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Andrea del Boca: “Biasotti es el diablo y lo quiero ver preso para que mi hija sane”

A pocos días de cumplirse un año desde que Anna Chiara denunció a su padre por abuso sexual agravado, la actriz relató, en diálogo con Federico Levin, cómo está la causa y cómo vive su hija: “No busca venganza, sino justicia”. 

¿Andrea, tanto dinero tiene esta persona que se puede manejar con la impunidad que usted relata?

Hace unos años se publicó una lista y él está con su empresa y con nombre y apellido, envió 12 millones de dólares, en 2010, al exterior, está corroborado. Por ejemplo cuando Anna hizo la denuncia a la salida del teatro le ofrecieron dinero para que retire la denuncia. La verdad a veces uno siente que está viviendo una película de horror porque realmente la pedofilia es uno de los delitos más horrorosos que existe porque los chicos no tienen manera de defenderse. Además del abuso sexual, es un abuso de poder. El padre o madre son un referente, los chicos sienten que hay algo raro y en general lo callan por miedo, porque tienen miedo de que le hagan algo a su familia.

¿Anna sintió o siente miedo?

Anna tiene miedo de que le haga algo a ella o a su novio. Sigue teniendo pesadillas que siempre se repiten, una violación de parte del progenitor masculino. Aún habiendo pasado varios años de los hechos puntuales y además de la contención afectiva y psicológica es tan profundo el daño que no es algo que se cura. Hoy en día el mundo es distinto en los últimos años las mujeres estamos más empoderadas y nos atrevemos a hablar y muchas mujeres de 50 años recién puede hablar de lo que les pasó. El mecanismo siempre se repite, miedo, pánico, culpa, vergüenza. Es aberrante por donde lo mires, mucho más siendo su propia sangre, en realidad por donde lo mires es aberrante el abuso a menores.

Tengo entendido que alguien de la familia de Biasotti le ofreció pagarle el tratamiento psicológico a Anna de por vida, ¿Es así?

En este tiempo un familiar y allegado de ese hombre le ofreció pagar el tratamiento psicológico de por vida. Anna no quiso saber nada y lo rechazó por completo. Ella quiere justicia.

¿Justicia es verlo preso para usted?

A ella lo que diga la justicia la va a hacer sanar. No hay una compensación, sí hay una condena social por ahora. Ella ni busca ni quiere venganza, no es algo que la va a cubrir el dolor que tanto le ha hecho pasar este monstruo. Tiene una condena social muy alta pero la justicia lo debe juzgar. Ella dice: ‘yo quiero sanar, mirarme al espejo y sentirme sana’. La venganza y la justicia son caminos muy diferentes. El gran error que cometió la defensa fue deslizar que Anna quería una ventaja económica y ella no quiere un centavo del progenitor masculino, como lo llama. ‘Necesito sanar y sentirme en paz’ repite todo el tiempo.

¿A usted le gustaría verlo preso?

Sí, verlo preso, creo que va a reparar algo a Anna, a mi como mamá no va a borrarme el haberle robado su infancia (se quiebra y llora). Igualmente no sé si hay algo que pueda reparar el daño que se hizo. El hecho que vaya preso va a hacer que Anna empiece a sanar.

La denuncia que realizó Anna está radicada nada más y nada menos que ante la Unidad Fiscal de Investigaciones de Delitos Sexuales de Niños y Niñas. A cargo del doctor Aldo de la Fuente. Avanza a paso muy firme y se están pidiendo muchas pruebas y declaraciones de testigos. Hasta ahora las seis personas que declararon avalaron la denuncia de Anna en cuanto a los tiempos, los lugares, y las formas…

¿Quiénes la están representando?

Los doctores Diego Onorati y Federico Schumacher son los abogados de Anna. La defienden a ultranza. Cuando Anna me contó todo yo le dije que se tome su tiempo y que iba a estar al lado, pero que sepa que iba a remover todo. Es un proceso doloroso y no termina de sanar nunca, fue muy valiente y necesitó hacer la denuncia y comenzar un camino de sanación.

¿Qué es lo que falta para que se pueda juzgar a Biasotti?

En términos legales no lo sé, los dejo avanzar y trabajar a los abogados, la pandemia afectó todo. Sé que se está avanzando. Los tiempos de mamá quieren que sea juzgado ya pero los tiempos de la justicia son otros.

¿Cómo está Anna a un año de haber iniciado la denuncia?

Anna pasa por distintos momentos, a veces se despierta llorando y viene corriendo a mi habitación y me pide que la abrace y no me dice otra cosa. Sus pesadillas son algo recurrente, toda esta situación le ha generado tristeza. Se siente sucia, se pregunta ‘¿qué habré hecho yo para haber pasado por esto?’. Yo a veces no tengo forma de poder ayudar. Hay mucha gente que la apoya aún a la distancia, gente que uno no conoce y que está a través de las redes, es un tema abrumador. La niñez de Anna fue una película de terror vivida en primera persona. Y sin corte. Por otra parte ella fue criada con mucho amor, mucho abrazo, mucho te amo, que obviamente lo tiene en su interior, no ha sido una nena sombría. Es una mujer que entiende que la vida continua, se ríe… Yo siempre estoy atenta a cómo está su estado de ánimo tiene subibajas emocionales, momentos oscuros pero apuesta a futuro a formar una familia y tener hijos,

Los abusos fueron cuando era una niña de seis años y siguieron. ¿Sentís que le robaron la infancia?  

Sí, sin duda, pero que le hayan robado la infancia no significa que le roben su madurez como mujer. Hace un año que está de novia y mi yerno es un encanto de persona, la apoya mucho, la ayuda, la contiene, la acompaña en su crecimiento. Eran compañeros de colegio pero no se miraban, y después de un tiempo se siguieron encontrando para cumpleaños y se pusieron de novios. Lo conozco desde hace muchos años. Uno quisiera que los hijos no se cayeran, pero no siempre es así, esto que pasó siempre será una herida que en algún momento se activa, pero es una muchacha que apuesta a la vida y como mamá eso me deja tranquila. La crie con todo ese amor y en algo ha ayudado supongo.

¿Tiene un día de plena felicidad su hija o esto no ocurre por todo lo que le tocó vivir?

Uno trata de continuar con la vida y de seguir y de tener ilusiones y de estudiar (ella estudia producción y dirección) sigue tratando de crecer pero siempre hay como una nubecita que por ahí se dispara cuando vemos una serie y me dice a mí me pasó algo así. El otro día estábamos viendo algo relacionado a ella y vio su apellido (Biasotti) y no me dijo que no quiere más usar el apellido de su progenitor. Encontramos cuadernos de chica con dibujos monstruosos que evidenciaban abusos, encontré una carta cuando tomó la comunión y me decía que no quería estar con él, en ese momento no se entendía, claro. A la víctima la inoculan tanto con que si cuentan lo que le hacen le van a hacer algo a ella o a la familia y los chicos no pueden hablar. Son así los pedófilos y abusadores.

Imagino la carga emocional que debe tener Anna, ¿ella entiende que tuvo que crecer para poder hacerle frente a esto o se culpa por no haber hablado antes?

Entiende que no lo podía contar, cuando hizo la nota con CARAS dijo que sentía que estaba en una cajita de cristal y nadie la escuchaba. Anna de chiquita reiteradas veces tenía infecciones urinarias y no era normal, me preguntaba por qué, y era porque el padre abusaba de ella y ella tampoco entendía que era una consecuencia de lo que hacía. De todas maneras, cuando ella lo dijo fue cuando falleció mi papá. Le pregunté porque no me dijiste antes y ella me dijo porque tenía miedo porque el progenitor la amenazaba de que me iba a hacer algo a mi y porque tenía miedo que mi papá le haga algo loco o se infartara. Ella me llegó a preguntar por qué las personas se besaban por donde hacían pis, la sentaba a ver películas pornográficas con ella. Tenía relaciones con su pareja en la misma habitación donde la hacía dormir a Anna y ella pobrecita se hacía chiquita y se trataba de dormir porque no entendía lo que pasaba. Le apoyaba el miembro y la besaba en la boca, siempre a solas. El pedófilo es así, juega con la inocencia de los chicos porque no saben que eso no está bien y se sienten mal si no hacen lo que se les pide.

Malas noticias para Ricardo Biasotti, el ex de Andrea del Boca

Andrea, con una mano en el corazón, si estuviese en una misma habitación con Biasotti sin que nadie se entere jamás que pasaría allí, ¿qué haría?

Es una buena pregunta. Una pregunta tremenda. Puedo decirte esto: el año pasado estuvimos frente a frente después de muchos años por un juicio que me hizo en 2006. Tuvimos una audiencia. Estuvimos frente a frente y esta pregunta que me hiciste muchas veces me la hice y en ese momento le pregunté a Juan Pablo si tenía que saludarlo y me dijo que sí, que correspondía saludarlo, y lo saludé, pero no podía emitir palabra sentía que estaba frente al diablo tenia una sonrisa y me preguntaba cómo estaba Anna. No puedo imaginarme si estuviese a solas con él, la mejor imagen que se me presenta es que es el diablo. En ese momento estaba frente al diablo, no podía pronunciar ni una palabra. Es como tan fuerte porque primero cualquier reacción física de mi parte sería como darle placer a él y tampoco le puedo pedir una explicación porque se va a burlar del dolor que le hizo a nuestra hija porque Anna seguirá siendo su hija como la mía. No hay palabra que me pueda decir que pueda curar el dolor que le produjo a Anna. Es un orgullo que sea mi hija: tan mujer, tan fuerte con su dolor, con sus miedos, con su angustia sus inseguridades, su autoestima la tengo que apuntalar para que se siente segura. Ella se está reencontrando con ella misma. Pero necesita justicia para sentirse linda, aceptada, querida y fuerte.