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Coria: “A Gaudio no lo invitaría a comer porque no somos amigos pero la capitanía de la Davis nos llega en un buen momento”

El “Mago” brindó se refirió a su historial con el “Gato”, a su vínculo roto con Daniel Orsanic y al proyecto que comandará junto al ex campeón de Roland Garros y a Guillermo “Willy” Cañas en la Copa Davis

Guillermo Coria se muestra renovado. A sus 36 años, el hombre nacido en Rufino (Santa Fe) prefiere no darle lugar a aquellas reacciones ácidas del tenista que vivió en una burbuja. Designado ahora como uno de los capitanes del equipo de Copa Davis elige el camino de la madurez y se presta reflexivo en la entrevista que le concedió a Infobae.

El Mago (a quien Bono, líder de U2, le pidió una fotografía) afronta  esperanzado un nuevo desafío en su carrera: “Mi vieja (Graciela, ama de casa) nos cuidaba a mi hermano (Román, dos años menor) y a mí, y mi papá (Oscar) estaba todo el día en el club Centenario de Venado Tuerto dando clases de tenis. Recuerdo que a veces íbamos los tres en bicicleta hasta el club y si a mi viejo le faltaba un alumno me ponía a jugar con él. Era el único momento en que lo veía, porque daba clases de siete de la mañana hasta las diez de la noche. Desde aquel entonces pasé por sparring, luego jugador profesional y ahora me nombran capitán de Copa Davis. Estoy cumpliendo un sueño”.

• ¿Cómo fue decidir entre el tenis o el fútbol?

“Me incliné por el tenis porque dependía de mí mismo. En aquel entonces practicaba los dos al mismo tiempo hasta que a los 13 años tuve que  decidirme por un deporte y me fui a vivir a Estados Unidos para entrenarme en la academia de tenis Key Biscayne. Mis amigos estaban jugando un campeonato en la Liga de Venado y yo cada tanto cuando venía al país jugaba con ellos. Recuerdo que en un partido tuve una situación clara para meter un gol pero me cobraron posición adelantada y me re calenté. Ahí fue
cuando dije ‘no me banco que otros pierdan por culpa mía’, y me incliné por el tenis porque sabía que si ganaba era por mí y si perdía también. No quería depender de nadie. Esa era mi locura a esa edad”.

Una de las noticias más resonantes de esta semana fue la de que Juan Martín Del Potro se convirtió en el N° 3 del ránking ATP. Escaló a un nuevo récord y llego a un histórico podio. Algo que Guillermo Coria logró en 2004 y así lo recuerda: “Cuando era tres del mundo y estaba arriba sentía la necesidad de volver a Venado. No le di lugar a los amigos del campeón, yo era insoportable, muy cerrado, muchas veces he quedado como un forro por ser antipático, y es porque vivía las 24 horas por y para el tenis. Solamente dedicaba mi tiempo para entrenar, alimentarme y descansar bien, porque para codearte con las bestias tenés que estar al cien por cien”. Y evoca: “Cuando sos Top Ten te dan la mejor habitación del hotel, tenés tu chofer, el mejor auto, la mejor cancha para entrenar, el horario que elijas, y para no marearme con todo eso sentía que tenía que volver a mi pueblo para tener contacto con la  realidad, compartir con mis amigos que estaban estudiando, ver a sus familias y mis parientes que eran laburantes era mi cable a tierra, tenía que hacerlo para bajar un poco y salir de esa burbuja en la que vivía. He llegado a viajar apurado sólo para estar dos días con ellos entre torneo y torneo, llegaba a las corridas a Ezeiza, pero sentía que necesitaba eso para valorar lo que estaba viviendo”.

• ¿Cómo transitás estos días posteriores a la designación de capitanes de
Copa Davis junto a Cañas y a Gaudio?

“Quizá un poco alborotado porque compartimos la capitanía con Gastón (Gaudio), pero creo que nos llega en un buen momento. Hace dos años y medio que varios ex jugadores nos venimos reuniendo para hablar de tenis, y de a poco fuimos diagramando esta idea de estar alineados para generar cambios en la asociación cuando fueran las elecciones. Y hace un año y medio nos convocó Mariano Zabaleta en su casa de Tandil y en esa reunión fue que terminamos de darle forma a los proyectos. En esos dos días nos comprometimos a que si llegaba a ganar las elecciones la lista que presidía Agustín Calleri, íbamos a estar dispuestos a dar una mano para cuando la AAT nos convocara”.

En mayo fue electo Agustín Calleri como presidente de la Asociación Argentina de Tenis, secundado por Mariano Zabaleta (también fue nombrado presidente de la Comisión de Copa Davis), y la nueva dirigencia entendió que la relación con Daniel Orsanic era muy tirante y decidió una capitanía compuesta para sucederlo en el cargo. Así se cumplió lo que habían imaginado en Tandil, donde tuvo lugar la génesis de la reconciliación entre Coria y Gaudio.

• ¿Cuál es su plan de trabajo?

“Elaboramos un proyecto para organizar a todas las categorías que abarca a jugadores desde los sub 8 hasta los de Copa Davis, dividirnos según la  capacidad, ramificarlo por franjas etarias a cargo de un referente, tanto para mujeres y varones, para que el chico cuando vaya subiendo de categoría siga alineado bajo la misma estructura. Creo que así vamos a formar más y mejores jugadores a largo a plazo”.

• ¿Está articulado con tu actividad dentro de la Secretaria de Deportes de la Nación?

“La idea es trabajar en equipo. Eduardo Schwank, Mercedes Paz y Martín Garcíaestán conmigo en la secretaria de Deportes y recorremos el país haciendo campus y evaluaciones de tenis, físicas y kinésicas, con chicos de 8 a 16 años. Estuve en San Juan, ahora voy a San Luis y este año tengo que visitar Mendoza. Queremos potenciar a los chicos que hoy nos representan en junior. Creo que hay que rever el circuito, tenemos un país extenso, y pretendemos incluir a los chicos del interior para que no queden excluidos de las competencias, que un chico de Jujuy no quede rezagado, que tengan acceso a competir sin tener que viajar, y nosotros visitar las provincias haciendo clínicas para capacitar a los entrenadores para que no tengan que venir los chicos a los 12 o 14 años a jugársela a Buenos Aires y dejar los estudios, quemar etapas y estar lejos de la familia, que es donde cuando empieza a jugar lo psicológico. Llevamos evaluados 1200 chicos pero no queremos solamente darle importancia a los 8 o 4 primeros. Hago hincapié en esto porque si bien a mí me iba bien, tenía compañeros que no eran tenidos en cuenta y veía cómo sufrían al quedar excluidos, se frustraban, y por eso quiero cuidarlos y guiarlos”.

• ¿Qué papel tendrá Gustavo Marcaccio como parte del cuerpo técnico?

“Gustavo es el número uno. Maneja la logística de entrenamientos, tiene todo organizado y junto a Willy Cañas recorre mucho los courts del circuito”.

• Cuando debuten ante Colombia en San Juan las miradas estarán depositadas en ustedes ¿Quién de los tres se sentará en el banco?

“Ya quedamos que vamos a hablarlo con los jugadores y quién se va a sentar en el banco se decidirá antes del debut en San Juan (del 14 al 16 de septiembre), pero eso no será un problema, somos un equipo. Y los chicos tienen las herramientas para manejar la presión que vamos a absorber nosotros. Está todo planificado. La idea es no modificar lo que cada tenista hace con su entrenador de circuito. Se tratará de trazar estrategias de cómo encarar los partidos y entre los cuatro bajar la misma línea. Creo que somos un equipo parejo, tenemos con qué dar pelea para volver al grupo mundial y
ser protagonistas sea cual sea el formato de Copa Davis”.

• ¿Hablaron con los posibles convocados?

“Los cuatro estamos hablando con los jugadores pero Willy Cañas es el encargado de tener contacto más fluido dado que vive en Estados Unidos y sigue de cerca el US Open. Queremos que los chicos solo se ocupen de jugar, ya se está viviendo un buen clima. Ya nos conocen, Schwartzman ganó su primer future en mi club en Rosario, LeoMayer y Horacio Zeballos fueron sparrings de David (Nalbandian) y míos en nuestra primera Copa Davis en Marruecos, Guido Pella ha participado de las copas que yo hacía cuando era chiquito. Esperamos que Federico Delbonis pueda recuperar su ránking, entrar en los cien y poder volver a estar”.

• ¿Y Del Potro?

“Él dijo que no iba a jugar, que ya le dio al tenis una copa. Me encantaría contar con él, pero está muy abocado a su ránking y tiene chances de ser número uno del mundo. Delpo siempre tendrá la puerta abierta pero ya marcó su postura y no hay que generar falsas expectativas”.

• ¿Cómo es tu relación con Orsanic?

“Hace un par de meses corté mi relación con él y ya no hay diálogo con él: ni mi equipo ni yo pensamos igual que él. Todos los ex jugadores estamos dispuestos a colaborar en la preparación de tenistas juveniles y eso antes no pasaba, por su parte siempre encontramos palos en la rueda. Me dolió un poco que se dijera que nos convocaban por marketing por lo que podemos generar, sonaba peyorativo cuando realmente nos sentimos preparados. Todos los que se sentaron en este banco pasaron lo mismo que nosotros. Queremos estar unidos, tirar para adelante, buscamos transparencia, no ser hipócritas, es verdad que queremos dar una mano”.

• ¿Van a auditar la Asociación Argentina de Tenis?

“Sí, ya hay una auditoría en marcha. Sabíamos que la situación que atravesaba el tenis no era la mejor, pero de afuera teníamos un panorama y cuando diagnosticamos la situación económica actual la encontramos peor de lo esperado. Hay un déficit de 20 millones de pesos, de los cuales 13 millones están en juicio, es delicada la situación y estamos dispuestos a ir hasta las últimas consecuencias, incluso penalmente, para transparentar nuestro tenis. Lo que nos corresponde como capitanes lo vamos a donar a la AAT para el desarrollo del tenis argentino, hasta nuestras entradas y habitaciones de hotel las vamos a pagar de nuestro bolsillo para achicar
gastos. Vamos a cuidar el mango y defender la parte económica de los jugadores, que sepan de antemano cuánto dinero van a cobrar y se respete eso, algo que antes no pasaba”.

• ¿Cómo viviste la consagración ante Croacia?

“Fue muy emocionante, el último game de Delbonis ni lo miré directamente, faltaba tan poco y estábamos tan cerca que fue una locura, al fin logramos esa copa maldita”.

• ¿Por qué maldita?

“Porque se hizo rogar mucho. Con los chicos de nuestra generación estuvimos cerca pero no tuvimos suerte. Fuimos a Australia y le ganamos a Lleyton Hewitt y Wayne Arthurs en césped y fue durísimo, y después perdimos con Eslovaquia contra Dominik Hrbaty y Karol Beck, también nos tocó enfrentar a Nadal, Ferrer, es decir que no hicimos mal las cosas o estuvimos peleados, sino que jugamos contra los mejores que en su momento eran más que nosotros y encima en superficie rápida que no era
nuestro fuerte. Se hizo desear, insisto, pero tarde o temprano se iba a ganar”.

(AP)

(AP)

• ¿Por qué suele ser difícil tratar con los tenistas?

“Los tenistas somos bichos raros. Yo soy del interior, de clase media baja, y te aseguro que todos los que triunfan es porque se sacrificaron. ¡¿Si te llega una oportunidad y no la aprovechaste por que no te rompiste el culo?! [sic], era muy complicado dialogar conmigo, a mí no me caías bien y te lo decía en la cara, no me gustaba algo y te puteaba hasta por boludeces, y hoy veo que es una locura porque seguramente la gente que trabajaba conmigo también quería lo mejor para mí. El tenis te acostumbra a hacer todo solo, igual que un boxeador en el ring, entonces se va moldeando esa personalidad. También hay cosas que te marcan, yo no fui a Bariloche al viaje de egresados porque tuve que viajar a la gira junior de Canadá y el US Open, y cuando llegué a Norteamérica me enfermé y no jugué en Canadá y perdí en primera
ronda en Estados Unidos. Al final me perdí el torneo y haberme ido de viaje con mis amigos. Cuando sos profesional, cada partido es entrar a una jungla, sos vos contra tu adversario, y todos te quieren pasar por arriba. Eso te va creando una personalidad fuerte”.

• ¿Mago se nace o se hace?

(Risas) “El apodo me lo puso el periodista Alfredo Bernardi. Teníamos 17 años, jugábamos la final junior de Roland Garros con David (Nalbandian) y a él le puso el torbellino de Unquillo y a mí el Mago de Venado Tuerto. El apodo de David no quedó y el mío sí, tal vez por la forma de jugar y tirar drops, que es un golpe que sale, no se aprende. Ahora se tiende a jugar profundo, pero me gustan los tenistas que buscan cambios de ritmo y variaciones, algo que por ahí hacen Murray y Djokovic”.

• ¿Qué mensaje le querés dar a los chicos que estás formando?

“Que cambiaría un montón de actitudes que tuve porque me tocó ir ganando muy rápido, eran todos éxitos y ningún fracaso siendo muy joven. Logré muchas cosas en poco tiempo y hoy lo disfruto más que en su momento. Tuve gestos inmaduros como putear a mis entrenadores solo porque me decían cosas de una forma que no me gustaba, por eso intento transmitirles a los jugadores que tengan disciplina. Mi sueño era que me fuese bien en el tenis y cuando firmé mi primer contrato importante compré un auto, luego una casa para salir de la presión del alquiler y así fui creciendo hasta llegar a enfrentar (y ganarle) a Andre Agassi que era uno de mis ídolos”.

• ¿Te reprochás algo?

“Me acuerdo que en la semana previa a la final del Masters 1000 de Roma contra RafaNadal, puteaba a mi preparador físico porque yo me sentía mi falta de coordinación y quería que todo saliera perfecto. Hoy veo esa final, trece años después, y no me creo que era yo el que estaba jugando ahí en ese nivel. Me reprocho no haber disfrutado de ese momento tenístico. Estaba muy fino, jugamos 5 horas con Nadal batallando cada punto al límite,
pasando la pelota más de veinte veces por game, con un nivel muy alto y el hecho de que yo quería que todo saliera perfecto no me dejaba disfrutar algo que recién ahora valoro”.

(Guille Llamos)

(Guille Llamos)

Coria-Gaudio, Gaudio-Coria, y una rivalidad para bucear en la genealogía del tenis argentino. La escena del tenis argentino veía en Coria a una de las carreras más promisorias en la historia del tenis argentino, el heredero de Guillermo Vilas y el elegido para ser número uno: súper talentoso, acusado de soberbio e hiperindividualista. Del otro lado Gaudio, un inconsistente de arrebatos emocionales, acusado de ciclotímico, pero descontracturado, y con un estilo canchero y entrador, incluyendo su éxito con mujeres famosas, era el único que exteriorizaba y combatía los aires de Coria.

Viña del Mar 2001 y ambos buscaban alzar su primer título profesional ATP, y Coria estampó el coreográfico festejo del por entonces goleador de River: “A el molestó que yo festejara como el Matador Salas”, cuenta. Poco tiempo después Gaudio se vengaría ganándole en Buenos Aires y mientras Coria esperaba en la red para saludarlo, el Gato desató un desaforado festejo sin remera: “Me dedicó un bailecito y revoleó una bandera de Independiente”, recuerda Coria. Un festejo desproporcionado para una victoria en cuartos de final.

“Coria nos decía que era un ganador, y Gaudio, más indolente, que era un lírico y amante del buen juego, que se situaba más allá del triunfo a cualquier costo, contrafiguras útiles para las dicotomías simplistas del periodismo deportivo argentino”, relata Alejandro Prosdocimi en el libro La Final, en referencia al histórico desenlace que protagonizaron en Roland Garros por 2004.

• ¿Sucedió algo en el vestuario de Hamburgo el día que Gaudio creyó que fingiste calambres y te dijo ‘gil si me mirás mal te cago a trompadas’?

“Dicen que me agarró del cuello, pero es totalmente mentira. A mí nadie me agarra del cuello”, enfatiza firme. Y agrega: “Nunca pasó a mayores, si te cagás a trompadas en un vestuario de tenis te suspenden automáticamente”.

El paso de los años fermentó las diferencias con declaraciones teledirigidas de un entorno hacia el otro, sin embargo, hoy Guillermo Coria insiste en relativizar los conventillos mediáticos: “Simplemente teníamos distintas personalidades”.

• ¿Cuando te convocaron preguntaste si estaba Gaudio?

“No. Es un tema que debemos cerrar. No lo voy a llamar para juntarnos a comer, porque con Gaudio no somos amigos pero hoy compartimos la misma responsabilidad que es ser capitanes de copa Davis”.

El baúl de los recuerdos quedó cerrado bajo llave, y Coria prefiere no desentrañar chicanas y tensiones que forman parte del pasado: “Hace 8 años vengo trabajando en el desarrollo del tenis argentino y no voy a tirar mi laburo a la mierda por una pelea que ya fue. Por eso cuando me llamaron no puse condiciones, solamente pensé: es el momento de devolverle al tenis todo lo que me dio”.

*Autor: Octavio Petrich Rad