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Cristian Lanatta y Schillaci ya están en la cárcel de Ezeiza

Los detenidos se presentaron ante el juez Sergio Torres, y después fueron trasladados al penal de Ezeiza, donde también custodian a Martín Lanatta. 

Los recapturados Cristian Lanatta y Víctor Schillaci ya están en el penal de Ezeiza. Luego de su paso por los tribunales de Comodoro Py 2002, donde se entrevistaron con el juez federal Sergio Torres.”Agradecieron al juez estar con vida”, aseguró el abogado de los detenidos, Humberto Próspero, quien confirmó que irán a esa cárcel de máxima seguridad.

“Preguntaron por sus familiares”, contó el defensor. “El juez ordenó el traslado, no se habló de un traslado al sur, no tenemos conocimiento de eso”, agregó.

A las 16.30, los prófugos habían llegado al Aeroparque Metropolitano, en una avioneta de Prefectura hipercustodiados en el operativo que salió de la localidad santafesina de Sauce Viejo.

Y a las 17, con un gran caravarana de vehículos, los dos camiones en donde los llevaban ingresaron al playón de los tribunales federales, junto a varios móviles de la Policía Federal que participaran del procedimiento.

En el cuarto piso de la dependencia judicial, Lanatta y Schillaci declararon ante el juez Sergio Torres y los fiscales intervinientes. Dijeron que padecían problemas de salud, consistentes con el estado en el que fueron encontrados. El mismo procedimiento atravesó el tercero de los prófugos, Martín Lanatta, el sábado pasado, cuando fue capturado.

“Agradecieron al juez y a las fuerzas de seguridad que están con vida”, relató Humberto Próspero, abogado de uno de los detenidos. “Los vi cansados, con el trajín lógico de estos días”, agregó a la vez que reveló que el juez Torres les ofreció una bebida porque se veían “deshidratados”, según informó la agencia Télam.

Finalizado el encuentro, los dos prófugos fueron trasladados al penal de Ezeiza, donde ya los esperaba el tercer detenido. Los tres permanecerán en pabellones distintos con una custodia especial del Servicio Penitenciario Federal y lejos del resto de los presos, según se pudo confirmar.

Fuerte operativo de seguridad al llegar Schillaci y Lanatta a Comodoro Py. (Andrés D'Elía)

“Este es un hecho que demuestra que hay personal valioso en la Policía”, planteó y, en medio de las fricciones con el ministerio de Seguridad de la Nación, a raíz de las desinteligencias que se dieron tras la captura de Martín Lanatta, agregó:  “La provincia de Santa Fe demostró estar siempre dispuesta a colaborar. Las cosas podrían haber sido diferentes”.

Los dos prófugos estaban en un campo arrocero, de la empresa Trimacer, a corta distancia de donde el sábado fue detenido el primero de ellos, Martín Lanatta. Habían tomado como rehén a un empleado de un molino arrocero a unos 1000 metros de donde el sábado había caído detenido Martín Lanatta, en la localidad santafesina de Cayastá. De acuerdo a los voceros, Cristian Lanatta y Víctor Schillaci “tenían armas largas” y fueron apresados “alrededor de las 7”.

“Matame o dame agua y entregame”, fue la súplica de Cristian Lanatta al ser abordados por los oficiales. Él y Schillaci presentaban un avanzado cuadro de deshidratación y quemaduras del sol.

Según confiaron fuentes de la investigación, los prófugos cayeron por volver a la zona -que ya había sido rastrillada- para buscar a Martín Lanatta. “Lo primero que hicieron, además de pedir agua, fue pregunta qué había pasado con él”, explicaron.

“¿Dónde está mi hermano? ¿Cómo está?”, interpeló Lanatta. Incomunicados totalmente y en huída permanente, los prófugos no sabían si estaba vivo o muerto, tras el accidente de tránsito que derivó en su captura. “Volvieron a buscarlo, querían ver si estaba vivo, muerto, herido, no sabían nada de él”, explicaron.

Minutos antes de la conferencia de prensa que dieron los ministros de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich; de la provincia de Santa Fe, Maximiliano Pullaro; y el titular de esa cartera bonaerense, Cristian Rintondo, en otro fuerte operativo Lanatta y Schillaci fueron trasladados a la ciudad de Buenos Aires, primero en un helicóptero y luego en un avión que llegó al aeroparque.

Dormirán en el penal de máxima seguridad de Ezeiza. Otra vez tras las rejas, de donde nunca tendrían que haber salido.

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