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Avanza el juicio por los barcos de Alpesca

Los testimonios que se escucharon ayer en la sala de audiencias permitieron conocer detalles de la profunda crisis económica en la que se hallaba la empresa pesquera que debió ser administrada por el Estado, a través de un comité que integraron Gabriela Dufour, Omar Albornoz, Valentín Laborda y Santiago Novoa.

El juicio oral y público por las responsabilidades en los daños que un temporal produjo en cinco barcos de Alpesca y en el muelle Almirante Storni, permitió conocer detalles de la profunda crisis económica en la que se hallaba la firma, considerada por muchos como modelo en el procesamiento de productos del mar. Para algunos de los testigos, personal de mucha antigüedad de la empresa, era “imprescindible” el mantenimiento de la flota pesquera.

Los reclamos a soluciones inmediatas de los jefes operativos, se encontraron con lentas o nulas respuestas por parte de ese Comité. Las advertencias por ejemplo de posibles tormentas y la afectación a la flota, fueron desoídas. El armador de los barcos Edgardo Pernochi reveló que ante su insistencia por falta de respuestas, Omar Albornóz, uno de los imputados, “siempre me decía que los tiempos del Estado no son los tiempos de un privado para el pago”. Otro de los testigos, Gerardo Dietrich dijo también respecto de Albornoz, que “se sentía agredido por mi insistencia”.

Más de 1.000 trabajadores con salarios atrasados, barcos abandonados en el muelle, sin combustible ni mantenimiento, cortes de energía en la planta por falta de pago, cartas documento de acreedores que llegaban a diario y 700 toneladas de merluza en las cámaras de frío que finalmente se pudrieron al punto tal de ser necesaria la actuación de bomberos y equipos especiales para retirarla y enterrarlas en el basural municipal, fueron las consecuencias más dramáticas que tuvieron que enfrentar los miembros del Comité de Administración hoy llevados a Juicio.

Albornoz es uno de los cuatro imputados por el delito de “administración fraudulenta” en la preservación de los barcos a pesar de las advertencias que les realizaron. Los otros son la ex Ministro de Desarrollo Territorial y actual Diputada Provincial, Gabriela Dufour, Valentín Laborda y Santiago Novoa. La causa surgió a partir de la denuncia realizada por el diputado provincial Jerónimo García.

Gerardo Dietrich trabaja en Alpesca desde 1984. Durante la tormenta a cargo de las cuestiones administrativas especialmente ante organismos nacionales y provinciales. Según Dietrich, “los barcos eran imprescindibles, por la calidad del producto que elaboraba Alpesca. Lo producido era destinado a mercados muy exigentes. Los barcos estaban preparados para procesar pescado de alta calidad para dar respuesta a esos mercados. Por eso los permisos de pesca son tan importantes como los buques, pero el tema de los buques era igualmente crucial”. Manifestó que “el temporal produjo daños, pero lo que pasó después fue más grave, además porque era evitable”.

Agregó que “sobre fines del 2013 se dejaron de pagar los sueldos. Los primeros días de la intervención, el 28 de febrero, se contactó con Albornoz en carácter del titular del Comité de Administración. Nos pusimos a disposición de ellos para poner en condiciones operativas a la planta, que había ingresado en un importante grado de deterioro. Pero la relación entre el personal y la empresa era incierta, no se habían renovado los seguros de vida, hubo cortes de luz y de agua y todos los días llegaban intimaciones por falta de pago”.

Eduardo Navarro, comenzó a trabajar para Alpesca hace 30 años, en Mar del Plata. No dudó en trasladarse a Puerto Madryn ante el ofrecimiento de la firma de seguir con su trabajo administrativo en esta ciudad. Cuando el Gobierno del Chubut se hizo cargo de la empresa, a principio del año 2014, el 28 de febrero tuvo se primera reunión con Omar Albornoz, hoy uno de los imputados y por entonces integrante del Comité de Administración que se había creado. En su declaración en el juicio oral y público, Navarro dijo que lo primero que hizo fue plantearle la necesidad de actualizar el pago de los seguros. Los seguros de los vehículos, pescado procesado, personas, bienes y los buques “estaban todos caídos. No había cobertura y ante cualquier siniestro le plantee que no habría posibilidad de indemnización. Pero nunca hubo cobertura ni respuesta alguna”. Finalmente, días después, ocurrió lo previsible. Los cortes de luz por falta de pago y la imposibilidad económica de mantener los niveles de amoníaco, hicieron que 700 toneladas de merluza se pudrieran y fueran a parar al basural municipal. “Los pedidos al Comité de Administración mediante correos electrónicos eran constantes, pero no hubo respuestas”, dijo Navarro.

En cuanto al estado de los barcos amarrados precariamente en el muelle desde hacía varios meses con escaso mantenimiento, implicaban pagos a la Administración Portuaria, gastos en combustible, insumos como por ejemplo cabos y el pago al personal de guardia que hacía tiempo no cobraba.

Según Navarro el orden de las prioridades, de acuerdo al poco dinero que se podía disponer, era el pago de los salarios, la compra de los insumos productivos básicos para seguir operando, y luego los otros gastos según las disponibilidades. Navarro dijo que “en general era complicado el pago a los proveedores. El combustible para los barcos se entregaba solo con pago anticipado. En la época de (Norberto) Yauhar como Ministro nacional, se derivaron fondos de Nación a la Provincia y se logró contar con combustible. Estaban en tanques en Comodoro Rivadavia, pero no se lo podía ir a buscar. Lo usó un barco que ingreso al puerto de Comodoro Rivadavia a cargar y luego siguió pescando. Quedó un remanente de entre 30 y 40.000 litros que no sabemos que pasó porque no lo pudimos ir a buscar. Habitualmente el proveedor en Madryn era la empresa “El Faro”, pero solo entregaba con pago anticipado, una modalidad común a todas la empresas pesqueras”.

Dietrich también se refirió a 700 toneladas de merluza que se pudrieron. “No se hizo nada con esa mercadería, Gran parte ya estaba por cumplir el tiempo de mantenimiento en frío. Hasta que la sala de máquinas quedó sin amoníaco y la mercadería se pudrió dentro de la cámara. Fue necesario hacer participar a los bomberos para luego depositarla en el basural municipal. Con unos pocos pesos pudo haberse evitado”, destacó.

La audiencia de debate oral y público, se encuentra en la etapa final de la ronda de testigos. Continuará hoy a las 9 en la sede de Tribunales de Puerto Madryn donde se encuentra la sala de audiencias de la oficina judicial. El debate es presidido por la jueza Estela Eizmendi, los cuatro imputados son defendidos por Fabián Gabalachis y a la acusación está a cargo de Daniel Báez y Alex Williams.