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Alfonsín: “El PRO no respeta a la UCR”

Ricardo Alfonsín apuntó con dureza contra los radicales que están dentro de Cambiemos. Entrevistado por Damian Belastegui para el sitio Letra P, el ex diputado nacional afirmó que “Nunca hubo un partido tan silenciado”.

-Uno de los lemas de su sector dentro del partido es “Radicalizar la UCR”, ¿se está lejos de ese objetivo?

-Radicalizar la UCR y radicalizar Cambiemos. Quiere decir que las decisiones que se tomen desde el Gobierno puedan estar más influidas por la UCR.

Mi deseo sería que la UCR recuperara ejes de autonomía para poder influir en las decisiones del Gobierno, en su contenido, no hablo de ocupar cargos en el Gobierno sino de influir en el contenido de las decisiones y que además recupere capacidad de iniciativa porque hay decisiones que se podrían tomar y que no se han tomado precisamente por la pasividad de la UCR.

-Usted viene haciendo recurrentes planteos críticos, el último sobre el mega DNU. ¿Cree que el partido no viene teniendo una posición firme en esos aspectos?

-Somos varios en el partido los que venimos planteando estas diferencias, los que actuamos así somos los que estamos cumpliendo con lo que dijimos que íbamos a hacer si no ganábamos las PASO para elegir presidente. Somos los que dijimos que no íbamos a actuar como meros espectadores, sino que vamos a tratar de influir en el rumbo de la gestión y evitar los errores. Incluso dijimos que no acompañaríamos decisiones que entendiéramos que no eran las convenientes. Nadie puede reprocharme, ni nadie puede negarme a no cumplir con lo que dijimos. Y por otro lado, nadie me puede obligar a traicionar lo que es la identidad de la UCR.

– ¿Siente que por momentos sus críticas hacia dentro del partido son un grito en el desierto?

-Si consideramos que lo único que existe en la UCR es la estructura dirigencial, yo no diría que me toca transitar el desierto pero quienes pensamos así, sí es minoría. Pero si consideramos que la UCR también son los afiliados, los militantes de base y los filo-radicales, que son los ciudadanos que podrían entusiasmarse con el partido, estoy seguro que somos mayoría. Habrá que hacer un trabajo también para que lleguemos a la conducción del partido los que pensamos de esta manera.

-¿Y este trabajo se puede hacer con los intendentes o gobernadores que no se les escucha críticas?

-No, creo que a nuestros intendentes y gobernadores hay que cuidarlos mucho, no hay que exponerlos a situaciones que puedan generar conflicto con las instancias superiores de gobierno. Salvo excepciones, hay gente que podría actuar de otra manera, pero no podemos tomar decisiones que transformen nuestras fortalezas en debilidades. Tiene que actuar gente que tenga mayor autonomía respecto del Gobierno Nacional.

-¿Cree que la situación del partido es crítica en cuanto al debate?

-Debate no existe, ni nos dejaron participar incluso en elecciones internas en la provincia de Buenos Aires, ni siquiera para concejal. Creo que nunca ha habido un partido tan silenciado, tan acrítico, incluso con el Gobierno nacional como el que existe ahoraNi siquiera con los radicales la UCR fue tan acrítica, ni con el gobierno de Alfonsín ni con el gobierno de De la Rúa mucho menos por supuesto. No creo que sea esa la mejor manera de colaborar con la solución de los problemas de los argentinos.

Son las posiciones que tuvo el partido hace dos años. Me podrán decir algunos que hay que callar las diferencias, yo no comparto eso. Lo que no me puede decir nadie, a menos que esté faltando a la verdad, es que nosotros no hemos acompañado decisiones que hasta hace dos años veíamos que eran malas. En todo caso, habrá que explicarle a la sociedad porqué acompañamos decisiones que antes decíamos eran malas. Y si alguno está pensando en sustituir a la UCR y a los restos de las fuerzas que conforman Cambiemos para sustituirlo por un partido nuevo, que lo digan, que lo discutan, así todos podemos fijar nuestras posiciones.

-¿Y por qué considera que surge esa posición acrítica por parte de las autoridades partidarias? ¿Cuál es el factor desencadenante?

-Hay varias razones. En primer lugar, hay una dirigencia que conduce y otra que es conducida y yo diría que entre la dirigencia que conduce hay distintas razones, no todos dentro de los que conducen adoptan esa posición acrítica ni propia del convidado de piedra. Algunos porque tal vez crean que un remedio pueda ser peor que la enfermedad marcar diferencias, tendrían que explicarlo bien a eso.

Algunos piensan que es mejor actuar como si no tendríamos diferencias con el PRO, como si el PRO y la UCR desde el punto de vista de su identidad fueran lo mismo, el que dice que es así falta a la verdad y el que dice que no hemos acompañado decisiones con las cuales hasta hace dos años estábamos en contra, también falta a la verdad. Ahora, hay otros, creo que una minoría, que creo que en el fondo no actúan así porque crean que es lo que más le conviene al Gobierno, sino a su propia carrera política. Y para eso uno no debe hacer política, eso es convertirse en un profesional de la política que es aquel que está dispuesto a sacrificar las ideas en nombre de la carrera política. Hoy acompaña una posición y dentro de dos años si la carrera política aconseja acompañar otras, lo hace. Eso yo no quiero ser.

-Un profesional de la política dentro de la UCR, ¿no critica los dichos de Nicolás Massot? (NdR: el jefe del PRO en Diputados sostuvo: “Con los años 70 hay que hacer como en Sudáfrica y llamar a la reconciliación”, algo sobre lo que fue crítico Alfonsín)

-Puede ser que lo haga, aunque cree que es peor… Y otro porque estoy seguro que una minoría cree que eso podría contrariar a la dirigencia del PRO y piensan que es necesario contar con el beneplácito de la dirigencia del PRO para por ahí ser candidatos más tarde.

Pero son minoría, en todo caso, creo que son mayoría los que creen que no tenemos demasiado margen de maniobra porque señalar las diferencias sería un remedio peor que la enfermedad y porque además le tienen miedo a la opinión pública y a los que administran a la opinión pública.

-¿Quiere que Lousteau sea candidato a jefe de Gobierno porteño en 2019?

-No sé, eso lo tendrá que decidir la Capital. Lousteau se afilió a la UCR. Lo que es increíble es que dirigentes del partido, afiliados al partido, incluso de otras jurisdicciones, vinieran a acompañar candidatos que competían contra la UCR. Eso habla de la crisis del partido, porque en otro momento todas esas cosas se hubieran sancionado con la exclusión del partido, ahora creo que se ha decretado una amnistía.

-Bueno, pero con ese criterio a usted le podrían decir lo mismo con su posicionamiento y respaldo al candidato socialista en Santa Fe que competía con Cambiemos…

-No. Ahí se decretó libertad de acción del partido, sino no hubiera ido. Saben perfectamente que decretaron libertad de acción. No solamente decretaron libertad de acción a nivel nacional sino provincial y yo en ese marco de libertad de acción decidí continuar con el Frente Progresista Cívico y Social. Por otro lado es cierto que tengo una buena relación con el gobernador (Miguel) Lifschitz que ayer (miércoles) me vino a visitar y coincidimos en la necesidad de tener posiciones comunes con el partido respecto a la solución de los principales problemas de los argentinos, que sería bueno que existieran partidos que tengan posiciones comunes alternativas a las del PRO.

-De cara a 2019, desde el PRO se está vislumbrando la posibilidad de colocar también a un dirigente de ese espacio como vice de Vidal, ¿cree que el radicalismo tendría que dar pelea por ese lugar?

-Yo creo que tendríamos que pensar en un candidato a gobernador, a jefe de Gobierno porteño y a presidente en 2019 de la UCR. Que la UCR no renuncie a ninguna de esas posibilidades porque no tendría mucho que ver con la esencia  de un partido político que busca el poder a menos que haya razones que lo justifiquen en su momento, pero tendríamos que ponernos a discutir un programa, con una integración de todos los partidos en las listas. Espero que no cometamos el mismo error de 2015 porque en aquella ocasión Cambiemos no tuvo acuerdo programático y el que dice que lo hubo, sabe que no dice la verdad.