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Al jefe de los espías lo descubrieron en el Mundial

El titular de la AFI, junto a un hermano de Juliana Awada, estuvo en las tribunas del estadio donde jugaron Argentina e Islandia.

Se publicló en Twitter las imágenes del “contador Arribas” en Rusia. El titular de la Agencia Federal de Inteligencia era socio de Fernando Hidalgo y Pini Zahavi en HAZ, una empresa que representaba futbolistas de elite.

Arribas no fue el único que desobedeció al mandatario sino que también lo hizo su asesor en comunicación, Hernán Nisenbaum.

De hecho, luego de que estallara la noticia, el diario Perfil se comunicó con Nisembaum, para que diera una explicación. “No hay nada que contar”, afirmó, sin precisar los motivos por los que el titular de la AFI desoyó la indicación presidencial.

Además, en las redes sociales se apuntó contra Diego Kravetz -jefe de gabinete del intendente de Lanús, Néstor Grindetti- y se mencionó a un funcionario bonaerense quien, al parecer, tuvo más cintura para esquivar las fotos.

El mismo Macri tenía previsto asistir a algún partido pero desistió cuando se desató la crisis cambiaria y comenzaron las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.

En ese momento se informó que cancelaban sus viajes al Mundial, entre otros, el secretario general de la Presidencia, Fernando De Andreis , y el secretario de Deportes, Carlos Mac Allister, quienes iban a ir a trabajar para la candidatura de la Argentina como sede organizadora de la Copa Mundial 2030.

Arribas fue uno de los funcionarios más cuestionados desde el arranque de Cambiemos.Macri usó un criterio excluyente para su elección como director de la AFI: la confianza. “Yo pensé: de todos mis amigos, ¿cuál era el más vivo, el más desconfiado, el más acostumbrado a toda esta cosa de las trampas? Justo uno que se había hecho de una buena posición económica en el fútbol; uno que arrancó de una posición humilde en la vida”, afirmó el presidente en el libro M de Laura Di Marco.

Sin experiencia previa, con investigaciones a cuestas sobre lavado en la compraventa de jugadores (principalmente la de Carlos Tevez de Boca a Brasil), Arribas quedó bajo sospecha de entrada.

El escándalo de la constructora brasileña Odebrecht, donde apareció mencionado, lo complicó aún más. Su continuidad, sin embargo, nunca estuvo en duda. Primó su amistad con Macri (el jefe de los espías le alquila el departamento sobre avenida Libertador).