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Cambiemos pondría candidatos débiles en las provincias en busca de un acuerdo electoral

En busca de la reelección presidencial, Rogelio Frigerio ideó un plan para hacer menos competitivo a Cambiemos en las provincias. La idea es que los gobernadores no tengan fuerte oposición a cambio de “no tirar piedras” a Macri.

Un sector del Gobierno nacional trabaja en una arriesgada estrategia para las elecciones presidenciales del año próximo, que incluiría un pacto de no agresión con los gobernadores dialoguistas de la oposición para garantizar la reelección de Mauricio Macri, indica una nota del portal La Polìtica Online.

Quienes están detrás de la idea de un acuerdo con los mandatarios peronistas y de partidos provinciales son Rogelio Frigerio y Horacio Rodríguez Larreta, según admitieron fuentes del macrismo. El ministro del Interior y el jefe de Gobierno porteño son dos de las figuras más relevantes del “ala política” del oficialismo, junto a Emilio Monzó que siempre abogó por un acuerdo con el PJ.

Se trata de una alternativa que no está consolidada ni mucho menos, y que tampoco es sencilla de resolver puertas adentro del Gobierno, donde hay un sector liderado por Marcos Peña y Jaime Durán Barba que no quiere saber nada de un acuerdo con la oposición. Se sabe que Macri suele escucharlos a ellos antes de que al resto de los dirigentes del oficialismo.

La idea es proponer un acuerdo político subterráneo con los gobernadores de buen diálogo con el oficialismo, como Juan Schiaretti (Córdoba), Hugo Passalacqua (Misiones), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Sergio Uñac (San Juan), Omar Gutiérrez (Neuquén) y Juan Manuel Urtubey (Salta).

La estrategia sería una “no agresión” mutua en las elecciones. En principio, la idea implicaría que los gobernadores adelanten las elecciones provinciales y el macrismo presente una oferta electoral débil, esto es un candidato sin grandes chances o bien que Nación no apoye con fuerza a su propia lista.

La contraprestación sería que una vez reelectos en sus provincias los gobernadores se retiren de la discusión nacional y, por ejemplo, no apoyen a una lista de Cristina Kirchner o bien empujen una lista que no pase los diez puntos y termine complicando a la ex presidenta, como fue el año pasado la de Florencio Randazzo en la provincia de Buenos Aires. Se sabe que varios mandatarios provinciales se sentirían más cómodos con un Macri reelecto que con una Cristina de regreso al poder.

Un caso donde quedó en evidencia cómo sería un acuerdo de este tipo se dio la semana pasada con Passalacqua. El misionero fue uno de los que más fuerte pataleó contra la quita del Fondo Sojero y hasta mandó un proyecto a la legislatura local para retirarse del Pacto Fiscal. Frigerio tuvo que bajar de urgencia a Misiones y calmó rápido al gobernador, que no sólo difundió una foto sonriente con el ministro sino que tampoco apareció en la reunión que sus pares peronistas armaron en el CFI para quejarse del recorte de fondos.

Misiones también es ejemplo de los problemas internos que le generaría al gobierno un acuerdo electoral de este tipo. Es que el que quien terminaría siendo el pato de la boda es el senador Humberto Schiavonni, presidente del PRO nacional y hombre cercano a Marcos Peña. La tensión con el jefe de gabinete sería inevitable.

Lo mismo sucedería en varias provincias donde el radicalismo tendría chances reales de ganar la elección con un apoyo fuerte de Nación, como el caso de Córdoba, Entre Ríos o Neuquén.