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Bob Dylan: “Nunca tuve tiempo de preguntarme si lo que hacía era literatura”

La embajadora de EE UU en Suecia lee el discurso del músico, en el que este reconoce que con el galardón se ha sentido “en compañía muy rara”.

“Buenas tardes a todos. Extiendo mi más cálido agradecimiento a los miembros de la Academia Sueca y a todos los otros distinguidos invitados de esta noche.

Lamento no poder estar con ustedes en persona, pero por favor sepan que estoy definitivamente con ustedes en espíritu y honrado de recibir un premio tan prestigioso. Recibir el Premio Nobel de Literatura es algo que nunca pudiera haber imaginado o previsto. Desde una temprana edad, me he familiarizado con ellos, he leído y absorbido los trabajos de aquellos que fueron dignos merecedores de esta distinción. Kipling,Shaw, Thomas Mann, Albert Camus, Pearl Buck, Hemingway, AlbertCamus. Estos gigantes de la literatura cuyos trabajos son enseñados en colegios, almacenados en librerías alrededor del mundo o mencionados en tono reverente siempre me han causado una profunda impresión. Que yo me una a los nombres de esa lista es algo que no puede ser descrito con palabras.

No sé si alguno de estos hombres o mujeres pensó alguna vez recibir el honor del Nobel para sí mismos, pero supongo que cualquiera que escribe un libro, un poema, una obra en cualquier lugar del mundo podría albergar ese sueño secreto. Me imagino que está tan en el fondo que uno ni siquiera sabe que está allí.

Si alguien me hubiera dicho que tenía la más mínima oportunidad de ganar el Premio Nobel, habría pensado que tenía las mismas que de estar en la luna. De hecho, en el año en que nací (1943) y en otros después nadie en el mundo fue considerado lo bastante bueno para lograrlo. Por eso, reconozco que estoy en una compañía por lo menos muy extraña.

Yo estaba de gira cuando recibí estas sorprendentes noticias y me tomó varios minutos procesarlo completamente. Empecé a pensar en WilliamShakespeare, la gran figura literaria. Calculo que Shakespeare pensaba en sí mismo como un dramaturgo. El pensamiento de que estaba escribiendo literatura jamás entró en su cabeza. Sus palabras fueron escritas para el escenario. Pensadas para ser dichas, no leídas. Cuando estaba escribiendo Hamlet, estoy seguro de que estaba pensando mucho en diferentes cosas: “¿Quiénes serán los actores correctos para estos papeles? ¿Cómo se verá esto en escena? ¿Realmente quiero montar esto en Dinamarca?” Su trabajo creativo y sus ambiciones estaban sin duda en el centro de sus prioridades, pero también había muchos aspectos mundanos para considerar. “¿Está el dinero para financiarlo en el lugar? ¿Hay suficientes buenos asientos para mis patrones? ¿Dónde consigo una calavera humana?” Podria apostar que no había nada más lejos de la mente de Shakespeare que la pregunta: “‘¿Esto es literatura?”

Cuando empecé a escribir canciones, en mi adolescencia, e incluso cuando empecé a obtener cierto reconocimiento por mis habilidades, mis aspiraciones para estas canciones no fueron tan lejos. Pensé que podían ser escuchadas en cafés o en bares, tal vez con el tiempo en lugares como el Carnegie Hall o el London Palladium. Si estaba realmente soñando en grande, quizá imaginaba grabar un disco y luego escuchar mis canciones en la radio. Ese era realmente el mayor premio en mi cabeza. Grabar discos y escuchar tus canciones en la radio significaría que estabas acercándote a un gran público y que podrías seguir haciendo lo que tenías ganas de hacer.

Bueno, estuve haciendo lo que deseaba durante mucho tiempo, hasta ahora. Hice docenas de discos y toqué en miles de conciertos alrededor del mundo. Pero mis canciones son el centro vital de casi todo lo que hago. Parecen haber hallado un lugar en las vidas de muchas personas en muchas culturas diferentes y estoy muy agradecido por eso.

Pero hay una cosa que debo decir. Como intérprete, toqué para 50 mil personas y toqué para 50 personas y puedo decirles que es duro tocar para 50 personas. 50.000 personas son una misma persona, no así 50. Cada persona tiene una identidad individual, diferente, un mundo interior. Puede percibir las cosas más claramente. Tu honestidad y cómo se relaciona con lo profundo de tu talento es puesta a prueba. El hecho de que el Comité Nobel sea tan pequeño no se me ha pasado por alto.

Pero, como Shakespeare, he estado demasiado ocupado persiguiendo mis empresas creativas y lidiando con todos los aspectos de la vida mundana. “¿Quiénes son los mejores músicos para estas canciones? ¿Las estoy grabando en el estudio correcto? ¿Está esta canción en el tono correcto?” Algunas cosas no han cambiado, incluso en 400 años.

No he tenido jamás el tiempo para preguntarme: “¿Son mis canciones literatura?”

Así que agradezco a la Academia Sueca por tomar el tiempo para considerar esa pregunta y, en última instancia, proveer una respuesta tan maravillosa”.

“Mis mejores deseos para todos ustedes,

Bob Dylan”.