Image default

Andrés Ibarra: “Hay que achicar el Estado”

Andrés Ibarra habló en la sala de reuniones del Ministerio de Modernización que conduce, a sólo cien metros de la Casa Rosada. Sólo interrumpe para tomar un cortado. Cerca de cumplir el primer año en el Gobierno, el virtual jefe de los Recursos Humanos en el Estado, que cobra 153 mil pesos brutos por mes, habla de todo. Se muestra satisfecho con su tarea, cuestiona el nepotismo y rechaza una posible ola de despidos, según cuenta en un reportaje para el diario Clarín.

-¿Cuál es su posición respecto a los sueldos de los funcionarios, que volvió a ser eje de polémica por el dietazo en el Congreso?

-Es muy importante que le demos herramientas al Estado. Creo que es imprescindible que generemos una franja de personas que conduzca el Estado, una alta dirección pública -de alrededor de 3000 personas– que sean profesionales, que accedan por concurso y tengan continuidad en el tiempo e independencia, para que no estén sujetos a las oleadas políticas. Para eso tendremos que generar una pirámide salarial adecuada que sea competitiva con el sector privado.

-¿Cuántos empleados concursados para esa franja hay actualmente?

-Hoy hay menos de diez personas concursadas. Esto te da la pauta de lo que ha sido el Estado en los últimos años.

Retomo el tema de los legisladores: ¿Le parece correcto que hayan esperado una reacción de la sociedad para retrotraer sus aumentos?

-Estoy en línea con lo que dijo el Presidente: no hay que pasarse de la raya. Sí hay que ser realista y, si tuvimos una inflación y las paritarias en general han tenido un aumento promedio entre 30 y 35 por ciento, es lógico adecuar esos sueldos a parámetros similares.

-Despidieron y discontinuaron contratos de más de 10 mil personas del Ejecutivo al principio de la gestión. ¿Cuántas incorporaron?

-De las 210 mil personas que trabajan en ministerios y organismos centralizados y descentralizados del Ejecutivos Incorporamos tres mil contratos. Y la baja, entre despidos y jubilaciones, fue de alrededor de 16 mil.

-¿Para el Gobierno esa reducción es suficiente?

-No pongan el carro adelante del caballo… Primero tenemos que hacer funcionar al Estado, dándole herramientas e incorporando sistemas como prometimos. Buscamos que todo sea digital para simplificar trámites. Y para eso trabajamos con la dotación que tenemos. Eso sí: vamos a hacer un bandera del mérito y del cumplimiento de objetivos. La meritocracia es un valor y para nosotros es muy importante, Y somos inflexibles e intolerantes con un tema: el tipo que no trabaja no queremos que esté ni un segundo en el Estado.

-¿Va a haber entonces nuevos despidos?

-No, descarto terminantemente que haya una ola de despidos masivos.

¿Cuántos estatales jubilarán en los próximos meses?

-Hay alrededor de 15 mil personas en edad jubilatoria. La mitad cumple con los años de servicio y la ley dice que hay jubilarla.

¿Está de acuerdo con una ley de cupo femenino en el Estado?

Me parece que es muy bueno favorecer la participación de las mujeres en todos los ámbitos. Pero personalmente no tengo una investigación profunda en el tema para ver si como instrumento es conveniente o no para las mujeres implementar esa participación con una ley de cupo.

¿Y qué piensa de una ley de nepotismo, como la que avanza en la Legislatura bonaerense?

-Está perfecto que no haya nepotismo en el Estado.

-¿Hoy no hay casos?

-No, no hay. Si tu pregunta es si hay familiares de funcionarios trabajando en el Estado, mi respuesta es que los hay. Pero eso no quiere decir que haya nepotismo. Puede haber casos de confianza en cargos políticos que tal vez no son concursables.

¿Usted tiene familiares trabajando?

-No

-Bueno, está el caso de su esposa Carla Piccolomini, que es directora de Relaciones Institucionales de RTA.

-Es muy diferente, porque ella tenía una carrera política previa, anterior a mi llegada a la función pública, que siguió transitando y por la que tiene una tarea. Es distinto a que si en mi equipo hubiera nombrado a mi primo, mi tío ó mi cuñado. Estoy totalmente en desacuerdo con eso.

-¿Por qué se demoró tanto la reforma política?

-Hay en algún sentido mala información respecto de las posibilidades que la tecnología te da para tener un buen sistema y por otro lado creo que también hay quienes quieren cubrir un sistema que está plagado de truchadas.

-¿Van a aceptar cambios? El peronismo parece decidido a no ceder, por ejemplo con el tema del chip.

-Tiene que primar la inteligencia y la madurez de darle a la sociedad un sistema de votación que valga la pena. Lo que debiera discutirse es si se da el instrumento, no entrar en el detalle si es chip, ó código de barras. Ese detalle dejémoslo para que el Gobierno, como responsable del tema, una vez salida la ley, lo proponga.

-¿Eso no choca con lo que ustedes pregonan, esa diferencia entre el Estado y el Gobierno que buscan hacer? ¿No pide una potestad demasiado amplia?

-No, yo considero que la ley no tiene que hablar del chip. Tiene que fijar pautas centrales y los aspectos específicos que los discutan las autoridades correspondientes, porque en definitiva es la Cámara Electoral la que tiene que homologar el sistema.

-Bueno muchos opositores alertan que usted, que estará a cargo de las máquinas, es amigo personal de (Alberto) Dalla Vía, presidente de la Cámara…

-No tiene nada que ver. Yo puedo ser amigo de mucha gente, pero tengo una responsabilidad como funcionario. Y a Dalla Vía le pasa lo mismo. Cada uno tiene su rol. Y de hecho hemos discutido anteriormente por otras leyes.