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Carrió y la fábula del tero

Confirmada su candidatura en la provincia de Buenos Aires, en la Ciudad reafirma su alianza con el jefe porteño y agranda su estructura.

Aunque puso un pie en la provincia de Buenos Aires y se promociona como candidata a diputada nacional por Juntos por el Cambio (JxC) en ese distrito, Elisa Carrió reafirma su alianza con Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad de Buenos Aires. Este lunes por la mañana, el jefe de Gobierno porteño recibió a Fernando Sánchez para destrabar la negociación con la Coalición Cívica y ungir al exdiputado nacional como titular de la Oficina de Integridad Pública del Poder Ejecutivo de la Ciudad.

La normativa fue impulsada en la Legislatura porteña por la diputada Cecilia Ferrero, también de la Coalición Cívica. Tras el 51% de 2017 en la Ciudad, Carrió empezó su mudanza a territorio bonaerense, que confirmó públicamente la semana pasada. Sin embargo, ese pasaje no implica el abandono de su estructura en la Ciudad, cimentada al calor de una alianza con Rodríguez Larreta y Diego Santilli que, con el tiempo, le ganó terreno al acuerdo original con Mauricio Macri a la hora de fundar Cambiemos.

Fruto de este vínculo, Carrió engrosó su bloques porteños en la Legislatura y en la Cámara baja, donde tiene cinco y cuatro integrantes, respectivamente. La creación y puesta en marcha de este organismo es una nueva prueba de la química con Rodríguez Larreta, que le reserva varios minutos de su agenda para conversar telefónicamente y algún que otro encuentro presencial.

Transparentismo light

La Ciudad no tiene una Oficina Anticorrupción (OA), pero tiene este organismo, que se le parece bastante. La Oficina de Integridad Pública es reciente: se creó por ley a fines de noviembre y JxC la presentó con bombos y platillos en el marco del flamante Régimen de Integridad Pública, que, a su vez, implica una actualización de la Ley de Ética Pública, vigente desde 2013. Ese organismo del gobierno de Rodríguez Larreta tiene una marca idéntica: como la OA, no puede actuar como querellante en causas que involucran a funcionarias y funcionarios de la administración porteña. Este aspecto representa, en términos políticos, una novedad: al avalar ese expediente, la versión porteña de Juntos por el Cambio invalida la postura nacional de la misma coalición que lanzó una batalla contra el titular de la Oficina Anticorrupción nacional, Félix Crous, por ese mismo motivo.

De acuerdo a lo aprobado el jueves 20 de noviembre, el gobierno porteño creó tres oficinas anticorrupción. Habrá una para cada poder del Estado y ninguna podrá querellar, a imagen y semejanza del cambio que impulsó Crous. Es decir, no tendrá tareas de investigación ni de litigio. Su trabajo, como queda asentado en el artículo 62 de la normativa, estará restringido a emitir dictámenes, revisar declaraciones juradas y patrimonios y controlar que no haya conflicto de intereses en la gestión. La paradoja es que Cambiemos propuso para la Ciudad lo que critica a nivel nacional.

“Celebramos que la Ciudad haya sancionado una ley de ética pública más exigente y que lo haya hecho con un amplio consenso. Pelear contra la corrupción y exigir más a los funcionarios ayuda a la buena administración de los recursos. En definitiva, ayuda a ser mejor gobierno”, indicó Sánchez tras la reunión realizada en la Casa de la Ciudad, en Parque Patricios.

Por Gonzalo Palese – Letra P