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Buscan con Interpol a piloto que había caído con droga y se fugó

El boliviano Cristopher Andrei Cueto Lazcano (22) se fugó en noviembre, tras obtener la prisión domiciliaria argumentando una enfermedad en la piel. Sus padres alquilaron un departamento y luego escaparon con él

Mucho antes de que los hermanos Martín y Cristian Lanatta y Víctor Schillaci planifiquen la denominada “fuga del siglo”, en Misiones hubo un reo boliviano que silenciosamente logró fugarse de la Justicia Federal, cuyas autoridades lo habían procesado en el marco de una recordada causa por narcotráfico iniciada en Córdoba.
El dueño de esta historia, que hasta el momento fue manejada con el máximo de reserva, se trata de Cristopher Andrei Cueto Lazcano, un boliviano de 22 años recién cumplidos, que en agosto de 2014 fue capturado en Córdoba, pocos minutos después de aterrizar una avioneta repleta de marihuana en un campo de Toledo, a unos 44 kilómetros de la capital cordobesa.
En ese momento, Cueto fue aprehendido en el lugar junto a siete cómplices -otro de la misma nacionalidad, un paraguayo y cinco argentinos-, durante un imponente operativo desplegado por la Policía Federal.
Más tarde, la presunta líder de la banda, la posadeña María Alejandra “La Muñeca del NEA” Fernández, fue detenida en la terminal de Córdoba, en tanto que su marido, Miguel Romero, corrió la misma suerte durante un allanamiento concretado en la vivienda donde residía en la capital misionera.
Desde ese entonces, todos los detenidos en el marco de esta causa que llegó a contar con la intervención del ex secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, permanecieron detenidos en distintas dependencias y unidades federales de Posadas, a disposición del Juzgado Federal interviniente.
Sin ir más lejos, a fines del año pasado, las autoridades federales confirmaron el procesamiento de todos los integrantes de la banda y el caso fue elevado a juicio oral y público, que podría desarrollarse durante el primer semestre de este año.

Fuga silenciosa
Sin embargo, cuando llegue la hora del juicio, faltará un acusado. El banquillo que debería ocupar el piloto certificado de avión en Bolivia, Cueto Lazcano, estará vacío, ya que desde noviembre se encuentra prófugo de la Justicia, luego de pergeñar y concretar un plan de fuga en el cual no necesitó de armas ni violencia, tan sólo insistencia y  colaboración de sus familiares directos.
Su escape fue tratado con sumo hermetismo, pero El Territorio pudo confirmar toda la trama durante semanas de investigación. Según fuentes consultadas, la fuga fue concretada a mediados de noviembre del año pasado y desde ese momento nada se sabe de él.
De acuerdo a lo indicado por las mismas fuentes, mediante su abogado defensor, el reo solicitó la excarcelación o el beneficio de la prisión domiciliaria en al menos ocho oportunidades, de las cuales casi todas le fueron denegadas. Hasta que en noviembre consiguió la aprobación.
Argumentando un problema médico en la piel, el sujeto consiguió que las autoridades le permitieran acceder al beneficio de la prisión domiciliaria, ya que la gravedad de la enfermedad y las características físicas del lugar donde cumplía la prisión preventiva ponían en riesgo su vida.
Para poder cumplir con los requisitos que necesitaba, Cueto hizo venir a sus padres desde Bolivia, quienes alquilaron la pieza 10 de un inquilinato ubicado sobre la calle 124, a media cuadra de la  Terminal de Ómnibus de Posadas, y allí radicaron domicilio.
Al igual que el otro boliviano detenido, Cueto alternó varios días alojado en distintas dependencias, hasta que a principios de noviembre fue trasladado al departamento que alquilaron sus padres.
Allí permaneció instalado poco más de una semana, donde, según narraron vecinos, no contaba con una custodia especial, pero sí era visitado y controlado periódicamente por efectivos de las fuerzas federales intervinientes.
“Cuando llegaron fue un movimiento tremendo que sorprendió a todos. Nosotros no entendíamos nada. Mientras estuvo acá nunca salió a la calle, pero de un día para el otro no se les vio más y en uno de los controles los policías vinieron y se dieron cuenta que no estaba más”, recordó un vecino.
Por más increíble que parezca la historia, todo lo descrito anteriormente fue confirmado por fuentes confiables que prefirieron no identificarse para no entorpecer la investigación ni sufrir posibles represalias.
Fue así que el 17 de noviembre, los uniformados que tenían a Cueto a su cargo se dirigieron hasta el inquilinato en cuestión y no encontraron a la familia. Desde ese momento, el boliviano se encuentra prófugo de la Justicia y desde enero está incluido en el listado de personas buscadas internacionalmente por Interpol.
En el aviso donde se detallan sus datos, Interpol consigna que Cueto Lazcano es “buscado por las autoridades judiciales argentinas para su enjuiciamiento, a la espera de sentencia”.
Además, agrega que el sujeto está acusado por los cargos de “contrabando agravado de estupefacientes en calidad de autor”.

El final frustrado de la narcoavioneta

La causa en la que está implicado Cueto Lazcano se inició el 19 de agosto de 2014, cuando la Policía Federal logró interceptar a los miembros de una banda narco que recién habían aterrizado en una pista clandestina cordobesa.
Los investigadores venían siguiendo a la banda desde hace varios meses, pero ese día pudieron atraparlos en pleno ardid. La avioneta Cessna 337 Skymaster era pilotada por dos bolivianos y en su interior llevaba más de 400 kilogramos de marihuana.
Además de los dos pilotos, Cueto Lazcano y Pedro Suescún Rivero, también detuvieron a la líder la banda, la posadeña María Alejandra “La Muñeca del NEA” Fernández (44); su esposo Miguel Romero (50); Javier Albornóz (45), pata cordobesa de la banda; Denis Román Maldonado, paraguayo y presunto mano derecha de Fernández; Omar Ruiz, encargado del campo; Luis Gordillo y Marcelo Gómez, peones que iban bajar la carga.
Los pesquisas concluyeron que la banda había adquirido la avioneta en Paraguay y contratado a los dos pilotos para trasladar la marihuana desde ese país hacia Córdoba, en un vuelo que hacían por primera vez y que en principio sólo era una prueba, ya que la idea primordial era traficar la droga a Chile.

Fuente: El territorio