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Cinco razones para confiar Por Ernesto Sanz

Aunque las noticias y los análisis centren su atención en la novela del cambio de mando, hoy los argentinos tenemos una oportunidad de mirar un poco más allá de la coyuntura que nos entretiene para pensar en el país que viene.

Si repasamos los días que vivimos desde el balotaje en que elegimos a Mauricio Macri y su asunción hoy, encontramos al menos cinco hitos, actitudes y decisiones que sustentan las expectativas de quienes creemos que vienen buenos tiempos para Argentina. Veamos.

Primero, si hay algo que ha hecho el nuevo presidente desde que fue electo, es dialogar. Con los líderes de los países vecinos, con los medios de comunicación, con los integrantes de su gabinete en pleno, con gobernadores de diverso signo opositor. El diálogo fue un gran ausente durante muchos años y estos días vuelve a ser lo que nunca debió dejar de ser: un recurso elemental de la gestión presidencial.

Segundo, un cambio enérgico en las relaciones exteriores. Mauricio Macri ha borrado de un plumazo a los prejuicios y amiguismos como principios rectores de la política exterior. Puso al respeto a los derechos humanos como objetivo primordial, y visitó personalmente Brasil y Chile, los dos vecinos más relevantes en términos económicos y estratégicos. Argentina necesita coordinar políticas comerciales y productivas con Brasil, y debe sin demora, establecer una estrategia de acceso a los mercados del Pacífico a través de Chile. El presidente puso antes de asumir, los primeros hitos relacionados con esos objetivos.

En tercer lugar, para quienes temen un cambio que borre todo de punta a punta para empezar a escribir un libro nuevo de cero, el presidente Macri tuvo un gesto fundamental. Lo que se hace bien, merece continuar; allí está Lino Barañao al frente del ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, el funcionario más valioso del gobierno que termina, sigue a cargo de una cartera estratégica en el gobierno que se inicia.

Cuarto, Argentina no tendrá superministros que llegan con un aura de infalibilidad y omnipotencia pero que con poder en la mano se vuelven abanderados de la necedad. El tema que más preocupa a los argentinos es la economía y el gobierno entrante cuenta con un equipo de ministros de primer nivel. Sobran ejemplos en nuestra historia democrática de ministros que para tapar un agujero, toman una decisión que termina creando cinco nuevos problemas. Un equipo de ministros con áreas diferenciadas pero coordinación política, es una herramienta fundamental para desarmar las bombas de tiempo de la economía morigerando los daños colaterales de cada decisión.

Finalmente, un eje que no tiene que ver con el Gobierno entrante, sino con la oposición en formación. Argentina no solo tiene desde hoy un nuevo gobierno, también tiene una nueva oposición, y aquí también hay motivos para ilusionarse. Hay una larga lista de gobernadores, ex candidatos presidenciales, legisladores e intendentes dispuestos a ayudar a construir desde afuera del gobierno y eso es una excelente noticia. La Argentina que pasó, de blanco y negro, de prejuicios y conflictos estériles que llegó en la transición a su más burda y vergonzante expresión, se termina, se termina para siempre. Algunos dirán que hay un nuevo país, yo no. No se trata de una nueva Argentina, es la Argentina de siempre, con sus fortalezas y sus debilidades, pero con una nueva oportunidad de demostrarle al mundo y demostrarnos a nosotros mismos, que podemos ser un mejor país. Hay razones para creer, estamos en el camino correcto.