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¿A qué edad se puede dejar a los chicos solos en casa?

Hay que tener en cuenta la seguridad del hogar, del barrio, el horario del día y la cantidad de tiempo.

Los chicos tienen su rutina: están de vacaciones o cumplen su jornada escolar o de colonia fuera de casa, sin embargo, en los hogares no siempre hay alguien 24 horas para acompañarlos, recibirlos o atenderlos.

Los padres trabajan y los abuelos con su juventud prolongada, tienen su propia agenda. Las obligaciones laborales y un presupuesto acotado, son factores que, en ocasiones, no permiten tener una niñera que los cuide y a cierta edad… ¿es necesario?

“En mi caso mi marido y yo trabajamos hasta las 17 horas. Nuestra hija tiene 13 años y ahora está de vacaciones en la escuela. Le dejo listo el almuerzo y ella sola se prepara el desayuno. Ya sabe que la puerta de entrada y la de atrás deben estar cerradas con llave. Si necesita algo, tiene el celular por donde nos hablamos constantemente”, cuenta a Con Bienestar Silvina Sambucetti.

Los expertos creen que dejar solo a un menor es una decisión que debe tomarse, en general, entre los 9 y los 12 años.

“La edad recomendada es muy relativa porque depende del tipo de crianza, de la dinámica familiar. En las clases sociales más bajas hay niños muy pequeños que se hacen cargo de sus hermanos más chicos, y en la clase media y alta, estas responsabilidades no suelen llegar hasta la adolescencia”, señala la psicopedagoga Florencia Gujis (M.P.1.528).

Es importante crear una red para que el chico se sienta respaldado mientras está solo en casa. También conviene avisar a algún vecino de confianza, persona cercana o familiar para que el niño sepa dónde y a quién acudir en caso de necesidad.

“Me deja tranquila que los tíos vivan a pocas cuadras. A ella le gusta quedarse sola, es responsable y confío en ella. El miedo principal es que alguien se meta en casa, pero las ventanas tienen rejas”, reflexiona Silvina.

Otro consejo es comenzar a hacer pruebas de forma progresiva. De esta forma, el chico se va quedando solo durante períodos cortos y ganará seguridad. Luego, sobre la marcha, se verá dónde surgen las dificultades durante el tiempo en que no están los adultos en casa.

“A Elián lo dejo sólo si es que voy al supermercado y él no quiere acompañarme, por ejemplo. La primera vez descubrí que debo dejarle separada la colación o la merienda para que no disponga de la heladera o la alacena sin límites”, reconoce Malena Rivero, que no pierde de vista el sobrepeso de su hijo de 10 años.

La clave de dejar preparada alguna comida también evita la posibilidad de que el menor intente cocinar por su cuenta y utilice objetos peligrosos como el horno.

La especialista remarca que las consignas son importantes: “El tiempo pasa más rápido cuando hacemos algo que nos gusta. Una actividad que lo mantenga distraído hará que no sienta tanto la ausencia de los adultos y evitará que se mueva por la casa haciendo travesuras que lo pongan en riesgo”.

Siempre es importante tener una conversación honesta. Si hay áreas en las que el chico carece de confianza, hay que trabajar en conjunto para remediar los problemas antes de dejarlo solo en casa.