de agentes en actividad en territorio nacional y el extranjero. Una gaffe que sentó un mal precedente en la comunidad internacional de Inteligencia, al que se le suma la baja cantidad de agregados de Inteligencia nombrados alrededor del mundo. Hasta ahora, según pudo saber esta revista, la AFI solo tiene delegados en Uruguay, Paraguay, Estados Unidos y España. En los próximos días podría nombrarse un delegado en Alemania, pero la lista la completan pocos países más.

Caamaño goza de una ventaja comparativa con respecto a sus predecesores: tuvo un intachable recorrido como fiscal criminal en la ciudad de Buenos Aires y los organismos que siempre criticaron al sistema de Inteligencia son sus aliados. Un ejemplo es el CELS. En este escenario, a Caamaño se le omiten críticas que en gestiones anteriores fueron impiadosas: el caso más emblemático es el de las relaciones de “los servicios” y la Justicia. Caamaño es la presidenta de la agrupación Justicia Legítima que tiene entre sus filas a diferentes representantes del Poder Judicial y sobre todo de Comodoro Py, donde funciona el fuero más vapuleado por el Presidente. A esto se debe sumar que el hijo mayor de Caamaño –el allanado– trabaja en el Consejo de la Magistratura de CABA y el menor se desempeña en la fiscalía Nº 1 de Comodoro Py, que hasta el mes pasado estaba al mando del fallecido Jorge Di Lello. En el pasado se solía señalar que la hija del ex mandamás de la SIDE, “Jaime” Stiuso, trabajaba en el juzgado de María Servini de Cubría. Y durante el macrismo se le achacó al fiscal Carlos Stornelli que su hijo trabajaba en la oficina de escuchas telefónicas.

Contactos. La jefa de los espías deja sus huellas pegadas en todos lados. Hace dos semanas participó de un asado con el periodista Víctor Hugo Morales. El encuentro se conoció porque Víctor Hugo dio positivo de Covid y ella fue un contacto estrecho. Como marca el protocolo, debía aislarse, pero no lo hizo, sino que fue a trabajar a la AFI. ¿Fue una entrevista, un diálogo off the record o le fue a pedir consejos para su programa de radio? Caamaño tiene un programa en Radio Caput llamado “Justicia sin Vueltas”.

El presente de Caamaño es complejo y la prórroga de su intervención vence en mayo. ¿Saldrá finalmente su pliego? Hay un factor que le juega en contra: tiene una tensa relación con La Cámpora.

Por Rodis Recalt – Noticias