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CFK: “Nunca me enojé porque un argentino prendía la estufa”

La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner concedió una extensa entrevista a seis medios internacionales. Aquí, una síntesis.

CFK concedió ayer una extensa entrevista desde su casa en El Calafate, a las agencias internacionales Reuters, Al Jazeera, Telesur, Sputnik y Nodal, y al periódico mexicano La Jornada. Desde los tarifazos hasta la marcha del gobierno de Mauricio Macri, desde su actual situación judicial (lo que ella considera una “persecución” hasta los atentados del extremismo islámico, aquí se reproduce una sístesis del testimonio de la ex presidenta.

Me parece que hay un retroceso en lo que fueron los Gobiernos nacionales y populares en la región, hay un avance de lo que podríamos denominar “la derecha conservadora”, “restauradora”, en cuanto a exclusión social, en cuanto a nuevos realineamientos y en cuanto a  abandonar la idea de unidad regional que primó tanto en el espíritu del Mercosur, de Unasur, de la Celac… No es una casualidad, es un movimiento regional que tenía que ver con una etapa de neoliberalismo de los 90, que fue una verdadera catástrofe social en términos económicos.

Veo en Argentina un retroceso muy importante, porque los logros que se habían obtenido eran formidables. Más allá de este discurso de la “pesada herencia”, los números son objetivos. Al 10 de diciembre del año pasado, la Argentina ya había alcanzado el menor nivel de endeudamiento externo en moneda extranjera de toda su historia. Nunca hemos tenido este nivel de desendeudamiento.

Lo curioso es que el Gobierno que logró este desendeudamiento fue el que había recibido el país con el ‘default’, con la deuda soberana más importante del mundo —260.000 millones de dólares—, dos dígitos de desocupación, 54% de pobreza, 46% de indigencia… No había paritarias en el país, los jubilados cobraban 200 pesos.

Los trabajadores argentinos habían logrado el salario con mayor poder adquisitivo de toda la región, no solamente en dólares nominalmente, sino también en términos de poder adquisitivo… Con los jubilados pasó lo mismo. Llegamos prácticamente a una cobertura universal… Todo este fenómeno además se produce en un mundo con la crisis —que aún no se superó— de 2008.

 Paritarias libres —las negociaciones entre representantes de los trabajadores y de los empresarios—. Nunca se cerró ninguna paritaria en Argentina durante los 12 años y medio de gestión con un porcentaje por debajo de la inflación. Por eso había poder adquisitivo. Durante los 12 años y medio los sindicalistas fueron los mismos, y ahora también son los mismos, pero ahora las paritarias que se han cerrado durante el último año fueron todas por la mitad o menos de la inflación.

Si hubo retrocesos en las libertades, no puedo dejar de mencionar el caso de Milagro Sala, presa política. Y ahora se han sumado también otros militantes, otros dirigentes sociales, entre ellos también su esposo.

Hoy el desempleo figura junto con la inseguridad y la inflación entre las principales preocupaciones de los argentinos. El desempleo no era un tema durante nuestra gestión de gobierno.

Hubo una mala evaluación del Gobierno entrante en cuanto al resultado de su “negociación” con los buitres. Pensaron que iban a llover los dólares a partir de este acuerdo. Estaban todos muy entusiasmados porque habían aprobado el acuerdo con los buitres y todo se iba solucionar. Pero las inversiones se rigen por otras cuestiones.

Acá había la idea de que los subsidios hacen bien para la gente pobre, pero no, los subsidios eran para toda la economía, para pequeñas y medianas industrias y también para las grandes.

Los subsidios eran salario indirecto para los trabajadores, para la clase media, que podía consumir, que podía comprarse un auto o comprarse una casa. Yo me acuerdo que el ministro de Economía dijo que el aumento —en las facturas de los servicios— era el valor de dos pizzas. Y bueno, fue algo más que dos pizzas. Ni siquiera las más caras.

Y creo que también fue una mala evaluación la de eliminar los ingresos del Estado que pesaban sobre los sectores más concentrados de la economía y que tenían una alta rentabilidad. Se dibujó un déficit que no existía.

Creo que hubo una mala evaluación, un mal cálculo o falta de cálculo. ¿O no? ¿O lo que se quería era provocar un choque para después tener espalda para que los trabajadores aceptaran cualquier tipo de salario?

Son hipótesis que no me gusta abordar pero lo cierto que es más allá de las hipótesis, el resultado no ha sido el esperado por la sociedad, —a la que habían dicho que no va a haber tarifazo, que no va a haber devaluación, que no se iba a perseguir a nadie, que no va a haber despidos, que todo va  a ser mejor—. No fueron ni siquiera los resultados esperados por el propio equipo que se autodefinió como “el mejor equipo de los últimos 50 años”.

Hoy en el mundo, por lo menos en determinadas regiones, se ve muy claramente la aparición de un partido mediático que juzga públicamente, y un partido judicial, que es como el espejo de este partido mediático.

En el caso de Brasil, se vio muy claramente la intervención de este partido judicial. Aquí también, durante toda nuestra gestión: no es una cuestión que viene de ahora, nuestra gestión fue fuertemente intervenida por el partido judicial.

Fíjate vos que ahora tenemos el problema de las tarifas. Nadie sabe qué es lo que va a pagar… Nada de eso significó un per saltum.  Ni siquiera los momentos más graves que hemos vivido.

Evidentemente, hay una persecución judicial, parece que es más que evidente. Además fue anunciada. Si uno lee las crónicas periodísticas del último mandato mío en su totalidad, periodistas, columnistas y editorialistas dijeron durante los últimos 3 o 4 años que cuando yo abandonara el poder, iba a tener serios problemas con la justicia. O eran clarividentes, o formaban  parte de una articulaciónmediático-judicial.

La causa del dólar a futuro es la causa más emblemática en materia de persecución judicial.

El magistrado que inició la causa, cuando me cita a mí y al ministro de Economía, pensaba que los beneficiarios de los contratos de dólares a futuro iban a ser amigos nuestros, o conocidos nuestros.

Resulta ser que cuando se investigó quiénes habían sido los beneficiarios de los contratos a futuro, eran los mismos que habían hecho la devaluación… Pero no están procesados ni los que devaluaron, ni los que cobraron por la causa de dólares a futuro. Los que estamos procesados somos nosotros, los que queríamos cuidar el valor de la moneda y la sostuvimos.

La verdad es que es una causa absolutamente arbitraria y algo que revela el grado de persecución.

Y la última, embargar la pensión del presidente, esto es patético, ridículo…

A ver, no me quejo. Cuando vos decidís que los responsables del genocidio deben ser enjuiciados por los jueces de la Constitución, y recibir penas por lo que hicieron; cuando vos recuperas los edificios como la ESMA para entregarlos a la memoria no solamente del pueblo, sino del mundo; cuando vos decidís que los trabajadores tienen que tener un salario que les permita vivir dignamente y motorizar la economía; cuando vos decidís que tenés que recuperar los Yacimientos Petrolíferos Fiscales, la empresa más importante de Argentina y una de las 2.000 empresas más importantes del mundo; cuando vos decidís recuperar Aerolíneas Argentinas y transformarla en una compañía aérea competitiva; cuando vos decidís recuperar a AYSA, cuando vos decidís estas cosas, está claro que uno de los riesgos es la cárcel, y que te persigan políticamente.

Son los riesgos que se deben tomar, más allá de que ninguna de las causas, —que son todas inventadas— tengan la más mínima entidad para condenar a nadie

EL BICENTENARIO DE CFK CONTRA EL DEL 9 DE JULIO

La conmemoración del 25 de mayo de 2010 era muy importante para mí porque el 25 de mayo de 1810 era propiedad de la historiografía liberal argentina. Inclusive Perón había tomado el 9 de julio por la independencia económica, porque el 25 de mayo era la línea mayo-Caseros, ¿no? El 25 para mí lo representábamos en el colegio, nos poníamos peinetones, a los chicos les pintaban bigotito, les ponían una galera, era la cultura popular. Y el primer centenario había sido celebrado bajo estado de sitio con fuerte represión, con la Infanta de España que había venido a visitarnos y que se paseó con su carroza por las calles en pleno estado de sitio, con hambre, con desocupación, con obreros presos. Cuando Néstor Kirchner gana la presidencia empezamos a trabajar con la arquitecta Margarita Goodman y a discutir el Bicentenario. Era el año 2004 o 2005 y no sabíamos quién iba a ser el presidente del 2010. Yo comencé a pensar que ese Bicentenario tenía que ser profundamente nacional, federal, popular, regional, de la integraciónlatinoamericana. ¿A quien fue a libertar San Martín? A Chile, a Perú, y después se encontró con Bolívar.

Durante el festejo del 25 de mayo de 2010 caminábamos en medio de la gente sin policías Piñera, Lula, Lugo, Evo, PepeMujica, Rafael Correa, Chávez… Ay, Hugo, por dios, Hugo, mi querido amigo Hugo… ¡Era increíble! Los presidentes salieron a la calle y se miraron y me miraron preguntando si no iba a pasar algo y yo les dije que no nos iba a pasar nada. La verdad, que no se registran muchos antecedentes de casi 10 presidentes caminando entre una multitud que superaba los 3 millones de personas. Pepe Mujica me decía “hay más gente acá que en todo Uruguay”. Fue muy emotivo.

Entonces, la historia tiene que ver porque yo creo que los problemas que hemos tenido han sido parte de una subordinación cultural. La colonización militar y política fue sustituida más tarde por una suerte de colonización cultural y nunca hubo una consolidación cultural de lo que los mismos movimientos populares promovían. La subordinación cultural tiene que ver con la historia, y por eso la historia es tan importante, no por una cuestión épica de hacerse el héroe, sino simplemente porque es importante -no por nada las principales potencias del mundo hacen de su historia películas. La historia cinematográfica hollywoodense es una máquina de transferir historia y cultura contada por ellos, obviamente.

LAS ELECCIONES EN ESTADOS UNIDOS

EEUU no son un país que está pensando en quién va a ganar las elecciones, Hillary o Trump. En el sistema americano, me parece, es lo mismo que gane uno que el otro. No estoy criticando que se piense de esta manera como potencia. Toda potencia piensa en su desarrollo no en la base de la próxima elección presidencial o parlamentaria, sino en su sobrevivencia en los próximos 50 o 60 años.

En Estados Unidos próximamente va a haber elecciones y hay dos candidatos, Trump y Hillary Clinton. Uno tiene, dicen, entre el 57 y el 58% de rechazo. Hillary, dicen, que tiene entre el 52 y el 53% de rechazo. O sea, a más de la mitad de los estadounidenses no les gustan los dos candidatos a la presidencia de su país, por lo cual no va a votar como uno vota al candidato que más le guste, —que es lo normal— sino que va a votar por el candidato que menos malo le parezca.

Esto es muy malo para la política, esto les da un poder brutal a las corporaciones. Y esto es lo que siempre ha temido el ‘establishment’ de los EEUU, que les salga un Roosevelt que de repente les desacomoda todo el tablero… Creo que una elección en donde salga electo o Hillary Clinton o Trump, va a ser un presidente bastante débil frente al poder corporativo.

EL TERRORISMO ISLÁMICO

Y por otro lado, está el mundo islámico, que no reconoce ninguna figura puntual, sino liderazgos de carácter religioso espiritual, lo cual no es ni bueno ni malo en sí mismo, pero plantea desafíos diferentes.

Esto es lo que pasó por ejemplo en Niza. Es una cuestión que yo discutí y parece que no les gustó a algunos en el Consejo de Seguridad —de la ONU—, cuando me tocó intervenir en septiembre de 2014 en Nueva York.

Dije que el año anterior nos habían venido a solicitar que diéramos apoyo a invadir Siria para derrocar a Asad y a los ‘Fighters of Freedom’, los guerreros de la libertad. Y al año siguiente, los guerreros de la libertad se transformaron en el ISIS y eran enemigos de la humanidad. Esto no transcurrió en un siglo, esto transcurrió en un año.

Quiero decir que hubo una mala evaluación por parte de quien es la primera potencia en el mundo acerca de lo que fue la revolución árabe, o la primavera árabe, o como quieran llamarla.

Una mala evaluación de los guerreros de la libertad que terminaron siendo los del ISIS. Y yo dije en aquel momento que el mundo iba a convertirse en un lugar inseguro se esté donde se esté. Y el terrorismo lo que buscaba era esto: crear terror, crear estas películas donde degollaban a la gente para asustar.

Y fíjate lo que pasó en Niza ahora. Cualquier persona que tuviese miedo del atentado terrorista diría, “bueno, no tomo el metro, porque puede pasarme lo de Atocha. No voy a ningún restaurante concurrido, porque puede volar. Si veo a alguien con un arma, me voy corriendo, porque me puede disparar”.

Ya no es el temor que puede generar que alguien se vuele, o que empiece un tiroteo, como en el aeropuerto de Estambul, donde murieron cantidad de personas.

El tema de la desigualdad es también un generador de ‘lobos sueltos’ en el mundo, en Europa. Este hombre que comandaba el camión era un francés, hijo de tunecinos, que mató a un montón de musulmanes también…Se va haciendo una bola de nieve incontenible. Por esto digo que es un mundo muy complejo y requiere de mucha inteligencia, y fundamentalmente de entender que el camino es la cooperación internacional en serio, que el  mundo de la dominación se terminó.

TARIFAS Y “CEPO” CAMBIARIO

 Entre el 27 de enero de 2014 y el 4 de diciembre de 2015, o sea, poco menos de dos años, ¿sabe cuántos dólares vendió el Banco Central en el mercado único de cambio? No a importadores o a empresarios, sino a quienes compraron billetes con la anuencia de la Afip para atesorar 9.500 millones de dólares, en billetes para atesorar.

Sin embargo, se decía que la gente no podía comprar dólares. Y cuando uno iba a mirar quiénes iban a comprar los dólares —porque no se disponía de nombres, pero sí se sabía el segmento de actividad—, eran los asalariados.

Era muy fácil comprobarlo. Las mayores compras de dólares se producían siempre entre el 28 y 29 de cada mes y el 4 y 5 del mes siguiente, que era cuando se cobraban los sueldos. Hubo argentinos que pudieron comprar 10.000 millones de dólares del sector asalariado pese a que los diarios decían “no se venden dólares”: ni te cuento los argentinos que viajaban con sus tarjetas, que debían ser pagadas. Y el Gobierno pagaba las tarjetas y los pasajes.

Se creó la idea en la sociedad de que no se podía acceder a los dólares. Cuando Kirchner llega al Gobierno, se podía acceder a unos 500 dólares por persona y por mes. Podían comprar muy pocos. Cuando fue creciendo la economía, se subió a dos millones por mes para evitar que se sobrevaluara el peso.

Pero en todo proceso de reindustrialización, como el que tuvo la Argentina, el estrangulamiento del sector externo y en procesos de gran movilidad ascendente, donde además hay una costumbre acendrada en la sociedad que es la de atesorar dólares para ahorro —cosa que no sucede en Brasil o en otras economías— el estrangulamiento del sector externo vía demanda de dólar ha sido una constante en nuestra historia.

Por lo tanto, no cambiaría la política cambiaria. Creo que sí cambiaría tal vez la política industrial, para hacerla menos dependiente, y que el desarrollo fuera más perfecto y pudieran hacerse los eslabones productivos de manera que no hubiera tanta necesidad de divisas.

Se hizo un cacerolazo porque la gente no podía comprar dólares. Y yo les pregunto a todos los que compraron dólares: ¿ahora, cuántos pueden comprar? Ahora se puede comprar ilimitadamente. Primero fueron dos millones, luego fueron cinco millones, ahora cualquier argentino pueden comprar la cantidad que se le ocurra. Seguramente algunos pueden comprar dólares, pero me atrevo a decir que es una ínfima minoría.  Ahora hasta critican que se use el aire acondicionado o se use la estufa. Yo por lo menos nunca critiqué o prohibí o me enojé porque un argentino prendía la estufa o el aire.

Fue durante nuestro Gobierno que millones de argentinos pudieron comprar el aire acondicionado, renovar sus estufas o tener estufas, o tener o acceder al gas.

Mejoraría muchísimas cosas, seguramente, porque uno trata de hacer las cosas mejor, pero si vos me decís, se creó el mito de que no había dólares. Y digo entonces, ¿quién se llevó los casi 10.000 millones de dólares entre el 27 de enero de 2014 y el 9 de diciembre de 2015?, ¿cómo pueden decir que no había dólares si todo el mundo viajaba al exterior y pagaba con tarjetas? Las tarjetas, el Gobierno las pagaba en dólares, y los pasajes también. Se creó un mito de que no había dólares.

Yo pregunto, ahora. Cuántos argentinos pueden comprar los mismos dólares que compraban antes, y cuántos argentinos pueden comprar dos millones, cinco o ilimitadamente. Seguramente que los hay, porque siempre los hubo, y no está mal que los haya, porque siempre los hubo, y no está mal tener plata. Lo que está mal es mentir a la gente, engañarla.

Y lo que está mal es que cuando hay un aparato hegemónico mediático, instala un sentido común, un sentido común al mejor estilo gramsciano, que termina operando contra los intereses de los propios que hacen uso y gala de ese sentido común. Yo me doy cuenta porque había gente que criticaba los subsidios y ahora salieron a ‘cacerolear’ porque no pueden pagar el gas. Y está bien que se quejen.

Hoy tenemos aparentemente un régimen libre de importación, y podemos ver en las góndolas de los supermercados productos de todo el mundo.Esto del libre comercio no se practica en ninguna parte del mundo. En realidad, todo el mundo cuida su producción, sus empresarios y sus comerciantes. Lo cual no quiere decir que nos cerremos al mundo, porque en definitiva lo que nosotros queríamos era que vinieran a invertir aquí estas empresas multinacionales que muchas de ellas vinieron a instalarse en Argentina. Ahora, si se les permite importar libremente, ¿por qué voy a venir a invertir?

El problema es que esto tiene un plazo corto, porque si no tengo consumo, si además comienzan a cerrar comercios y pequeñas y medianas empresas porque no pueden competir porque entran productos —con precios— mucho más bajos, ¿quiénes van a comprar los productos importados? Serán, como fueron en algún momento, minorías, pero esto no es bueno para la democracia, para el país.

Esto es lo que yo veo así como grandes pinceladas y como grandes problemas, que calculo que el Gobierno, que tiene “el mejor equipo de los últimos 50 años”, le va a encontrar la solución.

Por lo pronto, lo que hay que demandar es que le encuentren la solución a una cosa tan simple como una tarifa común a la factura del gas, porque la gente ya no sabe qué es lo que va a pagar ni cuándo lo va a pagar, si es el 400%, el 1000% o si lo van a pagar cada dos meses o cada 20 días.

Bueno, si le encuentran una solución a la factura del gas, apuesto a que pueden encontrar la solución a otras cosas un tanto más complejas que hacer una factura del gas que sea pagable por la gente, y que además sepan cuándo y cuánto van a tener que pagar.

LA CÁRCEL

Si hubiera tenido temor a la cárcel, no hubiera hecho, no solamente las cosas que hice en el Gobierno, sino además también, posiblemente nunca hubiera militado en los espacios políticos en los que milité desde muy joven.

Pero también quiero decir que escuchar a cualquier persona, que lleve el apellido Macri, hablar del saqueo del Estado, de la obra pública o determinadas cosas me parece una falta de respeto a la memoria y a la historia reciente de los argentinos.

Yo no tengo ninguna empresa constructora.  Es más, el otro día cuando hablé sobre este tema puntual, yo vengo sosteniendo que es necesario crear en el Parlamento una comisión bicameral de auditoría de la obra pública.

En Argentina, en los últimos 12 años, se invirtió en materia de obra pública 107.000 millones de dólares. En los anteriores 12 años, del 90 al 2001, se invirtieron 18.000 millones. Lo único que pido es que se haga una auditoría de los últimos 12 años, para poder determinar si hubo sobreprecios, quién se quedó con esos sobreprecios, porque creo que además, me parece que es imprescindible hacer esto en el momento en que este Gobierno ha dictado un decreto para redeterminar el precio de la obra pública.

Yo vivo en esta casa que está a nombre mío, y que es mía desde antes de ser presidenta. No vivo en la casa de ninguna empresa constructora. Creo que cada uno deberá responder por lo que habrá hecho. Esto es muy claro. El tema de la generalización no es bueno. Y creo que todavía más cuando vemos los conflictos de intereses que hay actualmente…

Además, hay algunos casos que han sido tan públicos, notorios y escandalosos que me parece que para los fiscales es muy simple. Basta agarrar la tira de un teléfono para saber con quiénes hablaban esos funcionarios. Es muy simple. Hoy, con la tecnología, uno puede saber con qué empresarios hablaba, con quiénes se reunía.

De repente vemos que entre los principales adjudicatarios de obra pública están los que hoy son también parte del Gobierno. Entonces me parece que hay que ser cuidadoso en ese tema, porque termina impactando fundamentalmente en la política, como si en la política terminara que todos son iguales, que la política es sinónimo de corrupción, y cuando esto termina de enraizarse en una sociedad, fundamentalmente es el gran triunfo de las corporaciones que siguen manejando a la gente a partir del preconcepto de que la política es corrupta. No, la política no es corrupta. Puede haber políticos corruptos, sinceramente. Y los debe haber. Identifiquémoslos.

En cuanto a la pregunta de si las causas contra mí tienen que ver o no con mi actividad como presidenta… evidentemente, no tiene punto de comparación, el tema del Banco Central, del dólar futuro, hasta los periodistas más ‘anti-k’, si se quiere decir, afirman que es manifiestamente arbitrario.

Pero además, ¿cómo pueden procesar a una presidenta o un ministro de Economía y un directorio del Banco Central que no fueron los que decidieron la devaluación, ni fueron los beneficiarios de los contratos de dólares a futuro? Ahí tenés sí, un primer caso que, evidentemente, es un estigmatización de un sector político.

Pero además, las denuncias que me han hecho, inclusive siendo presidente, sobreseída en tres causas por enriquecimiento ilícito, me investigaron desde el año 1995 casi hasta el año 2012. Y siempre con cosas vinculadas a declaraciones juradas; a mí no me encontraron ninguna cuenta en Panamá. Yo no tengo ninguna cuenta en el exterior. No tengo sociedades secretas que me descubrieron. Todo lo que dicen esta hecho, y dicho, y escrito en mis propias declaraciones juradas, firmadas y presentadas por mí, no solo ante la Oficina Anticorrupción, sino ante la Afip.

¿Se puede ser alguien tan tonto de declarar cosas en una declaración jurada para que después en base a los números que están en esa declaración jurada le digan: ‘no, cometió un ilícito’?

¿Alguien se imagina si yo hubiera dicho, si me encuentran una cuenta en el exterior, y yo digo: ‘no me había dado cuenta de que tenía una cuenta en el exterior’? ¿Alguien hubiera aceptado que yo dijera eso? Si cuando fue lo de los Panamá Papers, y esto está dicho por los propios periodistas alemanes, los periodistas argentinos estaban excitados porque pensaban que iban a encontrar a algún Kirchner en los Panamá Papers. Y no encontraron a ningún Kirchner, ni lo van a encontrar. No por los menos a Néstor Kirchner, ni a Cristina Kirchner, ni a Máximo Kirchner ni a Florencia Kirchner. No, no, en absoluto. Porque todo lo que hemos tenido, lo hemos tenido aquí, en nuestro país.

LA JUSTICIA

Se requiere una Justicia que actúe dentro de la ley. Que es el otro problema que estamos teniendo. Que respete las garantías constitucionales, porque hemos luchado mucho por ello. Lo que veo en esta etapa, y partiendo un poco de lo que más me preocupaba, es que hay una suerte de disminución muy notable en la intensidad del Estado de derecho. Y siempre el Estado de derecho, la vigencia del Estado de derecho, ha sido un obstáculo para imponer planes de miseria, hambre y transferencia de recursos de los sectores asalariados, de las clases medias, de las pequeñas y medianas empresas, a los sectores más concentrados. Siempre era necesario hacer un golpe militar para poder hacer este tipo de planes.

Hoy, a través del partido mediático y del partido judicial, esto ya no es necesario. Por eso es muy importante que los procedimientos judiciales sean de acuerdo a las garantías que establece la Constitución, de acuerdo a los Códigos de fondo, y sean de acuerdo a los Códigos de procedimientos. No se puede estar acusando, o montando ‘shows’, espectáculos mediáticos, en base a la violación de las garantías que tiene cualquier ciudadano, haya sido presidente, o sea barrendero.Ser presidente no te da más derechos que cualquier ciudadano, pero tampoco te da menos derechos. Me parece que este es el tema.

Y cuando uno ve, como veíamos recientemente, esos portales con el BMW (atribuido erróneamente a Milagro Sala) , me preguntaba, ¿cuánta gente habrá leído después que era mentira? ¿Cuánta gente se enterará que ese exsenador que encontraron con 30.000 dólares no es un senador, o ‘exsenador k’? ¿Cuánta gente se enterará, o se habrá enterado, que era mentira que Máximo tenía 40 millones de dólares en Bahamas? ¿Cuánta gente se enterará que era mentira que Florencia tenía un departamento en ParkAvenue, en pleno corazón de Manhattan? ¿Cuánta gente se enterará de que era mentira que yo le hice a mi hija, cuando estaba embarazada, una refacción por 28 millones de pesos en Olivos? ¿Cuánta gente se enterará que mi hija no tiene, ni tuvo —por ahí lo tendrá el día que aprenda a manejar— un Mini Cooper a los 17 años, por la sencilla razón de que no sabe manejar? Hoy todavía mi hija no sabe manejar.

Mi hijo, la última vez que salió del país, fue en el año 2001. Hijo de dos expresidentes. La última vez que MáximoKirchner salió al exterior fue en el año 2001. Yo desafío a cualquier otro político argentino —y Máximo hace política— a que me diga que su hijo o su hija no sale del país en un viaje al exterior, y no está mal que lo haga.

No es tampoco una tarea épica de Máximo no haber salido al exterior. Pero también, hay que ver cómo vive cada uno de nosotros para poder evaluar y juzgar. Me parece que eso también es importante. O el caso de mi hija, que no vive en Park Avenue en Nueva York. Vive en un departamento de Monserrat y no tiene auto porque no sabe manejar. Y te reitero: esta casa es mía, y la tenía antes de ser presidenta, y no es de ninguna empresa constructora. Y mucho menos de una empresa constructora que es socia, además, de amigos de hoy, del poder, que han hecho obras también en el Estado.

Por eso digo que el juez, lo que tiene que hacer, es mirar la tira de teléfonos, ver con quiénes se conectaba todo el mundo. No es tan difícil. Y eso significa también que habrá una parte de los dirigentes políticos que tendrán que entender que no a través del oportunismo y de las denuncias indiscriminadas o inventadas van a lograr un mejor posicionamiento.

La historia demuestra que esto no es así. Que esto dura muy poco. No conozco a ninguno que haya realmente pasado a la historia, o que haya logrado convencer a las grandes mayorías nacionales de un proyecto de país, de un proyecto de Patria, a partir de estas cosas. Deberían repensarlo, nada más, y tratar, sí, de ganarse el consenso popular defendiendo los intereses de la gente que hoy se siente agredida.

Y que, ojo, son intereses que son de gente que es ‘k’, de gente que es ‘anti k’, porque la factura de gas la tienen que pagar los ‘k’ y los ‘anti k’. La de la luz y la del agua, de la que tampoco se habla mucho, yo he sufrido un aumento espeluznante, también la tienen que pagar los ‘k’, los ‘anti k’, y los que no son nada también. Y te puedo asegurar que el queso Por Salutque hace un mes acá en la Anónima costaba 100 pesos medio kilo, ahora sale casi a 300, lo pagan los radicales, lo pagan losperonistas y lo pagan todos los que quieren comprar medio kilo de queso Por Salut de La Serenísima en la Anónima de El Calafate.