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Bulgheroni “arregló” con Caputo el subsidio a las petroleras

En estas épocas de angustias económicas, donde todos los sectores políticos y sociales le piden al gobierno con poco éxito que les solucionen sus problemas en medio de la recesión con alta inflación, un sector como son las compañías petroleras logró un subsidio a la producción de petróleo del orden de los 6.000 millones de dólares anuales, ya que el gobierno les paga U$S 67 el barril, contra un valor del petróleo de U$S 50 en el mercado internacional, aunque el petróleo pesado que se produce en el país no llega a los 40 dólares.

Esta negociación, que es muy criticada por todos los sectores, fue un “arreglo” entre el Carlos Bulgheroni, un primus inter pares entre todas las productoras, y el “hermano de la vida” del presidente, como es Nicolás Caputo, y hay fuertes sospechas de que esos 500 millones de dólares mensuales no van a parar a las empresas, ya que los trabajadores efectuaron un paro ayer en Chubut y Neuquén con pérdidas millonarias.

El argumento para que el estado pague estos subsidios se basa, como dijo el ministro Juanjo Aranguren, en que es imprescindible para que los trabajadores del petróleo y el gas mantengan sus puestos de trabajo, pero las continuas amenazas de paro concretadas ayer por parte de los gremios por falta de aumentos y pérdida de empleos demuestra palmariamente que ese subsidio de centenares de millones de dólares no va a parar a sus destinatarios sino a los bolsillos de los CEOs de las empresas y sectores del gobierno que son las dos patas de este pingüe negocio.

El presidente dice que otorga ese subsidio porque Bulgheroni lo llama durante las 24 horas del día para pedírselo, pero son muchos los empresarios que lo hacen. Pero el único que obtiene respuesta positiva es Carlos Bulgheroni y su amigo Nicolás Caputo, que es el primus inter pares de las armadurías de electrónicos de Tierra del Fuego, que le esquilman al estado 1500 millones de dólares. Es decir, que entre las petroleras y las electrónicas de Tierra del Fuego doblan lo que el gobierno piensa obtener por el anunciado blanqueo de capitales.

Por Guillermo Cherashny – Informador Público