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Carrió apoya la postulación de Daniel Rafecas como Procurador General

Desde su entorno manifestaron que buscan dar “un gesto de pacificación y confianza para con el Presidente” y darle los dos tercios para que logren la designación.

El Gobierno lanzó la candidatura del juez federal Daniel Rafecas para ese cargo (con pliego y todo) pero el proceso quedó a medio camino por no contar con los dos tercios de los miembros presentes que el procedimiento exige para la ratificación del Procurador General.

La espina de ese trámite trunco quedó clavada en el oficialismo; comenzaron a pasar los meses de la cuarentena. En ese lapso las cosas cambiaron en torno de la predilección oficial en el Senado por nombrar a Rafecas como procurador y de hecho aparecieron otras candidatas desde el interior. La semana pasada en el Senado, Oscar Parrilli convocó a discutir en comisión proyectos para modificar la duración (actualmente vitalicia) del mandato del Procurador General hoy en cabeza de Eduardo Casal y quizás también de la forma de nombrarlo. Lo hizo basado en proyectos de la oposición, como son los de Martín Lousteau y Lucila Crexell, que se apresuraron a retirarlos después de esa decisión.

En este escenario aterriza Carrió con su pedido a la oposición de agilizar la votación: “Este gesto tiene que salir de las pequeñeces personales”, dijo en su mensaje, “en días de tanta desconfianza en la República y las instituciones”. Mientras tanto,en la Coalición Cívica ratificaban que la estrategia era liberar de las ataduras del número a la candidatura de Rafecas para evitar la llegada de un kirchnerista más duro a esa candidatura. Antecedentes para eso no faltan: el freno a la ratificación de Daniel Reposo para la Procuración alumbró la llegada de Alejandra Gils Carbó.

De todas formas no parece esa la realidad de esta movida de Carrió. La chaqueña, que en el Senado no se juega nada porque la Coalición Cívica allí no tiene bancas, duda sobre las condiciones de la relación entre el radicalismo y Cristina de Kirchner después del acuerdo que cerraron con la vicepresidenta para la renovación del protocolo de sesiones virtuales. Luis Naidenoff negoció ese nuevo protocolo de virtualidad en un ejercicio no exento de furia, tal como pudo verse en los cruces que ambos mantuvieron en el recinto.

A Martín Lousteau le caben las mismas consideraciones, pero en ninguno de los dos casos Carrió parece convencida y de hecho duda pensando en acuerdos que ella no conoce.

Sobre esa base la chaqueña llama a este “gesto” sabiendo que con el pedido de agilizar la votación a Rafecas impacta como un misil sobre la vida de la oposición en el Senado y también la de Cristina de Kirchner que ya no tiene intenciones de consagrar a Rafecas en el cargo, menos cuando el propio juez federal renunció a la candidatura alegando que no aceptaría modificaciones en los procedimientos. Lejos, Carrió entonces de la concordia y más cerca de la desconfianza que la caracteriza.