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Carlos Mac Allister: “Lo que pueda obtener para el deporte se lo pelearé al presidente”

El ex lateral izquierdo de Boca, nuevo secretario de Deportes , revela sus ambiciosos planes para un área siempre compleja

Qué diferencia ves entre el Macri presidente de Boca y el flamante presidente de la Nación?

-La madurez. Mauricio es inteligente y aprende de sus experiencias y de su relación con la gente. Con el correr de los años, uno mantiene su esencia pero suma conocimientos y matices distintos. Aquel era un joven con una gran formación, el de hoy es alguien no tan joven pero sí un gran dirigente político.

-En Boca la relación era de futbolista a presidente, discutías con él por dinero, chocaban bastante.

-Fue una enseñanza y una experiencia muy importante. Siempre me tocó liderar en los equipos en los que jugué para discutir con la dirigencia. Siempre desde el respeto, pero con la convicción de defender nuestros derechos. Sin embargo, con Mauricio aprendí muchísimo. En su momento él ya defendía un viejo axioma peronista. El decía que primero venía el club y después todo lo demás. Perón decía que lo primero era el movimiento y después, todo lo demás. Ahí aprendí que las instituciones quedan y las personas pasan.

-Aunque el fútbol no sea de tu competencia directa, tendrás ideas sobre la AFA.

-No me tengo que meter hasta después de la elección. Después, me gustaría tener un trato cercano con la AFA. O poder opinar sobre el dinero que el Estado le da. No decidir, sí opinar. Queremos llevar adelante un programa para que todos los chicos de las inferiores terminen la secundaria.

-¿Qué proponés para combatir la violencia en el fútbol?

-Lo primero es reconocerla y no trabajar para que se siga regenerando. Acá soy crítico de la ex Presidenta porque la creación de Hinchadas Unidas Argentina (HUA) y sus declaraciones no fueron buenas. Si queremos que la familia vuelva a las canchas tenemos que cumplir determinadas reglas y decisiones que va a haber que tomar. Estoy a favor de que las hinchadas puedan convivir en las canchas, en un clima de folklore y sin violencia. Me ha tocado ir por distintas canchas del mundo y siempre es una fiesta, mientras que en la Argentina es una odisea.

-Es un tema vinculado con cuestiones políticas y económicas.

-Voy a contar una anécdota. Hace seis años me tomé un taxi en Bulnes y Libertador. El conductor me mira por el espejo y me dice: “Qué hacés Colo, ¿cómo te va?”. Ya estoy acostumbrado a que me conozcan por la cara o cuando empiezo a hablar me sacan por la voz. “¿Te acordás de mí? Soy fulanito de tal, estaba en la época que vos jugamos en Racing”. “¿No seguís más en la barra?”, le pregunté. “No, vendimos”. “¿Cómo que la vendieron?, reaccioné, y me dijo: “Los pibes de ahora no son como los de antes. Nosotros teníamos doce unidades de negocios: los trapos, los micros, los recitales, la comida… Y las cambiamos por tres o cuatro meses de recaudación”. Todo esto hay que cambiarlo. No tengo un plan mágico de seis meses sino uno paulatino para cuatro años con el deporte y la educación. La gente le echa la culpa a los dirigentes deportivos, pero quisiera ver a cualquiera cuando sale del entrenamiento con cuatro muchachos esperándolo.

-¿Sentís presión por demostrar que te interesa el deporte olímpico, viniendo del fútbol?

-No. Al contrario. Soy fundador de un club, hice deportes desde chico, tuve que soportar un montón de cosas por las que pasan estos deportistas. Estoy para ayudarlos. Soy de los que creen que el que llega a la función pública, lo hace para facilitarles la función a los demás. La mía va a ser una secretaría abierta, ellos van a tener mi teléfono.

-¿Cómo será tu relación con Gerardo Werthein y el Comité Olímpico Argentino?

-Ellos tienen la experiencia de haber desarrollado una parte muy fuerte de este proyecto olímpico. Sería muy necio, muy tonto de mi parte desperdiciar esa experiencia. El Enard es una gran herramienta, voy a ser su presidente hasta el 31 de diciembre de 2016. Vamos a potenciar todo lo que se haya hecho y a generar una relación de cercanía tanto con los atletas como con los directores de las provincias. Para eso me designaron, para trabajar en beneficio del deporte argentino; la función del político es solucionar los problemas de la gente. Si no, no habré cumplido mi función. Quiero ver si un viaje a Inglaterra se hace 15 horas antes porque nos ahorramos el hotel, o llegando 40 horas antes para que el deportista tenga condiciones para desarrollar su actividad ¿Cuál es nuestro negocio? Que llegue 40 horas antes. Ahora, no sé si las cuentas del Enard tienen 100 millones a favor o 100 en contra. Cuando me siente y analice todo eso, opinaré con autoridad.

-Cuando se sancionó la ley de Fútbol para Todos se previó que un porcentaje de lo recaudado se derivara para el deporte en general, lo que no se cumplió. ¿Está previsto aprovechar ese resquicio legal para obtener más dinero para el deporte?

-Todo lo que pueda obtener para el deporte argentino se lo voy a pelear a nuestro presidente, como cuando discutíamos los premios en Boca.

-¿Tenés claras las cifras?

-En 2016 tendremos un presupuesto de 150 millones de pesos menos que en 2015. Habrá que recuperar esos 150 millones, dialogando. Para mí, lo más importante es que toda la plata que recaudemos en el deporte llegue a los deportistas. No solo a los de elite, sino a todos los chicos que estén practicando deporte en la Argentina. Además, tengo que trabajar para que las marcas que ganan plata con el deporte argentino hagan su aporte al deporte argentino. Es uno de los desafíos. ¿Cuál es el problema que una bebida o una marca de ropa te diga ‘te hago un gimnasio’?

-¿Esperabas tu designación?

-Me preparé para esta chance. Yo no sabía lo que era la política hasta que empecé hace 32 meses. Hoy estoy con todos los temas políticos, y para el debate y todo. Y ahora que ingreso a la secretaría de Deporte, voy a dejar de lado temas políticos y me meto en el deporte.

-¿En qué consiste tu proyecto?

-En salir del marco del Ministerio de Desarrollo Social y entrar en el marco del Ministerio de Educación. Para nosotros, lo único universal en la Argentina es la educación. Si entramos a las escuelas, vamos a poder hacer deportes con todos los niños de la Argentina. Estoy convencido que lo mejor que le puede pasar al deporte es vincularse con la educación, para mejorar la salud y la seguridad. Un chico que entra al deporte va a respetar al árbitro y al entrenador. Cuando salga de ahí y vaya a la calle, respetará al policía, al adulto, al maestro. Este proyecto no se va a cumplir en un año, va a durar cuatro años. El año próximo vamos a hacer una prueba piloto con muchas escuelas del país, y para eso es clave el apoyo de la comunidad educativa y de las provincias.

-¿El proyecto implica extender las horas de deporte en las escuelas?

-Sí, vamos a necesitar una gran ayuda de la comunidad educativa. Algunos dicen que la educación física es para hacer sólo un poco de gimnasia y otros que piensan que hay que avanzar y hacer deportes. En los primeros años va a haber una base de educación física con atletismo y natación. Después habrá que implementar deportes más específicos, fútbol, básquetbol, hockey, handball. Con libertades para algún deporte a elección. Eso se trabajará entre la secretaría de Deporte y el Ministerio de Educación. Siempre soy muy cauto y el ministro (Esteban Bullrich) es una tromba que te lleva por delante. Le dije “suponete 50 escuelas”, y él me retrucó “no, 50 ciudades”.

-¿Qué pasará con los Juegos Evita?

-Vamos a mantenerlos y mejorarlos todo lo que podamos. En principio no le cambiaremos el nombre. No creo que las cosas pasen por eso sino por hacerlas funcionar. Va a seguir a cargo Gabi Andreu. Creo que hay que hacer muchos cambios pero también aprovechar la experiencia de la gente.

-¿Qué porcentaje pensás destinarle al deporte social y cuánto al alto rendimiento?

-Estamos revisando todo. Una semana antes de cumplir con su mandato, Camau Espínola me permitió sentarme en su espacio. Hablé con los trabajadores en las oficinas del Cenard y les dije que se quedaran tranquilos. Para mí, la cosa no pasa por lo comunitario y lo olímpico, ni por lo estatal o lo privado, sino por los dos en una sinergia para trabajar juntos. Lo que dijo Mauricio lo replicamos: no pasa por peronistas, radicales o gente del PRO, sino por tomar lo mejor de cada sector y potenciarlo. Y de hacer de cada sector uno mayor para que el deporte argentino funcione mejor.

Un cuerpo de ex deportistas de elite cuyas decisiones serán vinculantes

-La Agencia Mundial Antidoping amonestó a la Argentina por hacer análisis antidoping en un laboratorio no certificado. ¿Cómo se va a resolver ese problema?

-Ese tema es una de nuestras prioridades. Crear el laboratorio sale muchos millones de dólares, hay que ver si se justifica. Pero sí tenemos que poner en orden todo lo demás, de la manera y bajo las normas que corresponden. Apenas asumamos, vamos a hablar con los especialistas del sector para solucionarlo. Además, quiero crear un grupo de notables con acción vinculante, ex deportistas de élite que trabajen ad-honorem pero cuyas decisiones sean vinculantes para analizar las situaciones que se presentan cuando existen denuncias de los atletas sobre sus federaciones.

-¿Tenés nombres?

-Los tengo pero prefiero no darlos. Quiero un grupo de deportistas que tome decisiones, no usarlos para la foto.

-En caso de que se comprueben irregularidades en las federaciones, ¿la secretaría estaría dispuesta a intervenir?

-Si el grupo de notables lo aconseja, sí. Pero no intervenirlas. Hay que empezar a dialogar para mejorar la dirigencia. Para operar hay que ser médico, para ser dirigente. no hay que ser nada. Ese es un problema. Hay que armar una carrera dirigencial, para que en las instituciones haya una cierta cantidad de graduados. De la misma manera en que debe haber mujeres: a mí me gusta mucha la idea del cupo femenino para federaciones y clubes. En el Deportivo Mac Allister lo hay.

“Las medallas no serán la medida en los Juegos Olímpicos”

-Se acercan los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. ¿Con cuántas medallas te conformarías?

-No creo en estos primeros seis meses tenga que medir los éxitos deportivos por las medallas. En ese caso tendría que decir que el Enard no fue bueno porque no ganó medallas en cantidad respecto de Juegos anteriores. Debemos sentirnos contentos con brindar las mejores condiciones para que nuestros deportistas lleguen a esos Juegos Olímpicos de la mejor forma para poder desarrollar su potencial. Después, vienen un montón de otras cosas para aprovechar en función de nuestra cercanía con Brasil. Tenemos que entender que el trabajo no es 4 u 8 horas por día, sino que esto es a tiempo completo. Una frase que me enseñó el fútbol es: “Cuanto más trabajo, más suerte tengo”. El Enard es una gran herramienta para potenciar a los deportistas olímpicos. Necesito ver cómo se maneja, no quiero opinar desde afuera.

Por Gastón Saiz y Germán Leza | canchallena.com