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Celina Rucci mantuvo en secreto que tiene leucemia y un detonante la obligó a contarlo

En un extenso posteo, explicó que le diagnosticaron la enfermedad en mayo del 2020 y argumentó por qué decidió no decirle a nadie hasta ahora.

Celina Rucci había dado un giro de 180 grados el año pasado, cuando decidió irse a vivir a Nueva York con su nueva pareja, un médico de Rosario que estaba radicado en los Estados Unidos. Desde entonces, se mostró muy feliz con su decisión y contó en varias oportunidades cómo la pandemia la había afectado al tener a su familia lejos. Sin embargo, este viernes dio una noticia que dejó en shock a sus seguidores y seres queridos: tiene leucemia.

“El 2020 fue sorpresivo para todos. Para mi se sumo un gran desafío, que por decisión propia, decidí ocultar. Las razones era varias, me había ido a otro país, estaba lejos de mis afectos y no quería que ellos carguen con mas preocupaciones, ese era mi plan, mantenerlo en secreto, hasta ayer que me sucedió algo que me entristeció. Por eso hoy, me armo de coraje y lo cuento a todo aquel que quiera saberlo”, comenzó diciendo en una publicación en Instagram.

En ese texto, Rucci explicó que a fines de mayo fue a un control médico por un “suceso fuera de lo común” que le estaba pasando y ese mismo día le diagnosticaron la enfermedad.

 

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De manera automática, quedó internada en una clínica de Nueva York para comenzar cuanto antes el tratamiento de quimioterapia. Durante esos seis meses, remarcó que su pareja no se separó de ella y fue fundamental en su recuperación. “Estuve acompañada en todo momento de mi hombre, quien merece un capítulo aparte de lo grandioso y ángel que es”, subrayó.

Durante todo ese tiempo, la expanelista de Incorrectas prefirió mantener su cuadro de salud en silencio, incluso cuando se enteró en noviembre de que no había más rastros de célula cancerígenas.

“Todo esto que resumo en un par de renglones fue muy intenso y me costó mucho disimularlo para mis redes y seguidores, no quería que la gente que me quiere y sigue desde hace mucho me vea débil o frágil porque esa imagen nunca fui yo”, argumentó sobre su decisión de no contar nada.

Sus planes cambiaron cuando regresó a la Argentina y se juntó a cenar con sus amigos. Cuando se pusieron a bailar, hizo un movimiento brusco y se le salió la peluca -un accesorio que incorporó por la quimio. “Me sentí tan vulnerable que no pude volver al lugar, ellos me decían que no era nada, pero yo sentí que no pude ocultar más lo que me había pasando. Por primera vez me había mostrado enferma a los ojos de los demás y toda esta coraza que vengo armando desde niña para poder sobrevivir en este mundo se me derrumbó en un segundo. Ya no quiero seguir así y es por eso que hoy me libero”, concluyó orgullosa de esta nueva decisión de hacer público todo su proceso.