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Berrío explicó por qué hizo la provocación que causó la gran pelea

Orlando Berrío conectó con la punta del pie el último intento de Atlético Nacional por pasar a las semifinales. El colombiano admitió su error al cargar a los rivales, pero dio su explicación.

La punteó un segundo antes de que el arquero Sosa pudiera atraparla. Iban casi cuatro minutos de los seis que había adicionado el juez y la muralla de Rosario Central se caía junto con sus ilusiones de seguir en la Copa Libertadores. A partir de ahí, del gol del 3-1 que clasificó a los colombianos, todo fue un escándalo. Y el primero en gestarlo, fue el propio Berrío.

“No fue la manera de desahogarme, reconozco que me equivoqué. Pero cuando se meten con tu color de piel es feo”, argumentó el atacante en la conferencia de prensa posterior al partido.

Con la pelota ingresando al arco, tanto Marlos Moreno como Berrío se agacharon frente a Sebastián Sosa y le gritaron el gol en la cara. El arquero, dolido ante el tanto agónico, se quedó atónito y en el césped y no respondió. Pero Berrío también le hizo gestos a Damián Musto, que reaccionó y lo enfrentó. Eso desencadenó una serie de peleas entre los jugadores y auxiliares de ambos equipos que continuó tras el pitazo final.

Tanto Berrío como Musto fueron expulsados. También vieron la roja Giovanni Lo Celso, por un manotazo cargado de impotencia en el instante final, y Esteban Burgos, por doble amonestación. El Central de Eduardo Coudet se quedó a las puertas de las semi en Medellín. No pudo sostener el 1-0 que había conseguido en la ida ni la ventaja rápida que consiguió en Colombia con el penal de Marco Ruben. Perdió 3-1 y de la peor manera: en el epilogo, con escándalo y cargadas.