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Argentina y Kazajistán son los países que más impuestos cobran a las exportaciones

Un listado del Banco Mundial muestra el ranking de la relevancia que tienen los tributos a la exportación en relación con la recaudación impositiva total del país.

De los 50 países que generan el 95% de las exportaciones mundiales, solo 5 imponen tributos a exportaciones y uno es Argentina , de acuerdo con un informe publicado por Coninagro.

«Cuando nos referimos a computar la presión tributaria directa real sobre las exportaciones, además de las retenciones, existen en Argentina otros impuestos que pagan los exportadores como los impuestos a las ganancias, a algunos activos, a actividades financieras o a servicios de soporte de la producción, a las importaciones, en ocasiones impuestos al valor agregado en la cadena productiva, sumado a las tasas provinciales y municipales», reflexionó el presidente de Coninagro Carlos Iannizzotto.

En un listado del Banco Mundial ofrece con los país países según la incidencia en la recaudación total de los impuestos a las exportaciones. Allí se observa que “Argentina y Kazajistán aparecen como los dos países en los que más se grava impositivamente a exportaciones en relación con la recaudación total del país, comparado con cualquier otro en el mundo. Y a la vez se advierte al comparar que la lista de países que gravan con exportaciones de modo significativo, es una lista en la que no aparecen los países o las economías más virtuosas del mundo”, a señala el informe.

Listado de países que más gravan exportaciones

Para la entidad agropecuaria, “el mundo exige a las empresas productoras exportadoras competitividad y atributos. Se requieren virtudes por inversión, tecnología, modelos de gestión, arquitectura de vínculos internaciones, estrategias acertadas, calidad en los productos. Las referidas retenciones afectan la capacidad productiva y exportadoras. Por eso -y como se ha visto- los mejores en el comercio internacional no afectan exportaciones, con lo que en Argentina llamamos retenciones”.

Las altas retenciones generan efectos distorsivos como mayores costos en la cadena productiva, industrial y comercializadora, desincentivos para invertir y salir a competir internacionalmente y exclusión de pymes que con menos escala no pueden acceder a niveles de eficiencia para competir con altas tasas impositivas en el proceso, entre otros.